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Crónica de La Oreja de Van Gogh en Madrid: a la gente le dio igual que Amaia Montero desafinase

La Oreja de Van Gogh se monta su propio festival del recuerdo

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Nacho Molina
  • Nacho Molina
  • Periodista especializado en información de corazón y televisión. Me paso la vida hablando de la vida de los demás. Antes en La Vanguardia.

El 28 de mayo era una fecha señalada en el calendario para miles de personas, ya que era el día en el que verían por primera vez en casi dos décadas a Amaia Montero volver a cantar en directo junto a La Oreja de Van Gogh. Para muchos de los asistentes al Movistar Arena era, posiblemente, su primer concierto del grupo vasco, puesto que muchos de los fans de la banda la abandonaron durante años tras la marcha de la vocalista para comenzar su carrera en solitario y no han querido saber nada de la etapa con Leire Martínez. Tras las brutales críticas en sus dos primeros conciertos de Bilbao, Madrid era un examen complicado para la artista, que necesita un buen chute de energía para poder continuar con esta gira sin venirse abajo. Aunque el resultado a nivel vocal no fue espectacular, la donostiarra se ha dado un baño de masas ante un público entregado que iba a disfrutar del concierto que no pudieron disfrutar cuando eran adolescentes.

En los exteriores del pabellón madrileño se respiraba el mismo ambiente que se vive en festivales de música del recuerdo como Love the 90s, Love the twenties o Nostalgia Millenial, por nombrar algunos. Por allí se veían muchas celebraciones de cumpleaños, despedidas de soltero y grupos de amigos que se conseguían reunir después de mucho tiempo en lo que tenía que ser una noche para el recuerdo después de no poder juntarse por obligaciones familiares o laborales. En los bares de los alrededores sonaban canciones de La Oreja de Van Gogh, curiosamente, la mayoría con Leire Martínez cantando. Cosas de las playlists y el algoritmo, pero también muchas de Fran Perea, Estopa y Melendi. Con todos esos ingredientes quedaba claro que estábamos no en un concierto de un grupo, sino en una fiesta para recordar nuestra adolescencia, por eso nada podía (ni debía) estropear el momento.

Con 20 minutos de retraso sobre la hora anunciada, la banda salía al escenario para ocupar sus posiciones ante los gritos de un pabellón completamente abarrotado. Segundos más tarde, Amaia aparecía de debajo del escenario en la plataforma que parece que le va a dar muchos dolores de cabeza en esta gira. Ahí la gente se volvió completamente loca y comenzó el delirio.

Con voces y coros grabados, en varios momentos el efecto no era el deseado, pero eso al público le daba exactamente igual. Pero, igual que he criticado que artistas como Lola Indigo y Ana Mena (esta me duele en el alma) lo hagan, igual lo tengo que contar con Montero. Se trata de un truco que ahora utilizan absolutamente todos los cantantes, pero que al público le deja la sensación de que se utiliza playback en lo que debía ser un concierto en directo por el que se han pagado no menos de 60 euros.

Canciones como 20 de enero o Muñeca de trapo hicieron que el estadio se viniese abajo. En esas que Montero quiso saludar a los que allí estábamos presentes. «¡Buenas noches, Madrid!», gritó hasta cinco veces, provocando una ovación que le hizo calmarse y saber que estaba jugando en casa.

«No tenéis ni idea de las veces que lo he soñado. Es una noche muy especial porque ha pasado mucho tiempo. Gracias por ser así, por habernos acogido desde el minuto uno, hace ya muchos años», unas palabras que se veían interrumpidas por los gritos de «¡Amaia, Amaia!» y «Amaia Montero, te quiere el mundo entero», que se corearon desde la pista en varios momentos de la noche.

La artista, como ya hiciera en Bilbao en sus dos primeros conciertos, demostró que no es supersticiosa y volvió a utilizar el amarillo flúor en su look, un color que para la mayoría de los actores y cantantes está completamente prohibido en un escenario. Quién sabe si Amaia se la jugó mucho y provocó a la mala suerte.

Amaia Montero en el primer concierto de La Oreja de Van Gogh en Madrid (Foto: Europa Press).
Amaia Montero en el primer concierto de La Oreja de Van Gogh en Madrid (Foto: Europa Press).

Cuando llevaba poco más de media hora sobre el escenario, volvió a desaparecer, de nuevo para subir desde esa plataforma en la que debe subir hasta las alturas, que ya hizo que en Bilbao desafinase por culpa de la inseguridad. Esta vez los problemas hicieron que se quedase atrapada en el foso durante varios minutos mientras la base musical se repetía una y otra vez a la espera de que saliese.

En mitad del silencio y la confusión, se pudo escuchar un grito de queja de la cantante, por lo que parecía que había un problema con el arnés que se estaba poniendo para subir a varios metros de altura con seguridad. Pasados unos minutos con técnicos iluminando con sus linternas, todo continuó con normalidad y sin dar ninguna explicación sobre lo ocurrido, aunque la cara de la cantante en los siguientes minutos lo decía todo.

Leire Martínez, borrada casi por totalidad

Pese a que La Oreja de Van Gogh celebra sus 30 años sobre los escenarios, la huella de la cantante que ha estado con ellos durante 18 años ha sido borrada casi por completo. Por poner un ejemplo, los fans pueden hacerse fotos en un fotomatón especial antes de entrar al concierto. En él hay fotos de portadas de discos del grupo, pero todos son de la primera etapa, siempre con Amaia. Ni rastro de Martínez.

Sobre el escenario, Amaia sólo tuvo que cantar El último valls, canción con la que Leire debutó en la formación y que ya es un clásico, aunque lo hacía con cara de extrañeza, ya que está claro que esa canción no le pertenece a ella y no sabía qué reacción iba a tener el público. Fue buena. Del setlist ya ha desaparecido Cometas por el cielo, el otro tema de la etapa con Leire que cantaron en su estreno de la gira, pero que Xabi San Martín ya confirmó que iban a eliminar porque Montero no se sentía cómoda.

Tras un amago de marcharse, el grupo regresó al escenario con cambio de ropa y con la artillería pesada para el final de fiesta. París, Cuéntame al oído, La playa, El 28, Soledad y la esperada La reina del pop, donde Montero se vino arriba por completo, dejando claro que ahí ya estaba más cómoda.

Conclusión: Amaia Montero no está en su mejor momento, pero eso no importa

En la mayoría de las crónicas de otros medios se puede descubrir si el periodista es fan de Montero o de Leire Martínez. En mi caso no lo soy de ninguna de las dos, ni tan siquiera del grupo, aunque eso no quiere decir que no tenga opinión sobre este cambio de vocalista. Lo seguro es que los asistentes a esta gira de 30.º aniversario no van a ver la mejor interpretación vocal posible, pero no es ningún problema, porque ninguno lo está buscando.

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