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Hacienda va a por los influencers y no tiene piedad: inspecciones retroactivas y miles de euros reclamados a los creadores digitales

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Blanca Espada

Durante años, muchos creadores de contenido han tenido la sensación de que su actividad se movía en una especie de limbo fiscal si bien no todo se declaraba porque de hecho, se creía que no había necesidad de ello. Ingresos desde distintas plataformas, colaboraciones con marcas de fuera de España y pagos difíciles de encajar en el esquema tradicional del fisco. Todo eso daba cierta idea de que era complicado de controlar, aunque ya hace algún tiempo que Hacienda controla a los influencers y lo cierto es que cada vez, y con mayor rigor. 

De hecho, Hacienda ha decidido poner el foco en los influencers como uno de los colectivos prioritarios de cara a la campaña de este 2026. No es algo improvisado ni repentino, pero sí supone un paso más en una estrategia que lleva tiempo gestándose y que ahora se aplica con más precisión para que no se salten el pago de impuestos o para que en definitiva, declaren todo lo que ingresan. Y lo cierto es que el aviso ya está en el BOE de modo que ya se aplica.

Hacienda va a por los influencers y no tiene piedad

El punto de partida está en el Plan de Control Tributario publicado el pasado 12 de marzo, donde por primera vez se menciona de forma directa a los creadores de contenido como objetivo de atención preferente. No es tanto que haya una nueva ley, sino que cambia la forma de aplicar las que ya existen. Hacienda tiene ahora más información, más herramientas y más capacidad para cruzar datos de los influencers o de hecho, de su trabajo, que antes pasaban desapercibidos. Y eso, en un sector donde los ingresos pueden venir de distintos países, plataformas o fórmulas, marca la diferencia.

El problema no es lo que ganan, sino cómo lo declaran

La cuestión está no tanto en que los influencers ganen más o menos dinero, sino de cómo se estructuran esos ingresos. Porque no es lo mismo cobrar de una marca española que de una plataforma internacional, recibir pagos por publicidad, royalties o suscripciones, o facturar a través de intermediarios. Todo eso genera una complejidad que, en muchos casos, acaba derivando en errores o directamente en irregularidades. Y ahí es donde Hacienda ha detectado un patrón de riesgo bastante claro.

Tres prácticas que están en el punto de mira

Los expertos coinciden en que hay tres focos principales que están concentrando las inspecciones.

  • El primero es la dispersión de ingresos. Un creador puede recibir dinero desde distintos países en un mismo año, lo que complica su tratamiento fiscal. No siempre está claro cómo declarar cada ingreso, y eso genera situaciones que ahora se están revisando con lupa.
  • El segundo es el uso de sociedades. Durante años ha sido relativamente habitual canalizar los ingresos a través de empresas para reducir la carga fiscal. El problema aparece cuando esas sociedades no tienen actividad real y funcionan solo como una vía para pagar menos impuestos. En esos casos, Hacienda puede recalificar la situación y exigir el pago como si se tratara de ingresos personales.
  • El tercer punto es la residencia fiscal. Especialmente en los últimos años, algunos influencers han trasladado su domicilio a países con menor presión fiscal, como Andorra. Sin embargo, esto no siempre es tan sencillo como parece. Si una persona mantiene en España su actividad principal o sus vínculos económicos, la Agencia Tributaria puede considerar que sigue siendo residente fiscal aquí.

Inspecciones más precisas (y con efecto retroactivo)

Uno de los aspectos que más preocupa en el sector es que estas revisiones no se limitan al presente ya que Hacienda está revisando ejercicios anteriores, analizando movimientos y declaraciones de años pasados. Esto significa que, en algunos casos, los creadores pueden enfrentarse a reclamaciones importantes, con cantidades que pueden ascender a miles de euros.

La clave está en la información ya que con el acceso a nuevos datos financieros, movimientos bancarios y operaciones digitales, la administración tiene más herramientas para detectar diferencias entre lo declarado y lo realmente ingresado.

Más control sobre bancos digitales y plataformas

Otro de los cambios importantes es el seguimiento de nuevas formas de pago y de operativa financiera. Las cuentas en neobancos, las transferencias internacionales o los cobros a través de plataformas digitales están ahora mucho más controlados. Además, las propias plataformas están obligadas a compartir información con las autoridades fiscales en determinados casos. Esto hace que sea cada vez más difícil ocultar ingresos o mover dinero sin que quede rastro.

Un sector en crecimiento… y bajo vigilancia

El auge de los influencers ha sido rápido. En pocos años han pasado de ser algo anecdótico a convertirse en un modelo de negocio consolidado, con ingresos relevantes y presencia internacional. Y eso, inevitablemente, ha llamado la atención de Hacienda.

No se trata de una persecución como tal, pero sí de una adaptación a una realidad que hasta ahora era más difícil de controlar. El objetivo, según los expertos, es claro: asegurar que estas actividades tributen correctamente. Por ello, ante este escenario, los especialistas insisten en una idea que se repite bastante: adelantarse. No es necesario renunciar a estructuras legales ni a planificaciones fiscales, pero sí asegurarse de que todo tiene sentido desde el punto de vista económico y jurídico. Es decir, que haya actividad real, coherencia y respaldo documental ya que el margen de error se ha reducido mucho.

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