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Los expertos coinciden: tu perro puede tener gases y estas son las señales de alarma que no puedes dejar pasar por alto

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Los perros son muchísimo más parecidos a nosotros de lo que pensamos, y ellos también pueden sufrir flatulencias. es parte de un proceso fisiológico completamente normal, ya que, de la misma manera que nosotros, acumulan gas en el intestino durante la digestión y posteriormente lo expulsan por el ano. Sin embargo, cuando el perro tiene gases con demasiada frecuencia, su olor es muy desagradable o se acompañan de otros síntomas digestivos, puede ser una señal de que algo no va bien. En este contexto, los veterinarios insisten en la importancia de entender por qué se producen y cómo saber si todo está en orden.

El origen de las flatulencias se encuentra en el propio proceso digestivo. Durante la digestión, los alimentos se descomponen gracias a la acción de enzimas y bacterias intestinales. Parte de este proceso implica la fermentación bacteriana, y al fermentar estos restos, las bacterias intestinales generan distintos gases, como dióxido de carbono, metano o hidrógeno. Estos gases se acumulan en el sistema digestivo y finalmente se expulsan en forma de flatulencias. En otros casos, el gas proviene del aire que el perro ingiere al comer o beber. Este fenómeno, conocido como aerofagia, es bastante habitual en perros que comen muy rápido.

¿Cómo saber si el perro tiene gases?

Lo primero que destacan los veterinarios es que la anatomía influye en la predisposición a los gases. Las razas braquicéfalas tragan más aire al comer y beber, favoreciendo la acumulación de gas en el aparato digestivo. Asimismo, hay razas, como el Dogo Alemán, el Yorkshire o el Chow Chow, entre otras, cuyo sistema digestivo es extremadamente sensible y cualquier pequeño cambio en la dieta puede intensificar el proceso de fermentación.

Al igual que ocurre en humanos, los hábitos alimenticios son clave; cuando un perro come muy rápido, ingiere una gran cantidad de aire, lo que aumenta la cantidad de gas en el intestino y en el estómago y, en consecuencia, es mucho más probable que tenga gases. Finalmente, el estilo de vida también juega un papel muy importante. Los perros con sobrepeso o que apenas hacen ejercicio pueden sufrir problemas digestivos, lo que a su vez provoca la aparición de gases.

También relacionada con el estilo de vida, la alimentación es una de las principales causas de flatulencias en perros. Cambios bruscos en la dieta, ingredientes difíciles de digerir o alimentos inadecuados pueden aumentar la fermentación intestinal. Los veterinarios señalan que las legumbres, brócoli o coliflor, favorecen la producción de gas, al igual que los lácteos en perros con intolerancia a la lactosa.  La calidad del alimento también influye, ya que dietas poco equilibradas favorecen estos problemas.

¿Cuáles son los síntomas?

Además de las flatulencias, existen otros signos que pueden indicar que tu perro está acumulando gases o presenta problemas digestivos. Entre ellos destacan la barriga hinchada o dura, la incomodidad al tumbarse o moverse, los ruidos abdominales (borborigmos), los cambios constantes de postura, una disminución puntual del apetito o el rechazo a que le toquen el abdomen. Prestar atención a estos síntomas puede ayudarte a actuar a tiempo.

¿Qué hacer?

Si tu perro tiene gases, debes saber que se puede prevenir siguiendo ciertas pautas de alimentación. Los animales con intolerancias alimentarias tienden a padecer gases con mayor frecuencia, por lo que en estos casos es fundamental ofrecer un pienso de buena calidad que facilite la digestión.

Los piensos de gama alta destacan por su alta digestibilidad. En perros que comen demasiado rápido, como los cachorros, es recomendable utilizar comederos especiales con obstáculos que eviten que ingieran grandes cantidades de alimento de una sola vez. En el caso de los perros braquicéfalos, también existen piensos adaptados. Sus croquetas están diseñadas para obligarles a masticar más tiempo y reducir así la ingesta de aire.

¿Son un problema?

Aunque en la gran mayoría de casos las flatulencias son normales y forman parte de un proceso fisiólogico, en algunos casos las flatulencias también se pueden convertir en una señal de alerta que requiere atención veterinaria. Un aumento repentino en la frecuencia de los gases, un olor más intenso de lo habitual o la presencia de hinchazón abdominal pueden indicar que algo no va bien en la digestión. En estas situaciones, es importante observar si aparecen otros síntomas asociados.

Los vómitos, la diarrea, la pérdida de peso, la falta de apetito o el dolor abdominal pueden ser señales de que existe un problema digestivo más serio, como intolerancias alimentarias, inflamaciones del intestino o infecciones por parásitos. Además, hay patologías más complejas (como la enfermedad inflamatoria intestinal o ciertos trastornos del páncreas) que también pueden provocar la aparición de gases de forma continua.

La enfermedad inflamatoria intestinales una afección crónica que afecta el tracto gastrointestinal de los perros, causando una inflamación persistente que puede llevar a una serie de problemas digestivos. Se clasifica habitualmente en tres tipos: la enteritis, que implica la inflamación del intestino delgado; la colitis, que afecta al intestino grueso; y la gastritis, que consiste en la inflamación del estómago.