Madrid

Mientras Madrid sigue su ritmo en superficie, bajo tierra una tuneladora lleva 672 metros excavados y no tiene intención de parar

Madrid tuneladora
Blanca Espada

Madrid tiene siempre una actividad constante de coches, obras, prisas y miles de desplazamientos diarios que sin embargo no es lo único en marcha si tenemos en cuenta lo que está ocurriendo varios metros por debajo. Allí, sin tanta visibilidad avanza una de las infraestructuras más importantes de los últimos años correspondiente a la ampliación de la Línea 11 de Metro, un proyecto que ya ha comenzado a tomar forma gracias al trabajo constante de una tuneladora que no se detiene.

Ya hace más de dos meses desde que se diera a conocer la máquina bautizada como Mayrit, y desde entonces ritmo no ha hecho más que acelerarse, recorriendo ya 672,6 metros desde la futura estación de Comillas en dirección a Madrid Río, su primer gran objetivo dentro de este tramo. Puede parecer una cifra modesta si se compara con la magnitud del proyecto, pero lo cierto es que detrás hay un trabajo continuo, técnico y perfectamente sincronizado que no se interrumpe prácticamente en ningún momento.

La tuneladora que trabaja bajo tierra de Madrid

Hablar de Mayrit es hacerlo de una infraestructura que impresiona tanto por sus dimensiones como por su capacidad. La tuneladora mide 98 metros de longitud y pesa alrededor de 1.500 toneladas, lo que la convierte en una de las piezas clave para ejecutar esta obra en Madrid que llevaba más de 15 años sin ver una máquina similar operando en el subsuelo madrileño. Su funcionamiento es constante, con jornadas que se extienden los siete días de la semana y con paradas únicamente cuando resulta imprescindible sustituir componentes desgastados.

El avance medio ronda los 20 metros diarios, un ritmo que permite mantener el calendario previsto e incluso superarlo en algunos momentos. En apenas 55 días de actividad, ha extraído más de 46.600 metros cúbicos de tierra, una cifra que da una idea bastante clara de la magnitud del trabajo que se está desarrollando bajo la ciudad. Todo ello mientras, en superficie, la vida continúa sin apenas percibir ese movimiento continuo.

Qué pasa con las miles de toneladas de tierra que se extraen cada día

Uno de los aspectos menos visibles de este tipo de obras, pero que resulta clave para su desarrollo, es la gestión del material que se va extrayendo. En este caso, no se trata simplemente de retirar la tierra, sino de hacerlo de forma organizada y con un destino definido. A medida que la tuneladora avanza, las tierras son transportadas mediante un sistema de cintas que se amplía al mismo ritmo que el túnel, recorriendo el interior de la futura estación de Comillas hasta llegar a la superficie.

Allí, todo el material se deposita en un foso con capacidad para 8.500 metros cúbicos, donde comienza una segunda fase del proceso logístico. Unos 150 camiones trabajan de forma coordinada para retirar la tierra y trasladarla hasta diferentes puntos, donde se está utilizando para restaurar explotaciones mineras y un vertedero actualmente en desuso. Es un circuito continuo que no se detiene y que permite mantener el ritmo de excavación sin generar acumulaciones.

Un trabajo de precisión con miles de piezas de hormigón

Mientras se excava, el túnel no queda abierto en ningún momento. La propia tuneladora se encarga de ir consolidando la estructura mediante la colocación de anillos de hormigón que refuerzan el recorrido. Hasta la fecha, ya se han instalado 389 de los 3.076 anillos previstos para este tramo, lo que supone un avance significativo dentro del conjunto de la obra.

Cada uno de estos anillos está formado por siete dovelas, unas piezas de hormigón con forma específica que se fabrican en Noblejas (Toledo) desde septiembre de 2025 en una planta creada exclusivamente para este proyecto. Allí, un equipo de unos 50 operarios produce diariamente 42 dovelas, es decir, seis anillos completos que posteriormente son transportados hasta Madrid en vehículos especiales capaces de soportar grandes cargas. Este sistema industrializado permite reducir tiempos y minimizar incidencias en una obra de gran complejidad técnica.

Madrid Río antes de continuar hacia el este

El tramo que une Comillas con Madrid Río es el primer gran reto de esta fase, y la previsión es que pueda completarse a lo largo del mes de junio. Una vez alcanzado ese punto, la tuneladora se someterá a un proceso de revisión técnica que se prolongará durante unas dos semanas, tras las cuales retomará su recorrido hacia nuevos destinos dentro de la ampliación.

El siguiente itinerario llevará a Mayrit hacia Palos de la Frontera, Atocha y finalmente Conde de Casal, punto en el que se prevé que finalice este tramo si se mantienen los plazos actuales, algo que situaría la llegada en torno a finales de 2027. Se trata de una hoja de ruta ambiciosa, pero respaldada por un ritmo de ejecución que, por ahora, se está cumpliendo sin grandes desviaciones.

La gran transformación de la Línea 11 de Metro

Todo este trabajo forma parte de un proyecto mucho mayor que busca transformar la Línea 11 en una auténtica diagonal que atraviese Madrid de punta a punta. El objetivo final es conectar Cuatro Vientos con Valdebebas a lo largo de más de 33 kilómetros, permitiendo a los usuarios cruzar la ciudad en aproximadamente una hora y seis minutos sin necesidad de pasar por el centro.

Para ello, la Comunidad de Madrid ha previsto una inversión superior a los 739 millones de euros, de los cuales la mayor parte se destina a la ejecución del túnel y a la construcción de nuevas estaciones. Es una de las actuaciones más relevantes en materia de transporte de los últimos años, no sólo  por su alcance, sino por el impacto que tendrá en la movilidad diaria de miles de personas.

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