Tormenta perfecta
Desde la ONG se advierte que el calentamiento de los mares puede influir también en el desplazamiento de los peces hacia el norte en busca de temperaturas más bajas.
Es por este motivo que solicitan a los gobiernos que «colaboren más allá de las fronteras de sus países para garantizar que las poblaciones de peces que comparten se controlen y gestionen eficazmente».
Una situación preocupante que viene de lejos ya que estas especies del Atlántico Norte ya están siendo sobreexplotadas puesto que las naciones pesqueras más importantes, Reino Unido, Noruega, la UE, las islas Feroe, Groenlandia y Rusia, no logran acordar unas cuotas de pesca conforme a los dictámenes científicos.
Según MSC, «este estancamiento político que, unido al calentamiento de los mares que empuja a los peces a ir más al norte alterando sus pautas de distribución, está creando una tormenta perfecta y poniendo en peligro la salud futura de estas poblaciones de peces tan importantes».
Colapso oceánico
Esta nuevo síntoma de peligro para los ecosistemas marinos se suma a la alerta climática que ha provocado que la corriente oceánica que regula el clima global da muestras de un colapso inminente.
Este nuevo peligro para los mares afecta a la corriente oceánica que regula la temperatura y en general, el clima global ya que la circulación oceánica profunda que se forma alrededor de la Antártida puede estar a punto de colapsar, advierte un nuevo estudio publicado en Nature.
Resiliencia climática
Con este incremento en la temperatura de los mares y en la frecuencia de las olas de calor marinas se solicita a los gobiernos que den prioridad a que estas poblaciones se gestionen de forma sostenible con objeto de garantizar su resiliencia ante los efectos del cambio climático.
Para reforzar esta alerta MSC advierte que «los estudios indican que el calentamiento de los mares y las olas de calor marinas son la causa de que algunas poblaciones de arenque atlántico-escandinavo se hayan reducido un 40% entre 2005 y 2015″.
Según Olav Sigurd Kjesbu, científico principal del Instituto de Investigaciones Marinas de Noruega, “sabemos que estas poblaciones de peces pelágicos son sensibles a los cambios de temperatura. Ya hemos visto que el clima influye en su distribución, en su capacidad de desove y en su tasa de mortalidad».
Olas de calor marinas
A la comunidad científica le preocupa que, si la actual ola de calor marina del Atlántico Norte continúa, el impacto de otros fenómenos similares pueda repetirse por todo el planeta.
Las olas de calor marinas que tuvieron lugar en Australia Occidental en 2011 y en la costa oeste de Estados Unidos en 2014-2016, redujeron las poblaciones de peces hasta tal punto que las pesquerías se cerraron durante más de tres años para ayudar a las poblaciones de peces a recuperarse.
La información de la MSC también destaca que se prevé que el fenómeno de El Niño provoque, de aquí a septiembre, olas de calor en el 50 % de los océanos . De hecho, sacan a la luz, que ya ha causado que en la pesquería de anchoveta de Perú, el caladero más grande del mundo, hayan cancelado la temporada de pesca de este año.
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