Abu Mazen exige a Trump por carta que no traslade a Jerusalén la embajada de EEUU en Israel

Jerusalén
La Cúpula dorada y el Muro de las lamentaciones en la ciudad vieja de Jerusalén. (ADP)
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Después de ocho años de desencuentros entre Barack Obama y Benjamin Netanyahu, el inminente cambio de inquilino en la Casa Blanca abre una nueva etapa en las relaciones entre Estados Unidos e Israel. El primer gesto que pretende tener –o eso dice su jefa de campaña, Kellyanne Conway– Donald Trump para con “el amigo israelí” es el de trasladar la embajada de EEUU a Jerusalén. Hoy en día, el ‘barrio de las embajadas’ está en la capital comercial del país, en Tel Aviv. Allí se concentran las legaciones de la gran mayoría de países con relaciones diplomáticas con Israel.

¿Se atreverá Trump a dar el paso de fijar posición tan claramente en favor de la defensa de Israel sobre la ciudad santa como capital indivisible del país? Este lunes, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina ha enviado una carta al presidente electo para reclamarle que no lo haga porque “tal paso tendría consecuencias destructivas en el proceso de paz”, defiende Abu Mazen.

Es cierto que durante el mandato de Obama la ayuda militar estadounidense a la única democracia de Oriente Próximo no ha dejado de aumentar, pero la diplomacia de Washington ha ido por otros derroteros. El acuerdo nuclear con Irán fue la gran piedra de toque de las relaciones entre el presidente de Estados Unidos y el primer ministro israelí, quien llegó a aceptar una invitación del Congreso –de mayoría republicana opuesta al pacto con el país de los ayatolás– para dar un discurso incendiario en el Capitolio que sentó muy mal en la Casa Blanca.

Nunca se llevaron bien en lo personal Obama y Netanyahu. Y en las últimas semanas, Washington dejó que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobara una resolución que condenaba la política de asentamientos judíos en tierras de Cisjordania, provocando una reacción airada del Gobierno de Jerusalén.

Pero a partir del 20 de enero, Trump ha prometido “una alianza más fuerte” con Israel. Y el gesto de cambiar de ciudad la embajada –el Estado judío tiene por capital Jerusalén, pese a que el resto del mundo no termina de reconocerla como tal– puede ser el primer paso de una nueva política estadounidense en la región. Así, el presidente palestino ha remitido la citada carta al futuro presidente Trump.

“El presidente ha pedido al presidente electo de Estados Unidos que no dé este paso que tendría consecuencias destructivas en el proceso de paz, la solución de los dos estados y la seguridad de la región, ya que la anexión de Jerusalén Este por parte de Israel va en contra del Derecho Internacional“, ha informado la agencia de noticias oficial palestina, Wafa.

Abbas ha remitido misivas similares a los presidentes de Rusia, China y Francia, a la canciller alemana, a la primera ministra de Reino Unido, a los máximos responsables de la UE, la Unión Africana, la Organización de la Conferencia Islámica, el Movimiento de los No alineados y el secretario general de la Liga Árabe. A todos ellos les pide que no escatimen esfuerzos para evitar el traslado de la Embajada estadounidense a Jerusalén.

Voces como las del secretario de Estado saliente, John Kerry, han alertado del peligro de este gesto porque provocaría “una explosión, una tremenda explosión en la región; no sólo en Cisjordania e Israel, sino en toda la región”.

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