Militares

Da miedo pero en éste país ha vuelto el servicio militar: multas para los jóvenes que no se inscriban

servicio militar
Blanca Espada

Durante años, el servicio militar ha sido algo que muchos daban por superado o, al menos, muy alejado de la vida cotidiana. Sin embargo, en 2026 ha vuelto a ponerse sobre la mesa, aunque no exactamente como antes. No hay reclutamientos masivos ni cartas obligando a incorporarse, pero sí una medida que está generando bastante inquietud, sobre todo entre los más jóvenes.

Lo que ha cambiado no es tanto el servicio militar en sí, sino el control sobre quién debe formar parte del sistema. A partir de ahora, ya no basta con ignorarlo. Hay un paso previo que pasa a ser obligatorio y que, si no se cumple, tiene consecuencias directas en forma de sanción o de multa. Y ahí es donde está la clave de todo, porque aunque no se obligue a alistarse, sí se obliga a registrarse, y eso ha hecho que muchos vuelvan a hablar de una especie de regreso encubierto del servicio militar.

El país que recupera el servicio militar: multas para los jóvenes que no se inscriban

La medida se aplica en Perú, donde el Gobierno ha decidido endurecer la normativa que regula el registro militar. En la práctica, lo que cambia es bastante sencillo de entender: si no te inscribes cuando te corresponde, tendrás que pagar. Es decir, que los jóvenes que no completen este trámite dentro del plazo pasan a ser considerados omisos, una etiqueta que ya no es simplemente administrativa. A partir de ahora implica una sanción económica que ronda los 275 soles, que al cambio se sitúa cerca de los 70 euros.

No es una cifra desorbitada, pero tampoco es menor, especialmente para alguien que aún no ha empezado a trabajar o está estudiando. Además, la multa no desaparece por sí sola. Sigue ahí hasta que se regulariza la situación, lo que añade presión para hacerlo cuanto antes.

A quién afecta exactamente

La norma es clara y afecta a todos los jóvenes que cumplen 17 años. En ese momento deben inscribirse en el registro militar y tienen como límite antes de alcanzar los 18. Si se deja pasar ese plazo, automáticamente se entra en la categoría de omiso y no hace falta ningún aviso previo ni proceso adicional: el simple hecho de no haberse inscrito ya activa la sanción. Otro punto importante es que no se distingue por género. Es una obligación general, pensada como registro administrativo, no como reclutamiento directo.

El trámite, por cierto, no es complicado. Se realiza en oficinas del Ejército, la Marina o la Fuerza Aérea, y solo requiere presentar el DNI. También puede hacerse en consulados para quienes viven fuera del país.

No es obligatorio alistarse, pero sí registrarse

Este es el matiz que más confusión está generando. Porque no, no se ha impuesto un servicio militar obligatorio como tal. Nadie está obligado a entrar en el ejército por el hecho de cumplir 18 años. Lo que sí es obligatorio es formar parte del registro. Y ese cambio, aunque parezca pequeño, tiene bastante peso. Al final, el Estado lo que busca es tener localizados y contabilizados a los ciudadanos en edad militar por una una cuestión organizativa, pero con implicaciones prácticas claras ahora que hay sanción de por medio. Por eso, aunque oficialmente no haya servicio obligatorio, la sensación para muchos es que se está reforzando el sistema desde la base.

La alternativa para evitar la sanción

Existe una forma de evitar la multa, aunque no es la que todos están dispuestos a asumir. Quienes no quieran pagar pueden optar por incorporarse al llamado Servicio Militar Acuartelado. En ese caso, el joven pasa aproximadamente un año en una unidad militar, donde recibe formación, una pequeña asignación económica y algunos beneficios posteriores, sobre todo en el ámbito educativo. No es una obligación, pero sí una opción que la normativa contempla para quienes prefieran esa vía antes que afrontar la sanción económica.

Por qué se ha endurecido la norma

Detrás de esta decisión hay un objetivo bastante claro: evitar que el registro militar se quede en un trámite que muchos ignoran sin consecuencias. Hasta ahora, esa era la realidad ya que había jóvenes que simplemente no se inscribían y no pasaba nada, pero ahora con el cambio, eso deja de ser así.

El Gobierno busca tener un control más preciso de la población en edad militar, algo que consideran clave para organizar mejor las Fuerzas Armadas y planificar recursos a largo plazo. No se trata tanto de reclutar, al menos por ahora, como de saber con quién se cuenta.

Y aunque desde el Ejecutivo insisten en que no se ha recuperado el servicio militar obligatorio, lo cierto es que la medida no ha pasado desapercibida. Muchos la ven como un primer paso hacia un sistema más estricto, mientras que otros la interpretan simplemente como un ajuste administrativo que llega con retraso. Sea como sea, hay algo que sí está claro: a partir de ahora, no inscribirse en el registro militar peruano ya no es una opción sin consecuencias.

Lo último en Internacional

Últimas noticias