América Latina

Maduro compara a Leopoldo López con los ‘Jordis’ y Évole sugiere que tiene razón

Nicolás Maduro
Nicolás Maduro, en el programa 'Salvados' de La Sexta.
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Cada vez resulta más difícil distinguir si Monedero le escribe los discursos a Nicolás Maduro, o si es Maduro quien dicta las intervenciones de Pablo Iglesias en el Congreso de los Diputados. En la entrevista concedida al programa Salvados de Jordi Évole, el dictador venezolano se ha definido con las siguientes palabras: “Yo no vengo de las élites ni del Ibex 35“.

Utilizaba así la misma expresión que Pablo Iglesias emplea para descalificar al líder de Ciudadanos, Albert Rivera. Como en Venezuela no existe el Ibex 35, Maduro se ha excusado luego explicando que le gusta mucho ver la televisión española y que es fan de Aquí no hay quien viva.

En la entrevista, Nicolás Maduro ha intentado equiparar la represión en Venezuela, donde la Policía asesinó a más de cien manifestantes en apenas tres meses, con la situación en Cataluña. El dictador ha comparado el cautiverio del líder opositor Leopoldo López, que se prolonga ya durante más de tres años, con la entrada en prisión de Oriol Junqueras, varios ex consellers del Govern golpista y los Jordis.

Y lo ha hecho para acabar dando la razón al Gobierno de Rajoy: “Ningún poder está por encima de la Constitución y de los tribunales”, ha sentenciado. Mientras se emitía el programa, Jordi Évole también ha jugado a equiparar la situación de los presos políticos de Venezuela con los golpistas de la Generalitat. Lo ha hecho escribiendo el siguiente mensaje en Twitter: “Le preguntamos por presos políticos y nos habla de Catalunya… La verdad es que lo tenía a huevo“.

Según Maduro, el asesinato de manifestantes en Venezuela –muchos de ellos, adolescentes de 15 y 16 años– no es culpa de la policía, sino de “la oposición, que ha escogido el camino de la violencia”. Tras calificar a Leopoldo López de “golpista”, el dictador se ha quedado sin palabras cuando Évole le ha recordado que también Hugo Chávez dio un golpe de Estado en 1992.

“Aquello fue una insurrección armada, luego reflexionamos y decidimos que nunca más la violencia”, ha intentado articular Nicolás Maduro, “pero en Latinoamérica todos los golpes de Estado que se han producido en los últimos 100 años han estado dirigidos desde las embajadas de EE.UU.”

Durante la entrevista, Nicolás Maduro ha recurrido una y otra vez a la existencia de un enemigo exterior para justificar el hambre, la falta de medicamentos y la violencia que existe en Venezuela, tras 18 años de régimen chavista.

Hambre, violencia y miseria

Maduro se ha sonreído cuando Évole le ha mostrado que es necesario entregar dos fajos de billetes, 120.000 bolívares, para comprar un paquete de pañales. Y 30.000 bolívares, el 9% de un sueldo medio, para comprar un kilo de azúcar.

“La culpa es Miami”, ha replicado, “y de los sectores especulativos de la burguesía que han emprendido una guerra económica para rendir a un pueblo”. En realidad, la inflación galopante que sufre Venezuela, que desde el pasado 1 de enero supera el 650%, es resultado de la política intervencionista de Maduro que intenta regular desde el Gobierno los sueldos y los precios de los productos básicos.

La escasez de medicamentos en Venezuela, ha añadido, se debe a que las mafias se llevan los fármacos fuera del país. Maduro ha intentado descalificar las estadísticas de Cáritas sobre la escasez que sufre la población afirmando que “en Venezuela todo lo vinculado a la Iglesia católica está envenenado por una visión contrarrevolucionaria”.

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