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El FMI rebaja dos décimas su previsión para España, hasta el 2,1%, por la guerra en Irán

El FMI prevé que la inflación suba al 3% a finales de 2026

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FMI España
Carlos Ribagorda

La economía española se enfriará dos décimas este año por los efectos de la guerra de Irán. Así lo preve el Fondo Monetario Internacional (FMI), que ha rebajado al 2,1% su previsión de crecimiento de la economía española para 2026. Para 2027 reduce su anterior previsión una décima, hasta el 1,8%.

El FMI contempla para España que el crecimiento del PIB se modere este año al 2,1% desde el 2,8% de 2025, lo que implica una revisión a la baja de dos décimas respecto del pronóstico del pasado enero, mientras que para 2027 anticipa una expansión del 1,8%, una décima menos.

Más allá de 2027, la institución prevé que el crecimiento anual del PIB se estabilice en torno a su potencial a medio plazo de alrededor del 1,7%.

En cuanto a la tasa de inflación general interanual, el personal técnico del FMI calcula que alcanzaría aproximadamente el 3% a finales de 2026, para luego descender al 2,2% a finales de 2027.

Este escenario base supone una evolución de los precios del petróleo y del gas consistente, en líneas generales, con los precios de los futuros a mediados de marzo de 2026 y anticipa que el conflicto en Oriente Próximo afecte negativamente a la economía española, «principalmente por el aumento de los precios del petróleo», mientras que el impacto de la subida de los precios del gas «debería verse atenuado por varios factores, entre ellos la gran proporción de energías renovables en el mix eléctrico de España».

Los técnicos del FMI esperan que la demanda interna siga siendo la principal fuente de crecimiento, compensando en parte la moderación de los factores determinantes por el lado de la oferta, como el aumento de la población activa, y de la demanda, en el caso del turismo, de los últimos años.

El FMI prevé que el consumo privado siga respaldado por el aumento sostenido de los salarios en un entorno de mercado laboral todavía dinámico, y por una caída continuada de la tasa de ahorro que permitirá a los hogares españoles amortiguar el impacto del ‘shock’ energético, mientras que la inversión se beneficiará del último año del plan NGEU y del repunte continuado de la construcción de viviendas.

«Si bien existen algunos riesgos al alza de carácter doméstico, en conjunto los riesgos para las perspectivas se inclinan mayormente a la baja», apunta el FMI, advirtiendo de que un conflicto prolongado en Oriente Próximo podría traducirse en un aumento más duradero de los precios de la energía, un endurecimiento de las condiciones financieras y una mayor incertidumbre, lo que pesaría sobre la inversión, el consumo y el crecimiento, al tiempo que también podría provocar mayores efectos de segunda ronda sobre los salarios y la inflación, manteniendo la inflación general por encima del 3% durante un tiempo.

Además, de la crisis abierta por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán y la respuesta del país persa, la institución señala que el recrudecimiento de otras tensiones geopolíticas y de las medidas comerciales es otro riesgo externo importante para España y para la economía global.

A nivel interno, advierte de que la fragmentación política plantea dudas sobre la capacidad del Gobierno para llevar a cabo las importantes medidas de consolidación fiscal que el personal técnico estima que serán necesarias para cumplir sus compromisos en el marco del Plan Fiscal y Estructural de Medio Plazo (PFEMP), así como para aplicar medidas decisivas que tranquilicen a los mercados en caso de tensiones financieras.

En el lado positivo, el crecimiento del turismo podría ser más resiliente de lo previsto debido a la mayor diversificación entre regiones, la reducción de la estacionalidad y un desvío de turistas hacia España tras el conflicto en Oriente Próximo.

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