Abante ofrece a sus clientes una socimi dirigida por sus propios socios y cobra 1,5 millones por gestionarla
Vitruvio reconoce esta situación en el documento publicado con motivo de su ampliación de capital de mayo de 2026

Abante Asesores ofrece a sus clientes invertir en Vitruvio, una socimi gestionada por la propia firma financiera y cuyos dos principales ejecutivos son, al mismo tiempo, socios de Abante. La relación permitió a la gestora devengar en 2025 una comisión fija de 1,49 millones de euros, una cantidad que aumenta conforme crece el patrimonio inmobiliario administrado.
El circuito aparece descrito en la documentación de ambas compañías. Abante presenta Vitruvio como una de las dos soluciones de inversión incluidas en su proyecto inmobiliario, mientras que la socimi reconoce oficialmente la existencia de «potenciales conflictos de interés» por la presencia de socios de la gestora en su consejo de administración.
Joaquín López-Chicheri es simultáneamente socio de Abante, consejero de Abante Asesores Inmobiliarios y presidente ejecutivo de Vitruvio. Pablo Uriarte es también socio de Abante y consejero delegado de la socimi, además de haber sido administrador de la gestora hasta junio de 2021. A ellos se suma Marta Campello, socia de Abante y consejera de Vitruvio.
Por tanto, tres socios de la compañía que cobra por administrar los activos de Vitruvio participan también en el órgano encargado de gobernar la sociedad que paga esas comisiones. Los dos puestos ejecutivos más relevantes, la presidencia y la dirección general, están precisamente ocupados por López-Chicheri y Uriarte.
Vitruvio reconoce esta situación en el documento publicado con motivo de su ampliación de capital de mayo de 2026. La socimi advierte de que existen «potenciales conflictos de interés como consecuencia de que miembros del consejo de administración de la sociedad son, a su vez, accionistas de la compañía encargada de la gestión de los activos».
Abante y la inversión en patrimonial
La relación va más allá de la coincidencia de administradores. Abante ofrece oficialmente Vitruvio a sus clientes como una fórmula para obtener exposición al mercado inmobiliario. La firma explica en su propia página que sus servicios incluyen el asesoramiento sobre inversiones y desinversiones, la ejecución de operaciones corporativas y la búsqueda de inversores.
Dentro de esa oferta, Abante presenta dos soluciones: el fondo Abante Sector Inmobiliario y la socimi Vitruvio. La entidad asegura que estos vehículos permiten a sus clientes invertir en inmuebles de forma diversificada, profesional y sin tener que comprar directamente una propiedad.
La propia Vitruvio reconoce que Abante pone a su disposición sus medios humanos y técnicos para facilitar su crecimiento, mejorar la cartera inmobiliaria y apoyar la «difusión en su base accionarial». La socimi pasó de tener 600 accionistas y una cartera de alrededor de 190 millones de euros en 2023 a declarar 1.000 accionistas y 370 millones en propiedades en 2026.
Ese crecimiento tiene una traducción directa para Abante. La comisión fija devengada por la gestora alcanzó casi un millón y medio de euros en 2025. La cantidad representa aproximadamente el 10,3% de los 14,35 millones de euros facturados por Vitruvio durante el ejercicio y cerca del 21,7% de sus gastos de explotación.
La documentación financiera explica, además, que los gastos de explotación de Vitruvio aumentaron un 71% en 2025 debido, entre otros factores, a las adquisiciones realizadas y a su impacto sobre la comisión de gestión abonada a Abante. Así, cuanto más patrimonio incorpora la socimi, mayor puede ser la remuneración de la gestora.
El esquema permite que Abante asesore a sus clientes, les ofrezca Vitruvio como solución de inversión, utilice su estructura para ampliar la base accionarial y, finalmente, cobre por gestionar el patrimonio incorporado. Mientras tanto, varios socios de Abante participan en las decisiones de la propia socimi.
Vitruvio y los costes si rompe con Abante
La relación contractual incluye también una importante barrera de salida. Vitruvio reconoce que depende «altamente» de Abante porque la gestión de sus activos inmobiliarios recae exclusivamente en esta compañía.
El contrato puede resolverse anticipadamente, pero si la decisión parte de Vitruvio deberá indemnizar a Abante. La penalización se calcula multiplicando la última comisión fija anual por los años pendientes hasta la terminación del contrato.
El documento de mayo de 2026 sitúa el vencimiento el 1 de julio de 2030 y estima una indemnización próxima a 9,12 millones de euros. Esta cifra equivale a más de seis veces la comisión fija devengada en 2025 y a alrededor del 64% de la facturación registrada por Vitruvio ese año.
Respecto a los conflictos de interés, la socimi señala que los consejeros afectados «valorarán» la conveniencia de abstenerse de participar en la identificación, valoración y selección de determinadas oportunidades de inversión. La documentación pública consultada no detalla, sin embargo, en qué operaciones concretas se abstuvieron los socios de Abante ni qué proporción de los accionistas de Vitruvio llegó a través del asesoramiento de la firma.
No existe constancia de que esta estructura haya provocado un perjuicio económico a los accionistas ni de que suponga una irregularidad. Sin embargo, es la propia Vitruvio la que reconoce el conflicto potencial: Abante ofrece la sociedad a sus clientes, administra todo su patrimonio, cobra más conforme aumenta el volumen gestionado y cuenta con sus propios socios al frente de la socimi.