Un suceso insólito y vergonzoso: descrédito internacional de Sánchez
Estamos ya en el 4.º día desde que se produjo un suceso insólito en España que jamás debió haberse producido. Nada menos que una virtual invasión de la ciudad autónoma de Ceuta, pacífica, pero una auténtica invasión. Al acceder a ella ilegalmente más de 50.000 personas, jóvenes en su mayoría, procedentes de Marruecos.
El Gobierno con Sánchez al frente pretende atribuir la responsabilidad a las mafias criminales que, según él, estuvieron organizando esa invasión a través de las redes sociales. Alentando a los jóvenes a desplazarse hacia el espigón de la frontera ceutí para desde allí lanzarse al agua y llegar a nado a la playa del Tarajal de Ceuta. Un trayecto muy corto y que, aunque accedan ilegalmente a la ciudad autónoma, impide que sean devueltas «en caliente» a Marruecos. Motivado por una reciente sentencia del Tribunal Supremo que resuelve un recurso interpuesto por inmigrantes que llegaron a nado. Interpretando el Tribunal que la ley de extranjería hace referencia a devoluciones «inmediatas», sólo cuando los inmigrantes acceden sorteando obstáculos instalados precisamente para impedir su entrada ilegal.
En esa hipótesis, llegar a nado sin ningún obstáculo para impedírselo no permite la devolución «en caliente». La colocación de una boya desde el espigón marítimo fronterizo ya es un obstáculo que pretende evitar ese libre acceso y permitir la inmediata devolución del irregular inmigrante. Aunque, como ha demostrado una grabación de este medio, pueden acceder a través de un pequeño espacio que ha quedado libre entre la boya y el espigón. Al margen de esta casuística, lo evidente es que la hipótesis de que esa invasión por parte de decenas de miles de marroquíes procedentes de Los Castillejos, la localidad costera cercana al Tarajal, se hizo desconociéndolo las autoridades marroquíes, es totalmente inverosímil.
Que no hubiera podido realizarse si no hubieran tenido por su parte una clara complicidad y apoyo para su realización. Al igual que es totalmente inverosímil que las autoridades españolas no tuvieran información de lo que se estaba organizando. Sin duda, tanto el CNI como el CIFAS, el servicio de inteligencia de las Fuerzas Armadas, informaron de lo que se estaba preparando. Ahora Sánchez culpa a las mafias de lo sucedido y agradece a Marruecos su colaboración para conseguir que retorne la normalidad a Ceuta. Mediante el retorno de los miles de inmigrantes ilegales a su lugar de procedencia, dejando en torno a un centenar de víctimas ahogadas.
El relato construido por el sanchismo para intentar salvar la cara ante el descrédito internacional provocado es propio del guion de una película de política ficción. Desde luego, la frontera española con Marruecos en la playa del Tarajal tenía unos medios humanos y técnicos nada comparables en proporción con los medios con los que se protege Sánchez en la residencia de La Mareta. La noticia ha tenido un impacto destacado en los medios de información a nivel internacional, ocupando portadas, lo que demuestra lo extraordinario de lo sucedido. Que un país desarrollado como España sufra una invasión como la producida en Ceuta, equivalente aproximadamente a un 72% de su población y en 24 horas, es algo inaudito.
La UE ya se ha manifestado con la exigencia de los máximos dirigentes de 22 países de los 27 de la Unión, de adoptar las medidas necesarias para asegurar sus fronteras exteriores. Alertando de que la masiva regularización de inmigrantes ilegales genera un «efecto llamada» como el sucedido en España. Que debe desarrollar una política migratoria coherente con el Pacto migratorio europeo. El balance es que Sánchez está marginado por la gran mayoría de la UE, colocando a España en la marginalidad occidental con su frente popular gubernamental. Por supuesto que lo sucedido no se hubiera producido si España estuviera alineada con EEUU, que ahora es aliado de Marruecos. Lo que, por ejemplo, facilitó zanjar de manera inmediata por fuerzas militares españolas la ocupación marroquí del islote de Perejil en 2002. Ahora el reino alauita ha querido demostrar que está en condiciones de apropiarse de Ceuta y Melilla. Una patética vergüenza nacional e internacional. Ahora solo falta que la final del Mundial 2030 se celebre en Rabat. Con «el Infantino» entre los invitados a la celebración del 27.º aniversario de la entronización de Mohamed VI.