Naturaleza
Tiburón dormilón

Los zoólogos no ocultan su asombro: graban por primera vez un tiburón en aguas de la Antártida a 1,2 ºC

Un tiburón en la Antártida, nadando en aguas a apenas 1,2 ºC, ha dejado sin palabras a la comunidad científica. La grabación, captada a casi 500 metros bajo el hielo, supone un hito porque nunca antes se había documentado la presencia de este animal en el océano Antártico.

El hallazgo se produjo en enero de 2025 gracias a una cámara subacuática que registró al escualo moviéndose en condiciones extremas, prácticamente en el punto de congelación. La escena, difundida en febrero de 2026, ha obligado a replantear muchas ideas sobre la fauna que habita el Polo Sur.

Por qué este tiburón apareció en la Antártida

El animal fue detectado a 490 metros de profundidad, una franja que no parece elegida al azar. En el océano Antártico, esa capa intermedia resulta más templada que la superficie helada y también que el fondo más profundo, lo que podría convertirla en un entorno clave para su supervivencia.

El océano en esta región tiene una profundidad media cercana a los 1.000 metros, pero la zona en la que fue grabado el escualo coincide con la parte relativamente más cálida de la masa de agua. Ese detalle podría explicar por qué el animal se encontraba allí y no en niveles más superficiales.

Desde el ámbito científico se admite que la Antártida sigue siendo uno de los territorios más difíciles de estudiar del planeta. Las limitaciones técnicas y logísticas hacen que gran parte del año no haya dispositivos registrando actividad bajo el hielo, lo que abre la puerta a sorpresas como esta.

Además, las cámaras submarinas solo pueden operar durante el verano austral. El resto del tiempo, simplemente no hay monitoreo constante. Esa falta de observación continua podría explicar por qué hasta ahora no se había documentado ningún tiburón en el océano Antártico.

Un tiburón dormilón en aguas extremas

El ejemplar identificado pertenece a la especie conocida como tiburón dormilón, llamada así por sus movimientos lentos. Se trata de un animal acostumbrado a aguas frías, lo que encaja con el entorno en el que fue hallado, aunque nunca se le había visto tan al sur.

Los expertos consideran posible que haya más individuos habitando esa misma zona. Allí podrían alimentarse de restos de grandes animales marinos, como cetáceos o cefalópodos, que se hunden tras morir y quedan depositados en el lecho marino.

El hecho de que se trate de un tiburón dormilón no elimina el carácter inédito del descubrimiento. Hasta ahora solo existían registros de tiburones en aguas subantárticas, pero no dentro del océano Antártico propiamente dicho. Este avistamiento marca un antes y un después en la investigación marina de la región.

El posible papel del cambio climático

Entre las hipótesis que se manejan está el impacto del cambio climático. El calentamiento progresivo de las aguas podría estar empujando a algunas especies hacia latitudes más australes en busca de temperaturas más adecuadas para su fisiología.

También cabe la posibilidad de que estos tiburones llevaran tiempo en la zona sin haber sido detectados. La combinación de escasa vigilancia y condiciones extremas dificulta enormemente cualquier seguimiento continuo.

De todas maneras, el hallazgo pone de relieve lo mucho que aún se desconoce sobre los ecosistemas marinos profundos y sobre la biodiversidad que puede esconderse bajo el hielo de la Antártida.