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Hito histórico en Dinamarca: abren la primera piscifactoría terrestre del mundo y aspiran a tener mortalidad cero

  • Betania Vidal
  • Redactora y analista de contenidos SEO especialista en bienestar, psicología, traducción, creación de sitios web y liderazgo de proyectos online.

Criar peces sin mar, sin vertidos y sin bajas suena más a laboratorio que a granja, pero es justo lo que se proponen hacer en el norte de Dinamarca. Allí se está preparando un proyecto que rompe con casi todo lo que hoy se asocia a la acuicultura.

Durante décadas, la cría de peces ha dependido del mar y de jaulas flotantes expuestas a temporales, enfermedades y contaminación. Ahora, una empresa danesa quiere demostrar que hay otra forma de hacerlo, mucho más controlada y con menos impacto ambiental. El objetivo es criar peces en tierra firme, reciclando todo el agua y sin perder ni un solo ejemplar.

La iniciativa se llama Onnest y ha sido presentada por su fundador, Samuel Muren, como un modelo completamente nuevo de piscifactoría: una instalación pensada desde cero para funcionar como un sistema cerrado, autosuficiente y centrado tanto en el entorno como en el bienestar de los peces.

La apertura en Dinamarca de la primera piscifactoría terrestre

La planta se construirá en Hirtshals, al norte del país, lejos de la costa. No habrá jaulas en el mar ni vertidos al entorno. Toda la producción se hará en tierra, dentro de un circuito cerrado donde el agua se limpia y se reutiliza de forma constante. Esto permite controlar con precisión la temperatura, el oxígeno y la calidad del agua.

La especie elegida es la trucha arcoíris, un pez bien conocido en Europa y especialmente adecuado para este tipo de sistemas. Se adapta bien a entornos controlados y no necesita agua salada, lo que facilita su cría en instalaciones interiores.

Otro punto central del proyecto es el aprovechamiento total de los residuos. Los restos orgánicos y los excrementos no se desecharán, sino que se transformarán en energía o fertilizantes. La idea es que la granja funcione como un pequeño ecosistema artificial donde nada se desperdicia.

También cambia la forma de alimentar a los peces. En lugar de usar piensos basados en soja o harina de pescado, Onnest apuesta por algas cultivadas de forma local. Estas requieren menos recursos, no compiten con cultivos para humanos y reducen la presión sobre los ecosistemas marinos.

Todo el sistema estará monitorizado con tecnología avanzada para detectar cualquier problema antes de que se convierta en una amenaza. El objetivo declarado es llegar a una tasa de mortalidad cero, algo inédito en la acuicultura comercial.

Por qué la creación de esta piscifactoría es relevante

La acuicultura actual arrastra problemas como escapes de peces, contaminación del fondo marino, uso intensivo de antibióticos y dependencia del clima. Un modelo terrestre y cerrado elimina gran parte de estos riesgos. Además, demuestra que es posible producir proteína animal de forma más predecible y con menor impacto ambiental.

Si el proyecto cumple lo que promete cuando empiece a operar, previsto para 2028, podría servir de referencia para otros países, no solo por la tecnología, sino por el cambio de enfoque: menos volumen a cualquier precio y más control, eficiencia y bienestar animal. Se trata de una idea distinta sobre cómo producir alimentos en el futuro.