La IA desvela que 269 megalitos funerarios dispersos entre España y Portugal no se ubicaron ahí por azar
Un equipo internacional de investigadores ha empleado inteligencia artificial y análisis espacial para descifrar la ubicación de cientos de monumentos megalíticos en la frontera entre Galicia y el norte de Portugal.
Los hallazgos demuestran que las comunidades prehistóricas siguieron criterios geográficos específicos hace más de 6.000 años, transformando estas estructuras funerarias en auténticos hitos de la Sierra del Laboreiro.
La tecnología confirma la planificación intencionada de los monumentos megalíticos en la frontera hispano-lusa
El estudio, publicado en la revista científica Journal of Archaeological Science: Reports, se centra en la región de la Sierra del Laboreiro, un territorio montañoso que comparten Melgaço (Portugal) y la Baixa Limia en Orense. En este enclave, los arqueólogos han documentado una de las mayores concentraciones de restos prehistóricos de Europa.
La investigación, liderada por Denise Lima e Silva de la Universidad de Coimbra y Miguel Carrero-Pazos de la Universidad de Santiago de Compostela, analizó inicialmente una base de datos de 269 megalitos funerarios.
Para garantizar la precisión del análisis, el equipo utilizó tecnología LiDAR, un sistema de pulsos láser que permite generar mapas tridimensionales eliminando la vegetación del terreno. Tras este filtrado digital, confirmaron la ubicación exacta de 178 monumentos auténticos, situados a altitudes de entre 700 y 1.300 metros sobre el nivel del mar.
Qué criterios seguían las comunidades prehistóricas para ubicar sus megalitos funerarios
Para determinar si la posición de estos montículos obedecía al azar o a un plan deliberado, los expertos aplicaron estadística espacial avanzada mediante el test de Mann-Whitney y casi mil simulaciones de Montecarlo. El proceso comparó la ubicación real de los monumentos con conjuntos de puntos aleatorios sobre el mapa de la región.
Los resultados revelan que la altitud fue el factor determinante más importante. Los constructores prehistóricos buscaron sistemáticamente las zonas más elevadas de la montaña para erigir sus estructuras.
Además de la altitud, factores como la pendiente del terreno y la proximidad a crestas o afloramientos rocosos influyeron de manera significativa en la elección del emplazamiento.
Estas sociedades no levantaron sus dólmenes de forma aislada, sino que los integraron en puntos clave del relieve que ya funcionaban como referencias naturales
Los secretos de la arqueología del paisaje y el uso de datos LiDAR
Uno de los hallazgos más inesperados del estudio contradice teorías previas sobre la visibilidad de estos monumentos. Aunque el «horizonte acumulado» (la amplitud del panorama visual) resultó estadísticamente relevante, la capacidad de ver grandes extensiones de territorio no fue un factor decisivo para su ubicación.
Esto sugiere que los megalitos no buscaban crear una red visual nueva, sino materializar y marcar redes de tránsito y percepción que ya existían previamente en el paisaje.
La investigación también subraya la complejidad de estos espacios mediante evidencias de limpieza del terreno con fuego antes de la construcción, una práctica detectada en zonas cercanas como la Sierra de la Aboboreira.
Este trabajo demuestra que, gracias a la combinación de tecnología SIG y análisis estadístico, es posible extraer información valiosa sobre el comportamiento humano prehistórico incluso en yacimientos que todavía no han sido excavados.