Arqueología

Los arqueólogos no salen de su asombro: analizan en 3D una antigua cisterna romana en Cádiz y descubren que podía almacenar 2 millones de litros de agua

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Recreación de una cisterna romana durante una excavación arqueológica.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Un equipo de la Universidad de Cádiz liderado por el investigador José Antonio Calvillo-Ardila ha reconstruido en un modelo digital 3D la Gran Cisterna Romana de Sierra Aznar, asociada a la antigua ciudad de Calduba, en Arcos de la Frontera.

El análisis ha revelado que la estructura tenía una capacidad de 2,18 millones de litros de agua (2.180 metros cúbicos), lo que la consolida como una de las obras de ingeniería hidráulica más monumentales del sur de Hispania. El estudio ha sido publicado en la revista científica Heritage (MDPI).

Para calcular ese volumen sin alterar los restos arqueológicos, los investigadores combinaron un escáner láser terrestre con fotogrametría a partir de 513 fotografías de alta resolución. El modelo resultante también permitió determinar que casi el 40% de la cisterna está actualmente obstruido por tierra y sedimentos acumulados durante dos milenios.

Cómo era la Gran Cisterna de Sierra Aznar y qué revela el modelo 3D

La cisterna tiene planta rectangular, mide aproximadamente 20 metros de largo por 19 de ancho y cuenta con una profundidad original de 5 metros. Sus muros perimetrales son extremadamente robustos para soportar el empuje del agua y la tierra exterior.

El interior estaba completamente revestido con opus signinum, una mezcla romana de cal, arena y fragmentos de cerámica machacada que impedía cualquier filtración. Actualmente la estructura carece de techo, aunque los arqueólogos debaten si originalmente contaba con una cubierta abovedada para proteger el agua del sol y la evaporación, una técnica habitual en los castellum aquae romanos.

A simple vista parece más llana de lo que era porque casi el 40% de su fondo está sepultado bajo toneladas de sedimento: el modelo 3D ha calculado que ese material acumulado ocupa 819,9 metros cúbicos, aproximadamente un tercio de la capacidad total.

La cisterna está construida en la ladera del cerro Sierra Aznar, a 355 metros de altitud, y desde su posición se aprecian los restos de los canales que conducían el agua por gravedad hacia las estructuras situadas más abajo.

El sistema hidráulico romano de Sierra Aznar: cómo funcionaba el complejo de Calduba

La cisterna no funcionaba de forma aislada sino como elemento central de un sistema hidráulico escalonado que aprovechaba la pendiente natural del terreno. El complejo tiene tres niveles diferenciados con funciones distintas.

En el nivel superior, la Gran Cisterna almacenaba el agua con una capacidad de 2.180 metros cúbicos. Unos 77 metros más abajo se sitúan las piscinas de decantación, también llamadas piscinae limariae, con una capacidad combinada de 95 metros cúbicos, donde el agua se filtraba y clarificaba por sedimentación antes de seguir su camino.

A 30 metros de desnivel respecto a las piscinas se encuentra la fuente o depósito de distribución, con una capacidad estimada de 443 metros cúbicos, desde donde el agua se redistribuía para el consumo final o se conectaba potencialmente con redes mayores como el acueducto de Gades.

Esa jerarquía altimétrica, con un desnivel total de unos 30 metros entre la cisterna y la fuente, define un sistema de circulación por gravedad sin necesidad de bombeo. Los investigadores señalan que la ausencia de conducciones físicas conservadas impide reconstruir el circuito hidráulico completo, pero la organización espacial y volumétrica de las tres estructuras es coherente con un sistema diseñado para la acumulación, la clarificación y la distribución gradual del agua.

La ciudad romana de Calduba, identificada con el yacimiento de Sierra Aznar a partir de referencias de Ptolomeo del siglo II, era un asentamiento de notable importancia en la provincia Bética. La existencia de un sistema hidráulico de esta escala sugiere una población considerable o actividades que requerían grandes volúmenes de agua de forma sostenida, desde el consumo doméstico hasta la agricultura o la posible explotación de una mina de hierro documentada en la zona.

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