Problemas para Sánchez: España ya paga por la deuda un 3,6%, la cifra más alta desde 2011
La bomba de la deuda pública: marca un nuevo récord en mayo de 1,54 billones de euros, el 113% del PIB
El Tesoro coloca 7.000 millones con el mayor interés desde 2014 pese al aumento de la demanda
Malas noticias para Pedro Sánchez -o para Alberto Núñez Feijóo si consigue la investidura-. Los datos de inflación de julio muestran que los precios se han dado la vuelta de nuevo y tornan al alza, lo que obligará prácticamente con toda seguridad al Banco Central Europeo (BCE) a seguir subiendo los tipos de interés. La consecuencia de eso es que el coste de la deuda española subirá aún más: porque en julio el coste de las nuevas emisiones de deuda se ha situado en el 3,6%, la cifra más alta desde 2011, lo que ha elevado el coste de toda la deuda en circulación al 2%, cifra desconocida desde 2019.
En el escenario de mayores tipos de interés, al Tesoro Público español todavía le quedan por realizar emisiones de deuda por más de 80.000 millones de euros. La previsión inicial del Gobierno era que pediría a los inversores nacionales e internacionales un total de 256.846 millones y hasta julio ha solicitado casi 170.00 millones. El resultado esperado es que la deuda neta crezca en 70.000 millones.
Son más de 80.000 millones nuevos con la amenaza de unos tipos de interés cada vez más altos. En enero el coste medio de salir al mercado a captar fondos fue del 2,8%, porcentaje que ha subido ya al 3,6% en julio. La media de lo que va de año es ya del 3,3%. El Gobierno tiene presupuestado que los gastos de la deuda pública aumenten un 3,6% en el conjunto del año.
La única buena noticia es que los particulares no han frenado su interés por las letras del Tesoro y eso ha hecho que el tipo de interés haya caído. Los particulares acuden a estas subastas ante la negativa de la gran banca a bonificar los depósitos, por lo que buscan en esos productos de deuda alguna rentabilidad para sus ahorros.
Hasta junio, la fiebre por estos productos ha llevado a los particulares a tener ya más de 14.000 millones en sus manos, cifra superior a la que tienen por ejemplo los bancos españoles. La última subasta de estos productos, la de agosto, ha tenido una alta demanda lo que ha provocado que el tipo de interés que ha tenido que pagar el Tesoro bajara por primera vez en el año, al 3,6% -frente al 3,8% de la subasta de julio-.
El BCE se retira
Otro problema para el Tesoro español es la retirada por parte del BCE de los programas de compra de deuda, mecanismos que puso en marcha en el pasado para dotar de liquidez sobre todo a los países del sur, más castigados por la crisis de deuda. La entidad que preside Christine Lagarde ha estado comprando deuda española al máximo y ha permitido que España pagara menos interés para financiarse e incluso financiarse, ya que los inversores internacionales redujeron su exposición a la deuda nacional.
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