Cartas del médico revelan el miedo de Hitler a una enfermedad
No paran de conocerse curiosidades sobre Adolf Hitler. ¿Sabías que hay cartas que revelan el miedo de Hitler a una enfermedad? Toma nota.
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Recientemente, un médico suizo descendiente del otorrinolaringólogo alemán Carl Otto von Eiken, publicó algunas cartas que ofrecen detalles de las consultas médicas de Adolf Hitler. Las cartas, escritas por el médico del Führer y enviadas a su prima Marie Steneberg fueron publicadas por el periódico NZZ am Sonntag.
Las cartas del médico de Hitler
Las cartas fueron descubiertas por el tataranieto del médico, Robert Deopgen. Según la investigación, Carl Otto von Eiken, el otorrinolaringólogo más renombrado de Alemania en ese momento, trató a Hitler varias veces durante diez años.
Dichas cartas, fueron estudiadas y avaladas por el historiador británico alemán Richard J. Evans, quien dio fe de su autenticidad.
En una de las misivas, el médico cuenta a su prima el miedo que tenía el führer a perder la voz. Una vez le dijo: “Si hay algo malo, definitivamente debo saberlo”.
Debido a los discursos, su voz se volvía cada vez más ronca, pero Hitler le daba a su voz una gran importancia para obtener el apoyo de las personas a su régimen. En su panfleto Mein Kampf, escribió: “Sé que todo gran movimiento en esta tierra debe su crecimiento a los grandes oradores y no a los grandes escritores”.
“Soy un médico, no un asesino”
En otra de las cartas, el otorrinolaringólogo contó que aconsejó a Hitler extirpar un pólipo de aproximadamente un centímetro en sus cuerdas vocales. La operación se llevo a cabo sin complicaciones en la Cancillería del Reich en Berlín el 23 de mayo de 1935 y la voz de Hitler volvió a ser lo que era antes.
En sus cartas, von Eiken le dijo a su prima que había tratado al hombre responsable de la muerte de millones de personas. Pero si el médico hubiera cortado unos milímetros más con su bisturí y herido de muerte a su paciente, podría haberlo evitado.
Según el periódico, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, los investigadores le preguntaron al médico por qué no había matado a Hitler. El otorrinolaringólogo respondió: “Soy un médico, no un asesino”.
El expresidente de la Asociación Médica Alemana, Jörg-Dietrich Hoppe, quien ordenó investigar la implicación de los médicos en la política de eutanasia de los nazis, asegura que los asesinatos no podrían haberse producido sin la participación o al menos la aceptación pasiva de los médicos alemanes.
Sobre Carl Otto von Eicken, se sabe que se unió a la Asociación Médica Nazi el 20 de febrero de 1942, aunque en 1936 negó ser miembro del partido.
Sin embargo, lo cierto es que el entorno de Hitler revisaba meticulosamente las inclinaciones políticas de los médicos antes de permitirles acercarse al führer con un bisturí en la mano.
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