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Un comensal de ‘First Dates’ no se corta en plena cita: «Le he metido un poco de mano»

Alexander y Raúl apagan las luces del reservado tras una cita de lo más intensa

Un comensal de ‘First Dates’ no se corta en plena cita: «Le he metido un poco de mano»
La apasionada cita de Alexander y Raúl en 'First Dates' (Fuente: Mediaset)

Hay citas que empiezan con nervios y terminan con la temperatura por las nubes, y la de Alexander y Raúl en First Dates es una de ellas. Alexander, opositor gaditano de 29 años, llegó al restaurante del amor con muchas ganas de salir de su zona de confort, pero también con algún que otro miedo. Vive con sus padres a los que describe como «antiguos» y a quienes les cuesta aceptar su homosexualidad, aunque no les tacha de homófobos. Nunca ha tenido una relación larga: siempre ha buscado el amor, pero en su entorno las cosas no llegaban a nada. Por eso ha venido a First Dates a liberarse, y el viaje hasta Madrid ya era para él todo un logro: «Con pequeñas cosas como hoy, de haberme venido yo solo a First Dates en coche, de viajar hasta Madrid, he sentido independencia, libertad». Como resumió el propio programa, Alexander no solo había viajado para tener una cita a ciegas, sino para «escribir una oda a la libertad».

Para su cita le esperaba Raúl, programador informático madrileño de 32 años y bisexual, que llegó con la intriga de no saber «si me iban a poner hombre o mujer de cita». Su vida sentimental tampoco había sido sencilla: le habló a Alexander de una relación de idas y venidas con una mujer durante 5 años y luego otra relación con un hombre durante 10 años. «He ido esquivando balas hasta el día de hoy», resumió.

El flechazo eso sí, fue inmediato. Alexander confesó que había llegado nervioso por si su cita no le gustaba físicamente: «No me defino como una persona superficial, me gusta ver la personalidad también. Pero yo pensaba: como me toque alguien que físicamente no me entra… Y cuando te he visto ha sido en plan: vale, gracias, Carlos Sobera». Y no solo por el físico: para él Raúl «no es una cabra loca», es «guapo y buena persona». Un piropo recíproco, porque Raúl también lo vio claro: «Un chico bastante mono, la verdad».

Tras cena, la pareja se trasladó al reservado, y allí la cosa fue a más. Alexander empezó a acariciarle la barba y la cabeza, y Raúl respondió «haciéndole ojitos», hasta que acabaron besándose apasionadamente. «Ha habido una química brutal», reconoció Raúl. Pero lo mejor estaba por llegar. Los dos decidieron apagar las luces del reservado y siguieron besándose en el sofá, ya sin nadie que les molestara. Después Alexander lo confesó entre risas ante las cámaras. «Le he metido un poco de mano, pero bueno, eso sí, por encima de la ropa». El momento no pasó desapercibido para el equipo del restaurante, que no dejó escapar la ocasión de bromear cuando salieron: «La chaqueta la tienes mal puesta, ¿no?».

«La mejor cita que he tenido»

Alexander no podía estar más contento con cómo había ido la noche: «Me faltan las palabras. Ha sido la mejor cita que he tenido».

En la decisión final no hubo dudas: los dos quisieron volver a verse, así que esta historia promete tener continuación fuera del restaurante.

Alexander y Raúl en el veredicto final de su cita (Fuente: Mediaset)

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