Los fabricantes de coches, incluidos BMW, Mercedes-Benz, Stellantis y Volkswagen, están siguiendo muy de cerca los problemas comerciales que involucran al fabricante de chips Nexperia y que podrían interrumpir el suministro a las fábricas de semiconductores críticos. Un desabastecimiento que amenaza con detener la producción de varias instalaciones de coches en cuestión de semanas, tal y como sucedió a finales de 2020 con la crisis de demanda de este tipo de piezas que incorporan los automóviles.
Así lo han confirmado fuentes del sector, en conversaciones con este diario, que han señalado que «la crisis provocada por Nexperia, uno de los principales proveedores de semiconductores discretos, amenaza la disponibilidad de chips para la producción de coches, lo que podría provocar, en cuestión de semanas, interrupciones en la cadena de suministro del automóvil hasta registrar paradas en las plantas europeas ante la escasez de piezas básicas para el funcionamiento del vehículo».
Problemas de suministro de coches
«Por el momento, no se han registrado paradas en la producción por este motivo, pero estas fallas en la cadena de suministro podrían afectar a las fábricas de Europa, incluidas las españolas, antes de que finalice el año, ante la dificultad para los fabricantes de sustituir a este proveedor de piezas por otro en tiempo récord», han añadido las citadas fuentes a OKDIARIO.
Una situación que recuerda bastante a la vivida entre finales de 2020 y principios del 2023, años en los que se produjo una escasez de suministro de piezas para la producción de automóviles a nivel mundial por un desequilibrio entre la oferta y la demanda ante los efectos derivados de la crisis del coronavirus. Esta crisis produjo una paralización de la producción de coches y una dilatación en la entrega de vehículos de hasta medio año.
Caso Nexperia
Ahora el resultado es similar, pero la causa no es la misma, ya que no es un problema de mercados, sino una disputa comercial lo que ha desatado esta nueva crisis en el sector de la automoción. El Gobierno de los Países Bajos ha intervenido a la empresa de semiconductores Nexperia, propiedad del grupo chino Wingtech, alegando riesgos para la seguridad económica y tecnológica nacional al detectarse graves deficiencias de gobernanza y un riesgo inminente de traslado de tecnología crítica fuera del país.
En consecuencia, se suspendió al CEO Zhang Xuezheng y se impusieron restricciones a la toma de decisiones dentro de la compañía, que no podrá transferir activos ni realizar cambios estructurales sin aprobación previa del gobierno neerlandés.
Guerra comercial
La respuesta de la división china del fabricante neerlandés de microprocesadores Nexperia ha sido rápida y se ha declarado insumisa después de que Países Bajos interviniese la semana pasada sus operaciones ante las «graves deficiencias» detectadas en la gobernanza de la empresa. Según se desprende de la página que la tecnológica tiene en WeChat, la unidad asiática de Nexperia ha afirmado que tomará sus decisiones de manera independiente de la matriz y que los empleados podrán desobedecer las directrices que reciban desde Europa.
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