Lanzarote

Un policía jubilado denuncia coacciones por parte de los agentes que rodean La Mareta tras una protesta contra Sánchez

El denunciante asegura que un agente le impidió el paso sin justificación frente a otros manifestantes

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Pedro Sánchez y la Residencia Real de La Mareta.
Pedro Sánchez y la Residencia Real de La Mareta.

Un policía jubilado ha presentado una denuncia por un presunto delito de coacciones contra un agente de la Guardia Civil, al que acusa de haberle impedido transitar por una vía pública durante una manifestación celebrada el pasado 6 de agosto en la zona de La Mareta, en Costa Teguise (Teguise, Las Palmas), con motivo de la presencia en la zona del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Según consta en el atestado al que ha tenido acceso OKDIARIO, instruido por el Equipo de Policía Judicial de Costa Teguise de la Guardia Civil de Las Palmas, los hechos se remontan a las 22:30 horas de aquella jornada, cuando el denunciante ha comparecido ante la fuerza instructora para relatar lo ocurrido.

El denunciante ha manifestado que sobre las 20:00 horas se encontraba en una concentración que se desarrollaba en la Calle Real, junto a La Mareta, y que «cree que fue convocada por la organización HazteOir, pero que no lo tiene muy claro».

Este extremo coincide con informaciones publicadas previamente, según las cuales la protesta fue convocada inicialmente por vecinos a través de un grupo de WhatsApp y que HazteOir asumió después su representación.

Media hora más tarde, hacia las 20:30 horas, un grupo de ocho o diez personas, entre ellas el denunciante, se ha desplazado hasta la calle Los Volcanes, al presumir que la manifestación seguiría esa ruta, «cosa que así se efectuó unos veinte minutos más tarde».

Una vez en dicha calle, según el atestado, «un agente le franqueó el paso y le impidió estar en el lugar». Preguntado por el motivo, el denunciante ha respondido que el agente «no le dio ningún motivo, solamente le dijo que por ahí no podía ir». El denunciante le ha replicado que no existía ninguna valla que impidiera el paso, «pero el agente le repitió que no podía pasar por ahí».

Coacciones y denuncia

El propio denunciante ha reconocido que caminaba por encima de la acera y que existían más usuarios en la vía, «ya que la misma se encontraba abierta», si bien admite que se trata de una calle sin salida, «pero únicamente para vehículos». Este matiz resulta central en su denuncia, ya que sostiene que la restricción impuesta por el agente carecía de fundamento sobre una vía peatonalmente transitable.

El hombre ha declarado conocer al agente con anterioridad, «debido a la condición de que el mismo es agente de Policía Nacional en Arrecife desde hace más de 20 años», aunque ha precisado que «nunca ha tenido problemas con el mismo» más allá de coincidencias esporádicas de servicio.

Parte del grupo que acompañaba al denunciante ha abandonado el lugar ante el requerimiento del agente, pero él y otros tres amigos han permanecido allí unos cinco minutos, hasta que el agente ha procedido a identificarlo a él para una denuncia posterior, sin hacer lo propio con el resto del grupo. Los tres acompañantes, según recoge el atestado, estarían dispuestos a declarar como testigos si fueran llamados.

Otra patrulla no puso impedimentos

El denunciante ha querido dejar constancia de un detalle que, a su juicio, resulta llamativo: diez minutos después de ser identificado, la propia manifestación ha recorrido el mismo trayecto que él pretendía hacer, desde la calle Real hasta el final de la calle Los Volcanes, sin que nadie se lo impidiera.

Además, ha señalado que hubo dos agentes de uniforme, a bordo de un vehículo oficial bicolor, un Alfa Romeo, con una patrulla mixta formada por un hombre y una mujer, que «no pusieron problema» a su presencia en el lugar. El resto de la manifestación, según el atestado, «ocurrió sin incidencia», finalizando aproximadamente a las 22:00 horas.

Tensión en La Mareta

Este episodio se suma a otros expedientes derivados de las protestas registradas frente a la residencia de La Mareta desde finales de julio, coincidiendo con la estancia del presidente del Gobierno en la zona.

Días antes, el abogado lanzaroteño Eduardo Morato había anunciado que recurriría una multa de 100 euros impuesta por, según la Administración, haber organizado una concentración sin comunicación previa, algo que él niega rotundamente.

Morato, que participó en una concentración similar el 8 de agosto ante unas 40 personas durante aproximadamente una hora y quince minutos «sin incidencia destacable», sostuvo entonces que la sanción respondía en realidad al hecho de haber hablado a través de un megáfono, y no a una supuesta labor organizativa.

«Me sancionan porque hablé», denunció el letrado a OKDIARIO, quien calificó de «irregularidad inadmisible» el modo en que se tramitó su expediente.

Ambos casos, el del abogado y el del policía jubilado, apuntan a un mismo patrón señalado por los denunciantes: actuaciones de los agentes desplegados en el entorno de La Mareta que, a su entender, han ido más allá de lo estrictamente necesario para garantizar la seguridad del dispositivo, convirtiendo en adalid de la denuncia a quienes se han sentido señalados sin justificación aparente.

El atestado ha quedado formalmente instruido por un supuesto delito de coacciones, con testigos dispuestos a ratificar la versión del denunciante ante un juez si fueran requeridos. Mientras la vía peatonal de la discordia sigue abierta al tráfico rodado, la pregunta que queda flotando en Costa Teguise es si, en las inmediaciones de La Mareta, hubo este verano dos varas de medir para un mismo tramo de acera.

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