Aire acondicionado

El técnico del aire acondicionado me dijo que ni se me ocurra ponerlo a 26ºC; ésta es la temperatura ideal para no pagar más en la factura

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Blanca Espada

Cuando aprieta el calor, el aire acondicionado pasa a ser casi imprescindible en casa. Y con eso llega la duda de siempre y que tiene que ver con saber cómo usarlo sin llevarse un susto en la factura. Hay quien lo baja mucho para notar el frescor rápido y quien prefiere subirlo pensando que así ahorra más. Pero ni una cosa ni la otra suele ser la mejor opción. Entonces ¿Cuál es la temperatura que los expertos recomiendan para el aire acondicionado?

Un error que comete mucha gente es poner el aire alto pensando que de este modo gastará menos. Por este motivo, es común que se opte por colocar el aire acondicionado directamente a 26 grados, con el convencimiento de que es la opción más eficiente. Otras personas en cambio hacen justo lo contrario y suelen bajar hasta los 20 o 21 grados para que todo se enfríe antes. En cambio no está bien ni hacer lo uno ni lo otro, ya que en realidad, y en opinión de los expertos, el problema no es sólo la temperatura, sino cómo se usa el aparato y qué equilibrio se busca entre confort y consumo.

El técnico del aire acondicionado me dijo que ni se me ocurra ponerlo a 26ºC

Cuando fuera estás a 35 grados, lo normal es querer entrar en casa y notar el frescor cuanto antes. Y ahí es donde mucha gente cae en lo mismo, que es bajar el aire a 20 grados o incluso menos pensando que así enfriará más rápido. Pero no funciona así ya que el aparato no va a ir más deprisa por ponerlo más bajo, simplemente estará más tiempo encendido hasta llegar a esa temperatura. Y claro, eso al final se nota en el consumo.

Además, cuando hay mucha diferencia entre el calor de la calle y el frío de dentro, el cuerpo lo acusa. Entonces no es raro acabar con dolor de garganta, sensación de rigidez o ese malestar típico después de pasar horas en un ambiente demasiado frío y que provoca que acabemos pensando que el aire nos da alergia o nos sienta mal, cuando en realidad lo que sucede es que no lo estamos usando de forma adecuada.

Luego está el otro extremo, el de dejarlo en 26 grados pensando que así se gasta menos. Tiene lógica, pero tampoco siempre funciona como parece ya que en días muy calurosos, esa temperatura a veces se queda corta. El ambiente puede seguir cargado, sobre todo si hay humedad, y da la sensación de que no termina de refrescar. Por todo esto al final pasa lo de siempre y es que aabas bajando más de la cuenta o dejando el aire puesto más tiempo del que pensabas. Y eso, en la práctica, tampoco ayuda a ahorrar.

La temperatura que recomiendan los expertos

La mayoría de técnicos y especialistas en energía coinciden en una franja bastante concreta: entre 24 y 25 grados. Puede parecer una temperatura alta al principio, sobre todo cuando vienes de la calle con calor. Pero en la práctica, y con el ambiente adecuado, suele ser suficiente para estar cómodo.

En ese rango, el aire acondicionado trabaja de forma más eficiente. No enfría en exceso, no reseca tanto el ambiente y mantiene un consumo más equilibrado. Y eso se nota directamente en la factura.

La humedad también importa

Hay un detalle que muchas veces ni se tiene en cuenta. No siempre es el calor lo que molesta de verdad, sino esa sensación de aire pesado, como si no terminara de refrescar aunque el aire esté puesto. En esos casos, la humedad tiene bastante que ver. Cuando es alta, el ambiente se hace más incómodo y parece que hace más calor del que marca el termostato. El aire acondicionado ayuda a reducirla, y por eso a veces te sientes mejor sin necesidad de bajar tanto la temperatura pero sería mejor intentar controlar la humedad y con ello, que el uso del aire sea más eficiente.

Qué hacer cuando no estás en casa

Otro error bastante común es apagar completamente el aire o dejarlo funcionando todo el día. Lo más recomendable, si vas a estar fuera varias horas, es dejarlo a una temperatura algo más alta. Así evitas que la casa se recaliente demasiado, pero sin que el aparato esté trabajando al máximo todo el tiempo. Si tienes termostato programable o aire acondicionado inteligente, esto se vuelve mucho más sencillo. Puedes ajustar los horarios y evitar consumos innecesarios.

También cambia por la noche

Dormir con aire acondicionado es otro tema habitual. El cuerpo baja su temperatura de forma natural antes de dormir, por lo que no hace falta mantener el mismo ajuste que durante el día. De hecho muchos expertos recomiendan subir ligeramente la temperatura o usar temporizador de modo que podamos gastar menos y también, aunque no lo creas, descansar mejor.

La limpieza también influye más de lo que parece

Por último, hay algo que muchas veces se deja en segundo plano y es el mantenimiento. Un aire acondicionado con filtros sucios no solo enfría peor, sino que consume más. Además, puede afectar a la calidad del aire, algo especialmente importante en personas con alergias o problemas respiratorios. Limpiar los filtros, revisar el equipo y hacer un mantenimiento periódico ayuda a que funcione mejor y a que el consumo sea el adecuado.

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