ESCÁNDALO SEXUAL EN LA 'FLOTILLA'

La ‘flotilla’ icono de Podemos y Sumar indigna hasta a los palestinos: sexo a gogó y juergas a bordo

Una flotillera 'brasileña': "Somos muy cariñosos. Dormimos muy juntos y compartimos habitaciones"

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Marta Torres
  • Marta Torres
  • Corresponsal internacional. He escrito en La Razón, El Mundo, Wall Street Journal Edición Américas.

La Flotilla de la Libertad de Gaza, conocida por intentar romper el bloqueo marítimo israelí sobre la Franja de Gaza el pasado 2025, se ha visto envuelta en una polémica interna tras la difusión de acusaciones de conducta sexual inapropiada contra un miembro de su comité directivo. La flotilla icono de Podemos y Sumar, financiada por el grupo terrorista de Hamás, ha indignado a los propios palestinos después de que se haya descubierto que en 2025 tuvieron sexo a gogó y juergas a bordo. El flotillero señalado, Thiago Ávila, dejó a su mujer y a sus dos hijos en Brasil para irse a navegar en la misión de la Franja de Gaza. Durante la misma, en la que participó la ex alcaldesa Ada Colau, se le relacionó con Greta Thunberg y otras tres flotilleras brasileñas. Thunberg abandonó el barco de Thiago Ávila por «discrepancias» con sus miembros y se cambió de embarcación.

Según denuncias atribuidas al grupo palestino Heart of Falastin (Corazón de Falastin), el alto cargo de la organización habría mantenido relaciones con varias voluntarias durante la travesía desde Barcelona, lo que el colectivo considera una posible «violación de poder» en un entorno de convivencia cerrado y jerárquico.

Las acusaciones han generado una fuerte controversia pública y críticas hacia la gestión interna de la flotilla. El flotillero señalado, Thiago Ávila, conocido por sus vínculos con el grupo terrorista Hezbolá, ha negado los hechos y ha afirmado que se trata de una campaña de desprestigio.

Palestinos contra los gays de la ‘flotilla’

Durante el viaje por el Mediterráneo en 2025, ya hubo fricciones entre los miembros de la flotilla, algunos vinculados con los grupos terroristas de Hezbolá y Hamás. Entonces, algunos miembros criticaron a los intrantes LGTBI de la flotilla, debido a que algunos palestinos consideraron que ser homosexual «es incompatible con las creencias musulmanas».

El escándalo comenzó poco después de que una nueva flotilla zarpara de Barcelona el 12 de abril, cuando el grupo palestino Heart of Falastin (Corazón de Falastin) denunció que «un miembro de alto rango de la flotilla, miembro del comité directivo, el máximo órgano de gobierno de la organización, identificado con el nombre en clave B.L. para su protección (no la nuestra), mantuvo relaciones sexuales con varias activistas a bordo del barco rumbo a Gaza. No con una persona. Ni con dos. Con tres personas diferentes».

Corazón de Falastin (Heart of Falastin) añadió, como se puede ver en la captura de abajo de redes sociales: «Tengan relaciones sexuales con quien quieran. Pero hacerlo en el barco, mientras se dirigen a un país que sufre un genocidio, con voluntarios bajo su autoridad, en un espacio donde los activistas duermen, comen y trabajan juntos, es una clara violación de poder».

Un grupo brasileño identificó al líder flotillero como el activista Thiago Ávila, en una publicación de redes sociales obtenida por la organización de Israel Honest Reporting y compartida por el periódico de Israel Jerusalem Post y el rotativo neoyorquino New York Post.

Una publicación compartida de la asociación Palestine Reveals destacó: «En un barco que transportaba ayuda humanitaria, aparece un brasileño con el pene al aire y lo único que logra hacer es tener sexo y ser arrestado», escribió el martes X el Club Anti Esquerda Esquerda, un grupo que se describe a sí mismo como crítico de la izquierda desde la izquierda, señalando con el dedo a Ávila y refiriéndose a la interceptación de la flotilla por parte de la Armada israelí y la detención de los activistas.

Ávila, quien dejó a su esposa y a su hija de dos años en Brasil para embarcarse en el que es su cuarto viaje en velero desde junio —tras haber ido dos veces a Gaza y una a Cuba—, negó las acusaciones.

«Estas acusaciones son obviamente falsas», ha declarado. «El comité de ética habló con las tres personas mencionadas y confirmaron que se trata de una campaña de desprestigio, que somos compañeros y que nunca pasó nada», ha añadido, antes de lanzar una extraña diatriba sobre los archivos de Epstein.

«Somos cariñosos, dormimos muy juntos»

Una de las tres mujeres, que también participa en la flotilla actual, publicó un video en Instagram, grabado en el mar Mediterráneo, para abordar las acusaciones: «Eso es mentira», ha explicado la brasileña Lisi Proença, antes de atribuir todo a diferencias culturales.

«Para algunos dentro de la organización, es muy raro que los brasileños nos abracemos tanto. Somos muy cariñosos. Dormimos muy juntos y compartimos habitaciones», ha destacado.

«Thiago y yo somos compañeros y amigos desde hace casi una década… Aquí en la flotilla es natural que compartamos habitaciones, que estemos siempre juntos», ha defendido.

Las acusaciones han avivado las críticas de quienes afirman que la flotilla no es más que activismo superficial, con socialistas que participan solo para divertirse.

«En un momento en que los palestinos de Gaza sufren hambruna… esperaríamos que la movilización reflejara el respeto y la seriedad que merece este momento», ha criticado duramente el grupo Palestinian Reveals.

«En cambio, vemos conciertos, un gran escenario, música y un ambiente festivo», ha añadido, refiriéndose a la fiesta de inauguración de la flotilla el fin de semana pasado en Barcelona.

La flotilla pretende recaudar 3,5 millones de dólares para el viaje actual, pero su lista de donantes no es pública y los críticos afirman que poco o nada del dinero llega realmente a la Franja de Gaza.

Un residente de los campos de refugiados en la Franja de Gaza ha destacado: «Hubiera sido mejor donar dinero a Gaza en lugar de tirarlo al mar sin ningún beneficio», ha destacado el periodista palestino Mohammed AbuSalama.

 

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