Okupan su casa desde hace tres años en Carabanchel: «Me deben 23.000 € mientras usan móviles de 1.200»
Los okupas les han dicho en tono amenazante que no se irán hasta que haya un juicio
La familia se siente completamente desprotegida por las leyes del Gobierno de Pedro Sánchez

Es la segunda vez que una familia de Carabanchel sufre la okupación. Primero fue en la casa de verano que poseen en Málaga y después en su vivienda en este barrio al suroeste de Madrid. Mariano (padre) y Hugo (su hijo) han denunciado en una entrevista concedida a OKDIARIO la pesadilla que sufren desde hace tres años después de que el hombre a quien tenían alquilada la casa, de nacionalidad rumana, dejara de pagarles y desapareciera sin decirles nada. Tras él, okuparon la vivienda otras personas de su entorno.
Los inquiokupas acumulan 23.000 euros en deudas por el alquiler (hace 39 meses que no pagan), a los que hay que sumar varios euros más por el impago de varios suministros e impuestos, como el agua.
El 23 de marzo, Mariano, Hugo y una de las mujeres que permanece como okupa en la vivienda tuvieron un fuerte enfrentamiento en la calle. La chica les espetó que no iba a pagar «una mierda por lo que hay aquí». Durante la bronca, la okupa les reprochó que tuvo que arreglar unos azulejos que se cayeron del baño y pagarlos con su dinero. Esta mujer llegó a pedirles a los propietarios que, si les pagaba 14.000 euros por el cambio de azulejos, se iba de casa. Todo ello después de reconocer que exactamente llevaba 3 años sin pagar el alquiler.
Mariano ha mantenido en secreto esta situación para que su mujer no se preocupara. Tampoco le contó nada a su hijo hasta que finalmente ha tenido que hacerlo. «Él estaba con cosas de su empresa y no quería generarle más problemas», comentaba a este diario Mariano.
Tampoco quiso judicializar el caso porque Mariano, de 78 años, está al frente de la ONG Ayuda Solidaria, y por su buena fe, no quería perjudicar a los okupas y que perdieran las ayudas que pudieran estar recibiendo. Prefería llegar a un acuerdo con los inquilinos mediante el diálogo. Pero ahora ve que es imposible y que se ha abusado de esta confianza. «Una cosa es ser bueno y otra ser tonto, y creo que me han estado utilizando», se lamentaba.
Además, Mariano ha pasado por complicaciones de salud como un cáncer y otras enfermedades mientras tenía que abordar este problema.
Ahora mismo en la vivienda viven cerca de seis personas y con todo tipo de lujos. Mariano y Hugo han podido ver en el interior de la casa una televisión de gran tamaño e incluso cómo usan iPhones 17 pro. Un teléfono valorado en torno a 1.000 euros. «Cuando nos los hemos encontrado en la calle, se han reído de nosotros, nos han dicho que no nos van a pagar y nos han enseñado los móviles que usan para vacilarnos».
La familia asegura que se siente completamente desprotegida por el Gobierno y por la Justicia. «Sólo nos quedan los medios de comunicación. Hasta la policía nos dice que no pueden hacer nada y que acudamos a la televisión», denunciaba Hugo.
Los okupas han comunicado a los propietarios que no se piensan ir hasta que salga el juicio.
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