Medioambiente

En 2010 cuatro obreros peruanos pintaron de blanco la cumbre de una montaña de casi 5000 metros para enfriarla y restaurar un glaciar: 16 años después la física explica que funciona pero que no es suficiente

Gerónimo y Salamon trabajan en la ladera del Chalon Sombrero, donde ya habían blanqueado tres hectáreas de roca en 2010. Foto: Wandering Gaia
Gerónimo y Salamon trabajan en la ladera del Chalon Sombrero, donde ya habían blanqueado tres hectáreas de roca en 2010. Foto: Wandering Gaia
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

En 2010, un equipo de trabajadores empezó a pintar de blanco las rocas de una montaña de los Andes de Perú, a casi 5.000 metros de altura. Gracias a una idea del inventor peruano Eduardo Gold, el objetivo era enfriar la cumbre del Chalon Sombrero y recuperar el glaciar que había desaparecido de sus laderas.

Según documentación del Banco Mundial, el proyecto de la organización Glaciares Perú figuró entre los 100 finalistas de su concurso de 2009 sobre adaptación al cambio climático, elegidos entre 1.755 candidaturas. La organización pidió una subvención de 200.000 dólares (unos 170.000 euros).

En 2010, el proyecto de Gold fue uno de los 26 ganadores de esa convocatoria, que el banco presentó como 100 ideas para salvar el planeta.

¿Funciona pintar de blanco una montaña de Perú para recuperar un glaciar?

Las mediciones sobre el terreno mostraron que la pintura blanca enfría la roca. En diciembre de 2010, Australian Geographic recogió los datos de Salamon Parco, uno de los vecinos que pintaban la montaña.

La superficie pintada marcaba 5 grados durante el día, frente a los 20 grados de la roca negra, y bajaba a 5 grados bajo cero por la noche. Sobre las rocas pintadas ya se formaba hielo durante la noche, aunque se derretía hacia las 10.30 de la mañana.

Aquello era el resultado que buscaba Glaciares Perú, que, según cadena CNN, aspiraba a bajar la temperatura de la superficie de las rocas de 20 a 5 grados. Sin embargo, el alcance de la técnica es limitado.

Lonnie Thompson, de la Universidad Estatal de Ohio, llevaba entonces 40 años de estudio de los glaciares de Perú. Según el investigador, la técnica puede tener éxito a corto plazo en un área reducida, pero no es viable a escala regional.

«Nadie va a pintar de blanco toda la cordillera de los Andes», afirmó Thompson. Para el investigador, la pérdida de los glaciares exige almacenar agua con «un gran programa de construcción de presas y embalses, algo complicado en una zona tan sísmica, pero necesario».

¿Por qué la pintura blanca puede enfríar la cumbre de una montaña?

El proyecto se basa en el efecto albedo, la capacidad de una superficie para reflejar la luz del sol. Las rocas oscuras absorben buena parte de la energía solar. Pintadas de blanco, reflejan más radiación y su temperatura baja.

La propuesta presentada al Banco Mundial preveía una fábrica para producir un material blanco de cobertura. Ese material se aplicaría sobre la roca expuesta alrededor del glaciar o en zonas que el hielo había abandonado hacía poco. Así, el microclima se enfriaría lo suficiente para frenar el deshielo y podría incluso permitir que el glaciar recuperara masa.

«Si se consigue reducir el balance energético general de la región, quizá haya una posibilidad de reducir la cantidad de deshielo», explicó a CNN Jonathan Bamber, director del Centro de Glaciología de la Universidad de Bristol. Para Bamber, la idea no era absurda, aunque exigiría pintar muchas rocas.

Los trabajadores de Licapa y el agua del glaciar en Perú

Gold vivía en Licapa, un pueblo al pie de la montaña, en la región de Ayacucho. El pueblo está a 4.200 metros de altura y tiene unos 200 habitantes que viven de la cría de alpacas. En total, unas 900 personas dependían del glaciar del Chalon Sombrero, que desapareció por completo unos 20 años antes.

Según el informe citado, Gold y un equipo de cuatro ayudantes subían cada día con pintura blanca y algunas llamas para cargar el equipo. En diciembre de 2010, en cambio, solo Parco y su amigo Geronimo Torres seguían con la tarea. Los otros dos hombres que habían empezado con ellos en mayo lo dejaron a los 15 días porque, supuestamente, no cobraban.

Para septiembre de 2010 ya habían cubierto 3 hectáreas, de un total de 70 repartidas en tres cumbres de Ayacucho. Tres meses después, Gold aseguraba que aún no había recibido el dinero del Banco Mundial.

«Todavía pintamos la montaña porque funciona, y porque no tenemos elección. Si no hay glaciar, no hay agua para nosotros y tendremos que irnos», explicó Parco.

Para 2024, Gold seguía con la defensa del método de la pintura blanca en el cortometraje Chalón Sombrero (Paint it white), de David Valcarcel, rodado a 4.900 metros en la cumbre. El corto, publicado por el canal de Let’s Talk About Water, obtuvo el segundo puesto en el Premio Latinoamericano de Cortometraje de Agua y Ciencia 2024.

En el documental, Gold explica que las rocas negras que deja el deshielo calientan el aire, que a su vez derrite más hielo. Con las cumbres blancas, en cambio, el aire frío, más pesado, baja hacia el valle y frena el aire caliente que sube. «Hace 20, 25 años estaba lleno de glaciares», recuerda Gold.

El precedente de los invernaderos de Almería, en España

Glaciares Perú tomó como referencia un caso de España. En Almería, los invernaderos llegaron a ocupar cerca de 30.000 hectáreas. En verano, sus techos se blanquean para que las plantas no se calienten en exceso.

En 2008, Pablo Campra, de la Universidad de Almería, publicó en la revista Journal of Geophysical Research que la región había registrado una bajada media de la temperatura de 0,3 grados entre 1983 y 2006. En el mismo periodo, el resto de España se calentó una media de unos 0,5 grados.

El "mar de plástico" de Almería, con más de 200 km² de invernaderos. Foto: NASA vía Wikimedia Commons - Dominio público
El «mar de plástico» de Almería, con más de 200 km² de invernaderos. Foto: NASA vía Wikimedia Commons – Dominio público

Según Campra, el descenso podría deberse al crecimiento de los invernaderos. La organización peruana aspiraba a reproducir esa tendencia y a crear créditos de frío, similares a los bonos de carbono, para financiar proyectos parecidos.

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