El Papa rechaza el aborto ante las Cortes: «Toda vida humana debe ser reconocida y protegida desde su concepción»
El Pontífice defiende el "inalienable" derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos
"La pluralidad política no debería degenerar en descalifiaciones permanentes del adversario", asegura el Santo Padre
León XIV reivindica una memoria histórica que busque "la verdad y la reconciliación"
El Papa León XIV ha reivindicado ante las Cortes una memoria histórica que busque «la verdad y la reconciliación». Así lo ha expresado en su discurso en el Congreso de los Diputados, durante la sesión conjunta de este lunes con los miembros de la Cámara Baja y del Senado. Allí, también ha defendido el «inalienable» derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos.
León XIV ha aseverado que es «urgente» construir una «cultura de la reciprocidad» en la sociedad, es decir, el respeto mutuo entre las personas que piensan diferente. «La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario», ha apostillado.
En su lugar, el Santo Padre ha indicado que «en una convivencia madura,» el conflicto «puede convertirse en camino hacia la paz, cuando las diferencias se dejan mitigar por la escucha y se ordenan al reconocimiento de las necesidades, los anhelos y las capacidades de todos».
Defensa de «la vida humana»
El Papa ha defendido que «toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso». «Cuando esta certeza se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada persona», ha detallado. Y ha asegurado que la «grandeza moral de una nación» se manifiesta en su «capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad».
Además, el Pontífice ha subrayado la importancia del «bien común». Y ha subrayado que no es una «mera suma de intereses particulares», sino «el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección». En ese sentido, advierte que cuando este «deja de ser horizonte compartido», la acción pública «corre el riesgo de fragmentarse en intereses parciales, incapaces de custodiar aquello que pertenece a todos».
La familia y la educación
Por todo ello, ha puesto el acento en la familia como «realidad humana primera y fundamento natural de la comunidad». En ella «se aprende, antes que en cualquier otro lugar, la gramática elemental de la convivencia: recibir la vida, cuidar al otro, perdonar, servir y pertenecer», ha indicado León XIV.
En esa misma línea, León XIV ha subrayado el «lugar decisivo» de las «instituciones educativas». Y ha recordado que hay «muchos padres deseosos de que sus hijos aprendan a relacionarse, a pensar con espíritu crítico y a adquirir valores sólidos».
Por ello, ha recordado que es necesario «respetar siempre el derecho primario e inalienable de los padres a elegir el tipo de educación y de formación que reciben sus hijos, en coherencia con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas».
«Trágico drama migratorio»
Por otro lado, ha hablado sobre «el trágico drama migratorio» que, a ojos de León XIV, «interpela hoy la conciencia de las naciones y el fundamento ético del orden internacional». Y ha señalado que «esta realidad rebasa cualquier lectura puramente demográfica o económica». En palabras del Papa, «constituye una cuestión eminentemente moral y jurídica». Porque asegura que, «donde una persona es discriminada», se vulnera «gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos».
Ante ello, ha pedido mirar «a las personas» y abordar «las causas» de la inmigración más allá de la «mera gestión de flujos». En ese sentido, ha llamado a «ofrecer vías seguras y legales» y promover «el derecho a permanecer en la propia tierra». Pero ha advertido de la influencia de las «desigualdades económicas» y los «efectos de la crisis climática», como ya hizo en su primera encíclica, Magnifica humanitas.
Y, ante el tráfico de inmigrantes «que se aprovechan de su desesperación», ha pedido «fortalecer la prevención, el rescate y la asistencia a las víctimas». Para ello, ha pedido «una respuesta coordinada, solidaria y eficaz» entre las naciones para «garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran» para proteger «la dignidad humana».
La paz, «valentía y responsabilidad»
A su vez, ha advertido de otra «crisis espiritual y cultural» por la «violencia, polarización y desconfianza recíproca». Ante lo cual propone «la paz» como una «verdadera exigencia moral». «Reclama una palabra pública que respete a quien piensa distinto, instituciones puestas al servicio del encuentro, una memoria histórica que busque la verdad y la reconciliación y una vida social capaz de sostener la amistad cívica y el respeto mutuo en medio de la discrepancia», ha recalcado.
A nivel internacional, esa paz considera que exige «valentía diplomática, responsabilidad ética y una visión de futuro fundada en el respeto a la identidad de cada pueblo». Además, ha recordado «la obligación de los Estados de resolver sus controversias por los caminos pacíficos que ofrece el derecho internacional».
El Papa ha admitido que le «preocupa que, en diversos lugares del mundo, y también en Europa, vuelva a presentarse el rearme como respuesta casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional». El lugar del rearme, que se está llevando a cabo en los países europeos y occidentales, el Papa ha subrayado que «la verdadera seguridad, en cambio, nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra», ha contrapuesto el Santo Padre.
Alusiones a la identidad española
A su vez, ha aludido a las imágenes presentes en el Congreso, concretamente, la parte superior del muro principal, con «la recepción del Evangelio y del Decálogo». El Papa ha pedido no «confundir el orden político con el religioso», pero ha recordado que «esos signos invitan a reconocer que la libertad moderna ha sido preparada también por una larga educación de la conciencia, profundamente marcada por la tradición cristiana».
En esa línea ha remarcado que una ley «no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho» de haber sido aprobada, sino que lo hace cuando «puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse».
«Les invito a alzar, pues, la mirada: no para alejarse de la realidad, sino para recordar que toda decisión de las autoridades públicas toca personas de carne y hueso», ha reflexionado, aludiendo al lema de su viaje apostólico.
El Pontífice también ha recordado las palabras del Quijote de Miguel de Cervantes: «La libertad […] es uno de los más precisos dones que a los hombres dieron los cielos». Asimismo, ha citado a Teresa de Ávila y la inquietud metafísica de Miguel de Unamuno, concretamente, que el hombre «no se resigna a morir del todo».
León XIV ha puesto en valor que España tenga «una lengua que une continentes; una tradición cultural, jurídica y espiritual». «Esta experiencia histórica recuerda también el valor de la concordia y del esfuerzo paciente por construir una convivencia pacífica y justa», ha recalcado.
En el acto ha estado presente el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; la
presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol; el presidente del Senado, Pedro Rollán; el presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido; la presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló, y los miembros del Congreso y del Senado. Sólo se han ausentado los representantes de Podemos y del BNG en la Cámara Baja.