Puerta del Sol

El reloj de la Puerta del Sol se para por completo: adiós al icono de Madrid por este motivo

reloj de la Puerta del Sol
Blanca Espada

Uno de los símbolos que más representan a la ciudad de Madrid, es el reloj de la Puerta del Sol, que se convierte en el gran protagonista en toda España cada vez que llega la Nochevieja. El resto del año, el reloj es testigo de todos aquellos que pasan por la mencionada plaza y aunque siempre lo hemos podido mirar para consultar la hora, o sencillamente para hacernos una foto en el caso de ser turistas, parece que ahora se produce un cambio y que afecta a su funcionamiento. ¿Pero de qué se trata exactamente? Toma nota, porque el motivo os lo desvelamos a continuación.

Desde hace días, quienes cruzan Sol se han encontrado con una imagen inusual: las agujas del reloj de la Puerta del Sol se han quedado inmóviles, como si el tiempo se hubiese detenido en pleno centro de la ciudad. Aunque muchos pueden pensar que se ha trata de un fallo puntual, lo cierto es que este parón tiene una explicación muy concreta. Después de más de un siglo marcando las horas con una precisión admirable, el reloj necesitaba un descanso. Uno breve, sí, pero necesario, así que no se trata de una despedida definitiva, sino de una restauración que promete devolver al reloj su esplendor original. Un adiós momentáneo para asegurar muchos años más de puntualidad y tradición.

El motivo por el que el reloj de la Puerta del Sol se ha parado

Desde el pasado 5 de marzo, el reloj de la Puerta del Sol dejó de marcar las horas como lo ha hecho desde 1866. Primero fueron las campanadas de cada hora las que enmudecieron; poco días después, también desaparecieron los cuartos. Sin embargo, lejos de tratarse de un fallo técnico grave, esta pausa forma parte de un proceso de restauración meticuloso y profundamente necesario.

El parón está previsto que dure alrededor de una semana, según estimaciones de los relojeros encargados de esta tarea: los hermanos Pedro y Santiago Ortiz, junto a Jesús López-Terradas, responsables de la prestigiosa Relojería Losada. Esta empresa no sólo tiene experiencia en grandes piezas históricas, sino que, desde 1997, es la única autorizada a encargarse del mantenimiento de este cronómetro centenario. Su trabajo, más allá de lo técnico, es casi artesanal, y demuestra un profundo respeto por el valor histórico de este mecanismo.

El reloj de las campanadas 

Pocos elementos de una ciudad están tan ligados a un momento concreto del año como el reloj de Sol lo está al 31 de diciembre. Cada Nochevieja, millones de españoles, estén donde estén, sincronizan su celebración con esas doce campanadas que emergen desde lo más alto de la Real Casa de Correos. Pero más allá de ese ritual anual, este reloj lleva 159 años siendo el referente horario de la ciudad, gracias a un mecanismo tan preciso como bello en su construcción.

Compuesto por engranajes, ruedas de latón, acero y hierro forjado, este reloj es una obra de ingeniería que no ha dejado de funcionar en más de un siglo y medio, salvo en contadas ocasiones para labores de mantenimiento. Según los expertos de la Relojería Losada, últimamente habían detectado pequeñas variaciones y desgastes. Nada alarmante, pero sí suficiente para justificar una limpieza y ajuste a fondo antes de que el deterioro fuera mayor. Y, aunque pueda parecer poca cosa, esa dedicación es la que ha permitido que este reloj sea aún uno de los más precisos de toda Europa.

El origen del reloj de la OP

Para entender por qué este reloj despierta tanto cariño, hay que remontarse a su origen. Fue un regalo de José Rodríguez Losada, un relojero español exiliado en Londres, quien lo donó al pueblo de Madrid como símbolo de agradecimiento. Se instaló en 1866 y, desde entonces, ha formado parte del paisaje emocional de varias generaciones. Con sus cuatro esferas visibles desde distintos puntos de la plaza y sus ocho agujas, representa no solo el paso del tiempo, sino también la permanencia de las cosas que importan.

La Real Casa de Correos, que lo alberga en su parte más alta, es también sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Por tanto, el reloj no solo marca la hora; marca también una conexión emocional entre lo institucional y lo popular, entre el poder y el pueblo. Subir por sus escaleras de caracol hasta llegar al mecanismo es como adentrarse en una cápsula del tiempo, en la que los relojeros siguen ajustando su funcionamiento con mimo y paciencia. Tan preciso es, que apenas presenta una variación de cuatro segundos al mes. Y conforme se acerca el final del año, los relojeros intensifican su vigilancia para que todo esté a punto para las doce campanadas.

Una restauración para asegurar el futuro

La intervención que se está llevando a cabo no es un simple ajuste rutinario. Se ha desmontado todo el mecanismo para limpiarlo a fondo, eliminar desgastes y revisar las piezas clave, especialmente aquellas que podrían haber empezado a deteriorarse con el paso del tiempo. Es una labor delicada, casi quirúrgica, que requiere conocimientos muy específicos y, sobre todo, una profunda admiración por el reloj.

Una vez que finalice esta restauración, el reloj de la Puerta del Sol volverá a marcar las horas con la misma precisión de siempre. Y, lo que es más importante, seguirá siendo el corazón palpitante de Madrid. Porque una ciudad como esta no puede permitirse perder sus símbolos, y mucho menos uno que ha marcado los momentos más emocionantes de la vida de millones de personas.

Lo último en España

Últimas noticias