Hablar de lo que no toca hablar

Gobierno, PP, PSOE

Aunque parece una suerte poder aprovechar la oportunidad que te da este periódico y escribir de lo que te viene en gana, lo cierto es que los plumillas nos generamos un doble compromiso: uno con la actualidad, que nos obliga a hablar de lo que toca, y otro con nuestro inconformismo, que nos conduce a hablar de lo que, como decía Jordi Pujol, ahora no toca. Hoy, por ejemplo, lo había reservado para comentar la tercera Asamblea del Movimiento Sumar que se celebró el pasado sábado, pero resulta que el continente y el contenido de la reunión solo dan para un breve, y nos da la oportunidad de sacar la vena iconoclasta y hablar de todos los temas que el régimen ha declarado innombrables.

Respecto a lo de Sumar: la coordinación bicéfala de las Martínez corroborando la retirada de Díaz; una estructura orgánica con dos nuevos entes, el Espacio Joven y un Consejo Territorial, que permiten dar muchos cargos; y una ponencia política que se limita a criticar a la oposición de derechas. Por supuesto, nada de autocrítica que les ayude a entender por qué han defraudado todas las expectativas que generaron y se han convertido en electoralmente irrelevantes. En resumen, te quedas con que su momento ya ha pasado y que están estirando el chicle; y que, así como Yolanda tardó más de lo aconsejable en formarlo, ahora está tardando más de lo soportable en desaparecer.

Y, como decíamos, nos queda espacio para hablar, aunque sea fugazmente, de esos temitas y cuestiones tabú que el régimen había sacado del debate por considerarlos incontestables, y que, sin embargo, están sirviendo al líder del Partido Popular para marcar agenda más allá de la crónica de tribunales y para hacer un poco de programa ideológico e intentar quitarse complejos adentrándose en la incorrección política progre. Además de que los planteamientos están cargados de sentido común y de riqueza valórica, la acalorada reacción del régimen y de su sincronizada confirma el acierto y la oportunidad.

En la cuestión del absentismo laboral, y con independencia de las burdas acusaciones de que quiere menoscabar derechos de los trabajadores, cuando en realidad se están defendiendo al pretender combatir el fraude que los debilita, el planteamiento de Feijóo ha sido tan correcto y certero que solo han podido atacarlo, agarrando el rábano por las hojas, porque ha utilizado polisémicamente la palabra cáncer.

Para el apoyo a la madre y a las familias desde el comienzo del embarazo, sería de agradecer algo menos de timidez en la denuncia del entorno proabortista que ha montado el progresismo. El tema es en cualquier caso delicado y bordea problemas de conciencia, y dado que, como en el propio PP, no hay una opinión unánime, tampoco se pueden esperar planteamientos más firmes y valientes.

Las advertencias de Feijóo sobre las probables torticeras intenciones de la regularización masiva de emigrantes o de la Ley de Nietos han provocado el impostado escándalo en el régimen y el farisaico rasgado de vestiduras por parte de los más melodramáticos. Con decir que ha servido para que el propio Pablo Iglesias haya planteado que es motivo para ilegalizar al PP y a Vox. ¡Pablo, el mismo de los ataques a los jueces, el cerco al Congreso y los escraches y el jarabe democrático!

Y podríamos seguir con otros numerosos temas que el sistema o los ha obviado y los considera superados, como el recuerdo de Miguel Ángel Blanco y del terror etarra, o la confabulación con Bildu y la indecente política de presos; o, como la corrupción sistémica y el masivo deterioro institucional, los considera peligrosos de ser nombrados porque pueden provocar en los ciudadanos, a los que se niegan a tratar como adultos, desapego y desconfianza. Como muestra la airada reacción del monaguillo Bolaños con el obispo Argüello por «la banda de ladrones» de la cita de San Agustín. ¿Es lo que de verdad piensas de la Iglesia, ministro? ¿O es que te has picado porque la verdad escuece?

Así que bienvenida la superación de la autoimpuesta continencia verbal de la derecha, que contrasta con la bula de la izquierda para hablar de todo y para acusar a todos… De fachas, de franquistas, de golpistas, de explotadores… Y bienvenida la estrategia del PP (porque se entiende que es una estrategia) de salirse del carril y soltarse del ronzal; se habrán dado cuenta de que, a pesar de lo que le está cayendo al sanchismo, no han ganado votos desde las elecciones de 2023, y que, como la política no es física cuántica, si se sigue haciendo lo mismo, se obtendrá el mismo resultado.

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