Misión especial en Ronda: así es el curso inédito de la Legión a los militares de Ucrania
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En una base militar de Ronda, en Málaga, se ha estado desarrollando estos meses una formación que hasta ahora no se había visto en esta zona. Militares ucranianos están siendo instruidos por la Legión española dentro de la misión europea de apoyo a Ucrania, en un programa que lleva activo desde 2022 pero que va ampliando escenarios.
Es la primera vez que estas actividades se trasladan a Ronda. Hasta ahora, este tipo de cursos se concentraban sobre todo en instalaciones de Almería, pero en 2026 se ha dado un paso más, incorporando nuevas ubicaciones. No es un cambio menor, porque implica ampliar la capacidad de formación y repartir mejor los recursos y ahora, el lugar elegido ha sido el acuartelamiento de Montejaque, donde la X Bandera «Millán Astray» del 4º Tercio de la Legión ha recibido a unos setenta militares ucranianos. Allí, durante varias semanas, se ha desarrollado una instrucción que mezcla teoría, práctica y adaptación a lo que está ocurriendo sobre el terreno.
Así es el curso inédito de la Legión a los militares de Ucrania
El programa se articula en varios bloques, aunque hay dos que concentran buena parte del trabajo. Uno de ellos es el conocido como MDMP, el proceso de planeamiento militar. No es un concepto nuevo, pero sí fundamental en cualquier operación, ya que trabaja desde cómo se analiza una misión hasta cómo se organizan los recursos o se evalúa al adversario. Es, en cierto modo, la base sobre la que se construye todo lo demás. Este módulo ya va por su undécima edición, lo que da una idea del recorrido que tiene dentro de la misión europea.
El otro gran bloque es el MOUT, centrado en operaciones en entorno urbano. Durante varias semanas, los militares entrenaron situaciones que, en muchos casos, no son teóricas. Progresión por calles, entrada en edificios, coordinación en espacios cerrados, es decir, todo muy vinculado a lo que se está viendo en el conflicto.
Más allá de los módulos principales
A partir de ahí, la formación se amplía. No se queda sólo en esos dos bloques. También hay trabajo con explosivos, con tiradores de precisión o con protocolos de atención a heridos en combate, lo que se conoce como TCCC. Y hay un elemento, los drones, que cada vez tienen más importancia en el entrenamiento porque forma parte ya del día a día en el campo de batalla. No es algo añadido por completar el programa, sino una adaptación directa a lo que está pasando. En este sentido, la formación no es cerrada. Se va ajustando según las necesidades que plantea Ucrania.
Una formación que también se nutre de la experiencia
Uno de los aspectos que más se destacan desde el propio Ejército es que no se trata de una formación en una sola dirección, de modo que no se centra sólo en enseñar. El teniente coronel Carnero, al frente de la X Bandera «Millán Astray», lo explicaba de forma bastante directa: la experiencia real en combate de los militares ucranianos también aporta. Es decir, los instructores transmiten procedimientos y estructura, pero los participantes llegan con un conocimiento que no se puede aprender en un aula. Y ese intercambio acaba enriqueciendo el curso.
El papel de España dentro de la misión
Todo esto se enmarca dentro de la Misión de Asistencia Militar de la Unión Europea en apoyo a Ucrania, aprobada en octubre de 2022. El objetivo es reforzar la capacidad de las fuerzas ucranianas en un contexto que sigue abierto. En España, la coordinación recae en el Centro de Adiestramiento de Toledo, dependiente del Mando de Operaciones. Desde allí se organizan los distintos cursos que se reparten por varias bases.
Las cifras dan una idea del volumen de trabajo. Hasta ahora, más de 8.700 militares ucranianos han pasado por España dentro de este programa. Para ello se han desarrollado más de 185 módulos en más de 30 especialidades distintas. Desde sistemas antiaéreos como Hawk o Patriot hasta mantenimiento de vehículos o combate urbano. Y como no, la incorporación de Ronda entra dentro de esa lógica de crecimiento.
Una actividad con poco foco, pero con peso real
Este tipo de misiones no suele ocupar grandes titulares de forma continuada, sino que se desarrollan con discreción y sin demasiada exposición. Pero eso no significa que sean menores. La formación militar es una de las piezas clave en cualquier estrategia de apoyo, y estos cursos forman parte directa de ese engranaje. Lo que se trabaja en estas semanas tiene continuidad después. Muchos de los militares que pasan por estas instalaciones regresan al frente una vez terminan el programa. Y ahí es donde se mide realmente el impacto. Mientras tanto, en la base de Ronda, la actividad sigue, sin excesivo ruido, pero con un papel bastante más relevante de lo que puede parecer desde fuera.
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