Mar, propietaria de un bar en Galicia: «Prefiero fiar un café antes que pagar comisiones al banco»
Mar representa la denuncia de los autónomos españoles frente a las comisiones abusivas de los bancos en los pagos con tarjeta
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Uno de los debates sociales que más al día están en épocas de verano, donde el sector turístico se convierte en uno de los más importantes de nuestro país, es la decisión de muchos locales y autónomos de sólo permitir el pago con efectivo.
Este debate se instaura por una serie de factores, los cuales ha remarcado la dueña de un bar en Galicia llamada Mar. Esta propietaria de un bar gallego se ha vuelto la abanderada de la resistencia de los pequeños comercios frente a los pagos digitales. Mar tomó la firme decisión de eliminar completamente el datáfono y los pagos con tarjeta en su establecimiento.
La realidad del pago con tarjeta
Una de las frases más repetidas por Mar que resume a la perfección su discurso es: «No voy a trabajar para que el banco gane con cada café». Explica la situación de su pequeño negocio a través de un simple ejemplo con números que sucedía a menudo en su bar.
Si un café en su bar lo cobra a 1,30 euros, de ese precio tiene que descontar el coste de la materia prima, el alquiler, el agua, la luz, el IVA y el resto de impuestos; al autónomo le queda un margen de beneficio de apenas unos céntimos por taza. Si a este mínimo beneficio se le resta la comisión por pasar la tarjeta, la venta de café deja de ser rentable e incluso se puede convertir en pérdidas.
Otra de las frases que más han dejado clara la situación insostenible que supone cobrar con tarjeta se resume en: «Prefiero fiar un café antes que pagarle al banco». Los clientes tradicionales por lo general ya saben cuál es el funcionamiento del bar, pero en caso de que no cuenten con efectivo, prefieren fiarlo y que se lo paguen otro día a tener que recurrir al pago con tarjeta. Su clientela conoce a la propietaria y entiende perfectamente su situación y se ha adaptado sin conflicto.
La queja del sector
Este caso de Mar es sólo una voz que se suma a la de miles de autónomas que denuncian que los bancos no ofrecen tarifas planas justas o sistemas adaptados a los micropagos. Esto obliga a los pequeños comercios a elegir entre perder rentabilidad o perder clientes que ya no llevan nunca monedas encima.
Acumular cantidades grandes de dinero en efectivo también supone un problema para la seguridad de estos locales, que quedan vulnerables a robos o hurtos que han aumentado en los últimos años en muchas localidades españolas.