El fenómeno de Curazao en el Mundial: una nación con menos habitantes que Alcorcón y con un único jugador nacido en el país
La isla caribeña tiene prácticamente la misma extensión que Teruel y menos habitantes que Alcorcón
Únicamente Tahith Chon ha nacido en Curazao, el resto de la selección son de Países Bajos, nación de la que fue colonia
«Izquierda, derecha», atrona en Houston. Un futbolista graba la entrada al estadio de la mencionada ciudad hasta que escucha las citadas indicaciones y se detiene. Es momento de dar pasos cortos a un lado y a otro. Los menos introvertidos, que son unos cuantos, realizan el movimiento saltando mientras las cadenas plateadas rebotan en su cuello. La mayoría van ataviados con calcetines deportivos y chanclas de piscina.
Parecen jugadores de baloncesto, de la NBA, pero son los 26 futbolistas que disputarán el primer Mundial en la historia de Curazao. Este domingo (19:00 horas) debutan ante la poderosa Alemania. Los caribeños se sienten ganadores. Ya han dejado su huella y todavía ni siquiera han jugado partido alguno. ¿Existe algo más trascendental? Su presencia se nota allá donde van al ritmo de follow the leader, de los Soca Boys.
Pusieron a bailar al piloto del avión que les trajo a Estados Unidos; cada entrenamiento lo preside un altavoz; y en el bus escolar que les traslada hacen competiciones de baile. Bienvenidos a la selección de Curazao, el equipo de fútbol de un país cuya extensión y población le sitúan como la nación más pequeña y menos poblada en disputar un Mundial.
En Curazao son herederos del colonialismo
Sus 444 kilómetros cuadrados y 156.000 habitantes se proyectan, comparados con el territorio español, en prácticamente la misma extensión que Teruel (440 km) y menor población que Alcorcón (176.000). «Izquierda, derecha». El pequeño Curazao ha crecido a pasos agigantados. Su selección solo tiene 16 años de vida, desde que en 2010 se disolvieron las Antillas Neerlandesas y Curazao, que estuvo controlada por España y fue colonia neerlandesa desde 1634, se convirtió en un país autónomo dentro del Reino de los Países Bajos.
El colonialismo ejerce como hilo conductor entre el país europeo y la isla caribeña. De hecho, a Curazao se le podría ver como el filial de Países Bajos, pues 25 de sus 26 jugadores han nacido en el país europeo. Únicamente Tahith Chon nació en la isla. De hecho, dos jugadores con raíces curazoleñas, Quinten Timber y Jorrel Hato, también disputarán el Mundial, pero lo harán con Países Bajos. El país neerlandés ha arrebatado históricamente el talento curazoleño que surgía.
Su propuesta, como una de las selecciones más fuertes de Europa y del mundo, seducía a los futbolistas. Seducía, en pretérito, porque en la actualidad, aunque sigue sucediendo, el goteo es menos caudaloso. Ahora Curazao está empezando a crear arraigo e identidad en la selección. A ello ha colaborado Patrick Kluivert, ex jugador del Barcelona y de Países Bajos, que fue director técnico de Curazao. Aceptó el cargo por su árbol genealógico materno y fue sentando las bases del cambio de mentalidad.
Su llegada impulsó la profesionalización de la selección y convenció a jugadores para sumarse al proyecto. Mantuvo reuniones con ellos y les hizo sentir identidad propia. Durante su estancia logró la clasificación para la Copa del Caribe 2017 y la Copa Oro de la Concacaf 2017, torneo en el que Curazao no competía desde hacía 40 años. Fue el embrión del equipo que disputará su primer Mundial y va de «izquierda a derecha» en Houston. De Curazao para el mundo, con un altavoz en la mano y a ritmo de los Soca Boys.