VICEPRESIDENTE DE LA EUROCÁMARA | LONDRES QUIERE "DISCRIMINAR A LOS EXTRANJEROS"

Valcárcel insta a la Comisión Europea a investigar a Reino Unido por incumplimiento de los Tratados

Ramón Luis Valcárcel
Ramón Luis Valcárcel (PP), vicepresidente del Parlamento Europeo. (PPE)
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Aún no ha empezado el Brexit y las tensiones no hacen sino crecer entre los socios. El vicepresidente de la Eurocámara Ramón Luis Valcárcel ha formulado una pregunta por escrito a la Comisión “en defensa de los derechos de los trabajadores europeos” y ante lo que podría ser, según declaraciones exclusivas a OKDIARIO, un “incumplimiento de los Tratados en términos de discriminación por parte de Londres”.

La pasada semana, la ministra del Interior británica, Amber Rudd, dejó filtrarse una información al prestigioso diario londinense The Times en la que se sugería que el Gobierno de Theresa May pretendía exigir a las empresas radicadas en Reino Unido los nombres de todos los trabajadores extranjeros que contrataran. Una especie de marca laboral para el empleado y, sobre todo, una presión administrativa para las compañías en pleno repliegue nacionalista del Partido Conservador británico.

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Portada del diario ‘The Times’ del miércoles 5 de octubre de 2016. (clic para ampliar)

Valcárcel ha presentado una pregunta a la Comisión, requiriendo su respuesta por escrito: “¿No considera la Comisión que los últimos anuncios del Gobierno británico en materia de control migratorio violan el principio de nos discriminación que rige en la UE, además de incitar a la discriminación de trabajadores y estudiantes no británicos?” La pregunta sugiere la opinión del mismo vicepresidente del Parlamento Europeo: que Londres está alentando unas medidas xenófobas, aislacionistas y, sobre todo, ilegales.

Porque Reino Unido aún no ha salido de la Unión, no ha activado el Artículo 50 de los Tratados, condición imprescindible para iniciar la negociación de la salida, y sin embargo ya está practicando la política de hechos consumados para llegar a la mesa de discusión en posición de fuerza. En todo caso, los Tratados rigen con toda su vigencia aún en las islas británicas. Así, y por mucho que el discurso anti extranjero calara durante la campaña del Brexit hasta el punto de que introdujo el término “migración” en la discusión, cuando en Europa propiamente no se puede considerar así lo que es simple “libertad de movimientos de los trabajadores”, Londres aún está obligado a no legislar en ningún sentido restrictivo o distinto para sus nacionales y los ciudadanos de cualquier otro Estado miembro.

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Amber Rudd, ministra del Interior de Reino Unido.

Hasta 2009, Valcárcel y Rudd pertenecían a un mismo grupo político a nivel de la UE, el Partido Popular Europeo (PPE), pero tras las elecciones a la Eurocámara de aquel año, los conservadores británicos optaron por fundar un nuevo grupo, el de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR). Aunque, en realidad, y si no fuera por el juego de eufemismos que impera en la política, la denominación de la agrupación podría haber sido más la de ‘Conservadores euroescépticos y cada vez más Nacionalistas Europeos’. Y es que las alianzas en la cámara europea de los tories son el gobernante partido ultra católico y ultra nacionalista polaco Ley y Justicia (PiS); el Partido para el Progreso y el Resurgir alemán (ALFA), marcadamente euroescéptico; o el llamado Partido Popular Danés, de corte extremadamente nacionalista.

El mismo día de la publicación de semejante titular a toda página en el Times, y ante la reacción de todos los partidos, instituciones y medios europeos, se descubrió la jugada del globo sonda. Rudd alegó que eran sólo medidas en estudio, y entonces sí desveló las que quería implantar. Es el viejo juego de filtrar una medida fuera de los parámetros lógicos para que la opinión pública pueda aceptar otra que es extrema pero menor en gradación.

La primer ministro británica, Theresa May (Foto: GETTY).
La primer ministro británica, Theresa May (Foto: GETTY).

Según Rudd, corroborada al día siguiente por el anuncio de una “revolución silenciosa” por parte de la primera ministra May en la Convención Conservadora, el Gobierno de Londres no pedirá nombres, pero sí conocer las cuotas de extranjeros por empresa. La idea es “que los trabajadores extranjeros vengan sólo a llenar los huecos del mercado laboral, no a ocupar un empleo que puede hacer un británico”.

Y todo sin haber siquiera enviado la carta de activación del Artículo 50 de los Tratados de la UE. Todo sin activar el Brexit. Todo sin respetar una de las claves de bóveda de la construcción europea: la libre circulación de los trabajadores por todo el ámbito comunitario. Porque la idea, explicitada por la propia ministra británica es que “la inmigración sea la clave de las negociaciones de salida de la UE”.

Más de 100.000 españoles en riesgo

Reino Unido tuvo una tasa neta de migración en 2015 de 327.000 personas, de las cuales 180.000 eran comunitarias, según la Oficina Nacional de Estadísticas Británica. Hay en las islas más de 102.000 españoles trabajando a los que afectarían estas medidas discriminatorias.

Y además, Valcárcel se plantea si el ambiente político no estará favoreciendo “comportamientos que solamente pueden llevarnos a posibles conflictos en una situación que es de por sí complicada”. Concretamente, se refiere el eurodiputado español a los “crímenes de odio”, que no han hecho sino crecer en Reino Unido desde la victoria del Brexit en el referéndum del 23 de junio. En la primera quincena del mes de julio se produjeron 3.001 denuncias de este tipo en el país –mas de 200 por día–, es decir, un incremento del 20% respecto al mismo periodo del año anterior.

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Pregunta de Ramón Luis Valcárcel a la Comisión Europea. (clic para ampliar)

Así, Valcárcel complementa su requerimiento a la Comisión preguntándole si “se plantea iniciar acciones en favor del respeto de los valores comunitarios en Reino Unido hasta que se produzca su salida”.

El vicepresidente de la Eurocámara y ex presidente del Gobierno de Murcia lidera así un movimiento contra lo que él califica de “discurso discriminatorio del Gobierno británico”. Porque, según indica a este periódico, le “preocupa el sufrimiento” que generen los anuncios de la ministra Rudd y de la premier May “en los ciudadanos españoles, que no tienen por qué ver su honor dañado en ningún país, y mucho menos en un país miembro de la Unión a la que pertenecen todos los europeos”.

Así, los representantes de dos partidos otrora aliados se enfrentan ahora en términos muy duros ante el abuso que Londres está practicando para con las instituciones europeas y, sobre todo, para con sus ciudadanos.

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