Getafe rechaza la compra de un autobús adaptado para los alumnos del colegio de educación especial
El colegio atiende a menores con discapacidad y necesidades específicas de apoyo
El Ayuntamiento de Getafe ha rechazado adquirir un autobús adaptado para el Colegio Público de Educación Especial Santiago Ramón y Cajal, un centro que atiende a menores con discapacidad y necesidades específicas de apoyo. El Gobierno ha declinado una propuesta que incluía también mejoras de climatización, zonas de sombra en los patios y más plazas en campamentos durante los periodos no lectivos. El pleno la ha tumbado.
El CPEE Santiago Ramón y Cajal no es un centro ordinario. Sus alumnos presentan discapacidades que requieren entornos seguros, rutinas estables, personal especializado y medios adaptados. Sus familias viven pendientes de cuidados permanentes, terapias, desplazamientos y trámites administrativos. Para ellas, cualquier recurso público bien diseñado no es un privilegio: es una herramienta imprescindible para poder conciliar, trabajar y garantizar el bienestar de sus hijos.
El nudo central de la proposición era el transporte. Los alumnos se desplazan actualmente a la piscina municipal en autobús urbano ordinario, una situación que la propuesta calificaba de claramente insuficiente. Muchos de estos niños pueden sufrir crisis, episodios de ansiedad o dificultades de movilidad que hacen inviable un trayecto en transporte convencional. Sin un vehículo adaptado, algunos alumnos quedan excluidos en la práctica de una actividad pública. Y una actividad no puede considerarse inclusiva si deja fuera precisamente a quienes más apoyos necesitan.
Pero el transporte no era la única preocupación de las familias. La falta de climatización adecuada en el centro es otro problema que va más allá de la comodidad. Muchos de estos alumnos no pueden expresar con claridad que tienen calor, que están mareados o que empiezan a sentirse mal, lo que convierte las altas temperaturas en un riesgo real de deshidratación o golpe de calor.
Los patios exteriores presentan una problemática similar: sin toldos ni estructuras de sombra suficientes, espacios fundamentales para el descanso y la socialización quedan inutilizables en los meses de más calor, precisamente cuando estos niños son más vulnerables a la exposición solar. Aunque desde el Ayuntamiento sostienen que es competencia de la Comunidad, este año han invertido un millón de euros en la climatización de otros centros.
A todo ello se suma la escasez de plazas en campamentos adaptados durante los periodos no lectivos. Para muchas familias, estos recursos no son solo una herramienta de conciliación, sino también una vía de respiro y de continuidad de rutinas para niños que necesitan estabilidad y entornos conocidos. Cuando llega el verano o la Navidad, muchas de estas familias se quedan sin opciones porque los campamentos ordinarios no cuentan con personal especializado ni medios adaptados. Las necesidades no desaparecen cuando termina el curso.