Naturaleza
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La biología, patas arriba: descubren en Argentina una diminuta flor de 101 millones de años emparentada con Teruel

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Para reconstruir cuándo aparecieron las primeras plantas con flor, los paleobotánicos analizan restos diminutos conservados en yacimientos repartidos por todo el planeta. Uno de esos fósiles acaba de aparecer en la Patagonia argentina y conecta, de forma inesperada, con Teruel.

La flor apareció en un estrato de hace unos 101 millones de años y mide apenas unos milímetros. Aun así, los investigadores la consideran una pieza clave para comprender cómo empezaron a expandirse las primeras plantas con flor durante el Cretácico.

Los científicos descubren en Argentina una flor de 101 millones de años emparentada con Teruel

El equipo del Museo Paleontológico Egidio Feruglio de Trelew localizó en el yacimiento de La Flecha, en la provincia argentina de Chubut, una diminuta flor fósil que vivió hace unos 101 millones de años. Los investigadores bautizaron la especie como Patagoflora minima y publicaron la descripción científica en la revista Cretaceous Research.

La pieza mide entre seis y nueve milímetros de diámetro. Los paleobotánicos recuperaron el fósil en el mismo nivel geológico donde aparecieron restos del saurópodo Patagotitan mayorum, uno de los dinosaurios más grandes conocidos. Ese contraste entre un animal gigantesco y una estructura vegetal casi microscópica llamó la atención de los investigadores desde el primer momento.

El estudio lo dirigieron los paleobotánicos Giovanni Nunes, Ignacio Escapa y Rubén Cúneo, con la participación de María Gandolfo, de la Universidad de Cornell, y Luis Miguel Sender, de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis. La colaboración entre ambos equipos permitió comparar este nuevo fósil con registros similares encontrados en la península ibérica.

Los científicos sitúan la flor en el Cretácico Inferior, un periodo en el que las angiospermas todavía empezaban a diversificarse. En aquel momento dominaban los paisajes los helechos, las coníferas y otros grupos vegetales más antiguos. Las plantas con flor todavía ocupaban un papel secundario dentro de los ecosistemas.

Por esa razón, cada registro fósil bien conservado de esa época adquiere un valor especial. Los investigadores pueden estudiar cómo eran las primeras flores y cómo empezaron a ocupar nuevos nichos ecológicos en distintos continentes.

Qué relación tiene esta flor con Teruel

La relación entre esta flor fósil y Teruel surge de la colaboración entre científicos de Argentina y España. Investigadores del Museo Paleontológico Egidio Feruglio trabajaron junto a la Fundación Dinópolis para estudiar el fósil y compararlo con restos de plantas con flor de edad similar encontrados en la provincia de Teruel. Esa comparación ayuda a entender cómo evolucionaron las primeras flores hace más de 100 millones de años.

Durante el Cretácico, las masas continentales tenían una configuración distinta. Grandes territorios del hemisferio sur formaban parte de Gondwana, un antiguo supercontinente que agrupaba zonas que hoy corresponden a Sudamérica, África, la Antártida, Australia y parte de la península ibérica.

Los paleobotánicos utilizan fósiles como Patagoflora minima para reconstruir cómo se dispersaron las primeras angiospermas por ese territorio. La comparación con los registros de Teruel ayuda a situar las primeras flores dentro de un mapa evolutivo más amplio.

El hallazgo también aporta información sobre los ecosistemas donde vivían estos organismos. El yacimiento de La Flecha conserva restos de grandes dinosaurios herbívoros, lo que permite imaginar un paisaje dominado por saurópodos que se movían entre una vegetación donde las primeras flores empezaban a aparecer.