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Ni morcilla ni chorizo: el portentoso embutido que solo conocen en Extremadura y no es apto para todo el mundo

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

En España, los embutidos son una parte crucial de la cocina tradicional. Cada uno destaca por su sabor y su textura: la morcilla, el chorizo, el jamón o el lomo son algunos de los más comunes. Sin embargo, en Extremadura existe uno que casi nadie conoce

Este embutido extremeño nunca se sirve en tablas con queso ni se come por sí solo. No tiene un sabor potente ni resulta atractivo a primera vista. Surgió en la época del aprovechamiento, cuando no se tiraba nada, y su función siempre fue dar fondo a los guisos. Aun así, aunque aporte un toque de sabor, cuando se sabe de qué está hecho hay muchos que prefieren no acercarse siquiera a la cazuela.

Este es el embutido que sólo conocen en Extremadura y que no todos se atreven a comer

El embutido que se hace en Extremadura pero que muy pocos terminan comiendo es la bofera, conocida en algunos pueblos como morcilla bofera. Fuera de la región apenas suena y, dentro, tampoco tiene mucha fama. No se compra para comerla sola ni se corta en rodajas, sino que se usa en el puchero.

La bofera se añade a guisos como cocidos, lentejas o berzas. Ahí es donde encaja. Durante la cocción se va abriendo, suelta grasa, espesa el caldo y deja un sabor profundo, muy ligado a la cocina de matanza. Comerla seca no tiene sentido y casi nadie lo hace.

El nombre viene del bofe, es decir, los pulmones del cerdo. Esa sola palabra explica porque hay quienes no lo quieren cerca cosas. Este embutido aparece documentado en Extremadura desde mediados del siglo XX y siempre ligado a la cocina doméstica..

En la matanza tradicional, cuando la despensa dependía del ingenio, el bofe se picaba muy fino y se mezclaba con grasa, cebolla, sangre, ajo y pimentón. El resultado buscaba alimentar y rendir durante semanas.

Cómo se hace este embutido en Extremadura

La elaboración de la bofera responde a una lógica clara: aprovecharlo todo.

Ingredientes:

Procedimiento:

El bofe se limpia bien, se escalda unos minutos y se pica fino. No interesa dejarlo entero ni hacerlo puré. La cebolla se pocha con parte de la grasa hasta que queda blanda y translúcida.

Después se mezcla todo en un recipiente grande. Bofe, cebolla, grasa, sangre, sal, ajo y pimentón de la Vera. Se remueve a mano hasta que la masa queda espesa. A continuación se embute en tripa natural de cerdo.

Hay un detalle que nunca se pasa por alto: se deja aire al atar. El bofe se hincha al cocerse y, si la tripa va demasiado llena, revienta. La cocción se hace suave, sin hervir fuerte, y luego se cuelgan uno o dos días para que se oreen.

Qué es el bofe realmente y por qué muchos no lo quieren comer

El bofe son los pulmones del animal. Tiene una textura esponjosa y elástica, muy distinta a la carne habitual. Si no se pica bien o no se cocina el tiempo suficiente, puede resultar gomoso, y eso no le gusta a mucha gente.

También pesa el factor mental. Saber qué parte del animal se está comiendo genera rechazo, igual que ocurre con otras piezas de casquería. Por otro lado, si no se limpia con cuidado, puede dejar un sabor metálico intenso debido a los restos de sangre.