Antigua Roma

¿Qué eran las ‘caligae’ del imperio Romano y por qué su influencia ha llegado hasta el calzado del siglo XXI?

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Caligae. Imagen de creación propia.
  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Las calzadas romanas eran auténticas obras de ingeniería muy avanzadas para su época. Sin embargo, para la expansión del Imperio Romano hubo un detalle más pequeño, pero igual de relevante: el calzado.

Y es que las caligaeel zapato militar de los romanos, tenía todo lo necesario para que pudieran aguantar durante kilómetros. Realmente eran una suerte de sandalia robusta de cuero pensada para marchar, resistir y agarrarse al terreno.

De hecho, estas sandalias más bien eran botas abiertas, con tiras, suela dura y clavos metálicos. Por ello, han seguido influyendo en el calzado del siglo XXI.

Qué eran las ‘caligae’: el zapato de los soldados del Imperio Romano

Las caligae eran un calzado de cuero utilizado por legionarios y miembros de los cuerpos auxiliares romanos. Gracias a su forma lograban la ventilación de una sandalia y la resistencia de una bota militar.

Tenían una suela resistente y varias tiras de cuero que se ataban en el centro del pie y en la parte superior del tobillo. Ese sistema permitía ajustar el calzado y reducir el roce durante las marchas.

Aunque a veces se nos olvide destacarla, la parte más llamativa de la sandalia estaba debajo. Las suelas llevaban clavos de hierro, colocados para reforzar el calzado y mejorar la tracción. En terreno irregular, ese agarre podía marcar la diferencia entre avanzar con seguridad o resbalar. Y por tanto, también permitían a las legiones ir más rápido.

Además, esos clavos endurecían la pisada y podían convertir una patada en un golpe mucho más dañino. Es decir, también era un zapato pensado como arma durante el combate.

Por qué las ‘caligae’ fueron tan importantes para la expansión de la Antigua Roma

El ejército romano dependía de la movilidad, ya que un legionario necesitaba caminar largas distancias con equipo, armas y carga, así que el calzado no podía ser una pieza secundaria.

Por muy bien hechas que estuvieran las calzadas romanas, después de una marcha tan larga el pie podía resentirse. El diseño abierto le permitía respirar incluso en días cálidos.

Aun así, la suela plana y gruesa hacía que la resistencia no se viera afectada. El cuero protegía la planta del pie y los clavos prolongaban la vida útil del calzado, además de aportar agarre sobre tierra, piedra o caminos difíciles.

Obviamente no eran perfectas y eran un zapato demasiado pensado para el mediterráneo. Por ejemplo, en zonas muy frías y húmedas los soldados podían necesitar protección adicional, como rellenos de lana.

Cómo el calzado romano ha influido en los zapatos del siglo XXI

Las caligae tienen una parte histórica y de leyenda muy curiosa. Por ejemplo, el emperador Calígula recibió su apodo a partir del diminutivo de caliga, algo así como botita, por el calzado militar en miniatura que llevaba de niño entre las tropas.

En el siglo XXI no hemos copiado directamente este zapato militar, pero el concepto lo seguimos repitiendo cuando queremos hacer zapatillas de deporte o botas militares: suela resistente, agarre, ventilación y buen ajuste al pie.

Si nos paramos a pensarlo es fácil encontrar paralelismos en nuestro tiempo. Los clavos de hierro buscaban algo parecido a lo que hoy pretenden muchos tacos, relieves o suelas técnicas: mejorar la tracción. En el fútbol o en las zapatillas de trail running tenemos una muestra muy clara.

Otro paralelismo podemos encontrarlo en las tiras de cuero, que recuerdan a los velcros y ajustes que traen zapatillas deportivas en disciplinas como el ciclismo, para que el pie no se mueva y no haya rozaduras.

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