Parece una criatura fantástica, pero es uno de los mamíferos más raros del mundo y acaba de aparecer en Argentina
Los expertos han identificado entre 1,5 y 2,2 millones de especies animales en todo el mundo. Entre ellas hay algunas muy conocidas y fáciles de reconocer, mientras que otras pasan prácticamente desapercibidas. Este es el caso de un pequeño mamífero que parece sacado de un cuento o de una película de fantasía, pero es completamente real.
Este animal rara vez se deja ver, ya que pasa la mayor parte de su vida bajo tierra y sólo sale a la superficie durante la noche. Por ese motivo, cada vez que alguien logra observarlo despierta la atención de científicos y autoridades ambientales, que siguen con interés cualquier registro de la especie.
Logran documentar uno de los mamíferos más raros del mundo en Argentina
Investigadores y guardaparques registraron recientemente un ejemplar de pichiciego menor en la Reserva de Biósfera Ñacuñán, en la provincia argentina de Mendoza. El animal, conocido popularmente como «hada rosa», pertenece a la especie Chlamyphorus truncatus y figura entre los mamíferos más difíciles de observar del planeta.
El pichiciego menor mide entre 7 y 11 centímetros y tiene un caparazón de color rosado pálido, casi translúcido, que cubre su espalda. Ese rasgo le dio el apodo con el que se conoce en gran parte del país. A diferencia de otros armadillos, su coraza no forma una estructura rígida pegada al cuerpo. Una membrana la conecta con la columna vertebral y permite cierto movimiento.
Los técnicos confirmaron el hallazgo dentro de las 12.600 hectáreas protegidas de Ñacuñán, un espacio natural donde predominan algarrobales y jarillales. El terreno arenoso y relativamente compacto ofrece las condiciones que este animal necesita para excavar sus galerías subterráneas.
Ignacio Haudet, director de Biodiversidad y Ecoparque de Mendoza, explicó que cada registro del pichiciego aporta información valiosa sobre el estado del ecosistema. El animal sólo puede vivir en suelos estables, sin alteraciones intensas ni contaminación, por lo que su presencia indica que el entorno conserva un equilibrio ecológico.
Cómo vive este pequeño mamífero
El pichiciego vive prácticamente enterrado. Sus fuertes garras delanteras le permiten excavar con rapidez y avanzar por la arena como si nadara bajo la superficie. Cuando detecta peligro, el animal puede desaparecer bajo el suelo en pocos segundos.
Su cola presenta una forma de diamante que funciona como punto de apoyo mientras excava. Además, posee una placa rígida en la parte posterior del cuerpo que utiliza para compactar la tierra cuando retrocede por sus túneles.
El pequeño mamífero se alimenta sobre todo de insectos. Hormigas, larvas y pequeños invertebrados forman la base de su dieta, aunque también puede ingerir raíces o semillas en menor cantidad. Los especialistas han observado que suele excavar cerca de hormigueros para garantizar una fuente constante de alimento.
A pesar de su aspecto robusto, el pichiciego resulta extremadamente sensible. El contacto con humanos o el traslado fuera de su entorno natural suele provocarle un fuerte estrés. Diversos investigadores han comprobado que los ejemplares capturados rara vez sobreviven más de unos pocos días en cautiverio.
El animal tampoco tolera bien la humedad ni las lluvias intensas. El agua puede inundar sus galerías subterráneas y provocar hipotermia debido a su pequeño tamaño y a su metabolismo.
Dónde vive el pichiciego menor
El pichiciego menor sólo vive en Argentina y habita principalmente en regiones áridas del centro del país, como Mendoza, San Luis, La Pampa o partes de Córdoba. La comunidad científica todavía desconoce cuántos ejemplares existen en libertad, ya que su comportamiento y hábitos subterráneos dificultan cualquier cálculo fiable.