Arqueología

Estupefacción entre los arqueólogos: una pintura oculta del Imperio Romano desvela un uso desconocido del pigmento azul del Antiguo Egipto

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Recreación azul egipcio.
  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Cuando observamos los yacimientos arqueológicos del Imperio Romano, podemos cometer el error de pensar que todo era gris. Sin embargo, en su momento el color estaba muy presente en monumentos y murales. ¿Pero cómo hacían los pigmentos?

Gracias a los fragmentos de un mural en una villa romana del noreste de Italia, los arqueólogos han descubierto una técnica decorativa en la que mezclaban deliberadamente el azul egipcio con el mortero. El estudio publicado en Archaeometry identifica granos del pigmento a una profundidad de hasta tres milímetros

Probablemente la decoración perteneció a un estanque pintado con peces, pulpos, langostas y otros animales marinos. Los arqueólogos lo han datado entre finales del siglo I y la primera mitad del II, cuando el azul egipcio era frecuente en el Imperio Romano.

Descubren pigmentos de azul egipcio en una obra de arte del Imperio Romano

Los restos proceden de la villa romana de Torre di Pordenone, localizada en la región italiana de Friuli-Venecia Julia. Aunque los fragmentos aparecieron fuera de su posición original, la calidad de las figuras y sus motivos marinos permitieron relacionarlos con la decoración de una residencia especialmente rica.

Para estudiar la composición de las pinturas, los investigadores combinaron diferentes métodos de análisis. Entre ellos se encontraban la microscopía óptica, la microscopía electrónica de barrido, la difracción de rayos X, la espectroscopia Raman y la microfluorescencia de rayos X.

Gracias a ello detectaron cuprorivaíta, el principal componente cristalino del azul egipcio, tanto en la superficie pintada como dentro de la capa fina de mortero conocida como intonachino.

De hecho, algunos granos aparecieron a más de un milímetro de profundidad, mientras que los análisis localizaron concentraciones de cobre hasta aproximadamente tres milímetros.

Hay que tener en cuenta que cuando un pigmento se aplica sobre el yeso todavía húmedo, como sucede en la pintura al fresco, puede introducirse ligeramente en la capa exterior. Sin embargo, no alcanza de manera natural los niveles observados en Torre di Pordenone.

Cómo preparaban el azul egipcio los artesanos del Imperio Romano

Los arqueólogos todavía descubren nuevos pigmentos del Imperio Romano. En el caso del azul egipcio han hallado una forma de utilizarlo que prácticamente no se había documentado.

Al parecer, los artesanos romanos mezclaron el pigmento con cal y áridos antes de aplicar el mortero. De esta forma consiguieron una base azulada homogénea sobre la que completar después la escena acuática.

Hasta ahora lo que se había documentado del azul egipcio en la Antigua Roma es que se depositaba en capas superficiales o mezclado con otros pigmentos para producir otros tonos.

Por qué mezclar el azul egipcio con mortero era una técnica eficiente en la Antigua Roma, según los arqueólogos

En este caso, el estudio calcula que representaba alrededor del 5% del mortero pigmentado. Es decir, no se utilizaba de manera residual ni fue fruto de una contaminación ocasionada durante el trabajo de los pintores.

Desde un punto de vista práctico, al disponer desde el principio de un fondo azul uniforme, los artesanos podían reducir la cantidad de pigmento aplicada posteriormente sobre la superficie y simplificar la coordinación entre quienes preparaban el revestimiento y quienes ejecutaban la decoración.

Cómo cambia lo que sabemos del pigmento azul en el Imperio Romano

Conocido desde el Antiguo Egipto, este azul sintético se fabricaba mediante el calentamiento de una mezcla que incluía sílice, cal, cobre y un fundente. Su componente característico, la cuprorivaíta, permitió reconocerlo siglos después incluso en partículas enterradas dentro del mortero.

Los investigadores consideran que el uso detectado en la villa italiana obliga a matizar la idea de que se trataba de un material reservado únicamente para pequeños detalles.

Y es que la cantidad necesaria para teñir una superficie amplia confirma que el pigmento debía estar disponible en el mercado romano con suficiente regularidad como para incorporarlo a una receta constructiva completa.

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