Transferencias

Jesús Núñez, abogado experto, avisa sobre las transferencias: «Si te equivocas y pones un IBAN incorrecto el banco no tiene que comprobar si coincide con el nombre del beneficiario»

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Blanca Espada

Hacer una transferencia desde el móvil apenas lleva unos segundos. Introducimos el importe, los datos del destinatario, confirmamos la operación y el dinero sale de nuestra cuenta. Sin embargo, debido a esa facilidad con la que utilizamos este sistema de pago, es fácil pasar por alto un detalle que puede acabar dando bastantes problemas: equivocarse al escribir el número de cuenta al que queremos enviar el dinero.

El abogado Jesús Núñez ha explicado en su cuenta @jesusnezabogado qué puede ocurrir en estos casos y quién responde cuando el IBAN facilitado por el propio cliente es incorrecto. La cuestión, explica, llegó hasta el Tribunal Supremo después de que una empresa enviara el dinero destinado a un proveedor a otra cuenta y posteriormente reclamara responsabilidades a su banco. El asunto tiene además un matiz importante, porque las normas europeas han incorporado desde octubre de 2025 un sistema previo de verificación del beneficiario.

Jesús Núñez, abogado experto, avisa sobre las transferencias

El asunto analizado por el Tribunal Supremo comenzó con una transferencia realizada por una empresa para pagar a uno de sus proveedores. Al ordenar la operación indicó tanto la identidad del beneficiario como el concepto del pago, pero cometió un error precisamente en el dato que utiliza el sistema para dirigir el dinero: el IBAN. La transferencia terminó por tanto en una cuenta distinta a la que pretendía la empresa y ésta perdió el dinero.

Después decidió reclamar a la entidad bancaria. Su argumento era que, aunque el IBAN fuera incorrecto, el banco disponía también del nombre del beneficiario y de otros datos de la operación y debería haber comprobado que no coincidían antes de ejecutar el pago. El asunto acabó llegando al Supremo y el tribunal dio la razón al banco. La sentencia 507/2025, de 27 de marzo, estableció que el proveedor de servicios de pago no responde si ha realizado la transferencia al identificador único que había facilitado el propio ordenante.

Jesús Núñez lo explica de una forma mucho más sencilla en su vídeo: «Si te equivocas al hacer una transferencia y pones un IBAN incorrecto, el banco no tiene que comprobar si coincide con el nombre del beneficiario u otros datos, cumple y ejecuta».

El IBAN es el dato que identifica la cuenta

El IBAN, siglas de International Bank Account Number, es el código que identifica internacionalmente una cuenta bancaria. En España está compuesto por 24 caracteres, comenzando por ES, seguido de dos dígitos de control y los veinte correspondientes a la antigua numeración bancaria.

Y aquí está el punto que tuvo en cuenta el Supremo. La normativa española establece que, cuando una orden se ejecuta conforme al identificador único facilitado por el cliente, se considera correctamente realizada respecto a ese identificador. Si es el usuario quien proporciona un código equivocado, la entidad no responde por una ejecución defectuosa por ese motivo. Eso no significa, sin embargo, que actualmente los bancos puedan ignorar siempre una discrepancia entre el nombre del destinatario y el número de cuenta. De hecho, desde hace más de un año, las entidades de la zona euro deben ofrecer un servicio de verificación del beneficiario antes de que el cliente autorice una transferencia. El sistema compara el nombre introducido con el titular asociado al IBAN y avisa cuando existe una discrepancia.

El cliente puede recibir así un resultado que indique que existe coincidencia, una coincidencia aproximada o que los datos no coinciden. Si pese al aviso decide continuar con la transferencia a ese IBAN, el dinero puede terminar igualmente en la cuenta indicada.

Cómo intentar recuperar una transferencia equivocada

El problema llega cuando la operación ya se ha hecho efectiva. Una transferencia completada no puede simplemente cancelarse como si nunca se hubiera realizado. Lo primero es ponerse en contacto con el titular de la cuenta que ha recibido el ingreso por error y solicitar que devuelva el dinero. Si no conocemos su identidad, podemos acudir a nuestra entidad para que inicie las gestiones correspondientes con el banco receptor.

La normativa obliga además al proveedor del ordenante a realizar esfuerzos razonables para recuperar el dinero cuando el identificador facilitado por su cliente era incorrecto. La entidad receptora debe colaborar también en ese proceso. Y si la persona que ha recibido el ingreso se niega a devolverlo y no es posible recuperar los fondos mediante estas gestiones, queda abierta la posibilidad de reclamarlos judicialmente.

La comprobación antes de confirmar la transferencia

Las transferencias inmediatas han reducido todavía más el margen para detectar un error una vez pulsamos el botón de confirmar. El dinero puede llegar a la otra cuenta en cuestión de segundos y por eso conviene detenerse antes de autorizar una cantidad importante. La verificación del beneficiario introducida por la normativa europea ayuda precisamente a detectar discrepancias entre IBAN y nombre antes de enviar el dinero. El servicio debe ofrecerse gratuitamente a los usuarios y se aplica tanto a las transferencias ordinarias en euros como a las inmediatas.

No elimina, sin embargo, la responsabilidad de comprobar bien los datos. Si el banco advierte de que el nombre y el IBAN no coinciden y aun así autorizamos la operación, estaremos aceptando el riesgo de enviar el dinero a una cuenta diferente. Por ello, especialmente cuando se trata de cantidades elevadas o de un número de cuenta que utilizamos por primera vez, merece la pena comprobar el IBAN antes de confirmar.

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