Arqueología

Los arqueólogos siguen encontrando sorpresas en este yacimiento íbero de Córdoba: lo último es una reja de arado y un puchero del siglo VII

asentamiento ibérico, arqueología
Recreación de un asentamiento ibérico excavado con restos de viviendas y estructuras de piedra.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Los arqueólogos han encontrado una reja de arado de hierro y un puchero del siglo VII en el yacimiento íbero del Cerro de la Cruz, en Almedinilla, Córdoba. El hallazgo confirma que este poblado tuvo actividad mucho después de que las tropas romanas lo arrasaran a mediados del siglo II antes de Cristo.

Junto a la reja de arado, el equipo también ha desenterrado una estrébede de hierro, el soporte de tres pies que los íberos usaban para colocar vasijas al fuego. El puchero, en cambio, pertenece a la época visigoda y demuestra que alguien volvió a ocupar o frecuentar el cerro casi 800 años después de la destrucción romana del poblado.

Qué hay en el yacimiento íbero de Almedinilla, en la provincia de Córdoba

El Cerro de la Cruz es un poblado fortificado en altura de unas cinco hectáreas, construido en terrazas escalonadas que aprovechan la pendiente del cerro. Las viviendas combinaban un zócalo de piedra en la parte inferior, para aislar la humedad, con paredes de adobe, y muchas tenían dos plantas, con un sótano excavado en la roca que servía de almacén y un piso superior a nivel de la calle.

Las excavaciones han sacado a la luz almacenes de grano con grandes ánforas y tinajas, molinos harineros que conservan las piedras circulares en el mismo lugar donde los íberos las usaban, y talleres dedicados a la metalurgia del hierro y al tejido, identificados por hornos y pesas de telar. En los muros de adobe todavía se aprecian los tonos rojizos que dejó el incendio provocado por las tropas romanas.

Entre los objetos recuperados en distintas campañas figuran también vajilla de mesa con platos de borde vuelto y jarros decorados con bandas rojas, lucernas de aceite traídas desde Italia, fusayolas para hilar lana y armamento íbero como falcatas, puntas de lanza y manillas de escudos. El Museo Histórico de Almedinilla conserva buena parte de estas piezas.

Cuál es la importancia del yacimiento íbero de Almedinilla

El Cerro de la Cruz funciona como una cápsula del tiempo porque su destrucción no fue gradual, sino repentina. El ataque romano incendió las casas en un solo episodio y selló bajo la ceniza los objetos cotidianos en la posición exacta en la que los dejaron sus habitantes, sin las alteraciones que sufren la mayoría de los yacimientos abandonados poco a poco.

El poblado ofrece además una evidencia arqueológica directa de la conquista romana de la Bética, más allá de los textos de los historiadores de la época. Los arqueólogos han hallado restos óseos con cortes de espada sobre el pavimento de las calles, lo que confirma combates cuerpo a cuerpo y la muerte violenta de parte de la población.

El puchero del siglo VII obliga a revisar lo que se creía hasta ahora sobre el destino del cerro tras la destrucción romana. Los investigadores daban por hecho que el lugar quedó abandonado para siempre, pero esta vasija visigoda demuestra que alguien volvió a usar el espacio ocho siglos después, y abre la pregunta de si existió allí un pequeño asentamiento rural o un puesto de vigilancia militar.

El yacimiento cuenta hoy con pasarelas, paneles informativos y réplicas que recrean el volumen original de las casas, lo que permite visitarlo y entender in situ la organización de una sociedad íbera justo antes de su final.

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