El euro cae a mínimos de 20 años: encarece los viajes y acelera la espiral inflacionista
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La espiral inflacionista ya ha llegado: la subyacente anticipa nuevas alzas del IPC
El euro se ha depreciado este martes hasta los 1,02 dólares, lo que ha situado a la moneda comunitaria en niveles no vistos desde hace 20 años y se acerca a la paridad con el dólar. Concretamente, la divisa no cotizaba sobre estos niveles desde noviembre de 2002. El empeoramiento del euro frente a la divisa estadounidense supone un lastre para la población en el inicio de las vacaciones de verano y amenaza también a la inflación.
La fortaleza del dólar daña al poder adquisitivo de la población que usa el euro de cara al descanso estival en el sentido de que a los ciudadanos les saldrá más caro viajar a los países donde los billetes verdes son la referencia. Los destinos turísticos señalados van más allá de Estados Unidos, ya en que en Latinoamérica, por ejemplo, la referencia de cambio la marca la moneda de EEUU. También resaltan países asiáticos que son grandes receptores de turistas en esta época y que se referencian en dólares, como Tailandia.
Los viajeros que tienen al euro como divisa tendrán dificultades para encontrar un destino turístico donde el euro se muestre este año mucho más fuerte que la divisa local, dentro de las monedas y geografías más populares del globo. Uno de los destinos puede ser Japón, donde el euro sube más de un 7% en el año frente al yen hasta cambiarse un euro por 140 yenes. Noruega podría ser una elección ya que la moneda comunitaria se cambia por 10,2 coronas noruegas al subir el euro cerca de un 5% este año frente a la divisa nórdica. Eso sí, el turista deberá vigilar los precios de estos destinos, más caros que en la eurozona. Por el contrario, el resto de países encuentran ahora en los países de la zona del euro un destino turístico a un precio más asequible. La tesitura ayudaría al sector turístico, sobre todo a dos de los países más visitados del mundo: España y Francia.
El encarecimiento del euro frente al dólar también tiene un impacto directo en la espiral inflacionista. La inflación en la eurozona está en máximos históricos, en el 8,1%, y la española en niveles no vistos desde hace 37 años, en el 10,2%. Detrás de esta situación se esconden varios factores. Por un lado, las políticas de los bancos centrales. La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) se adelantó al Banco Central Europeo (BCE) en la subida de los tipos de interés y con una mayor agresividad, lo que ayuda al dólar. Por otro lado, la capacidad exportadora e importadora de los países de la eurozona. España, por ejemplo, es altamente importadora y con un déficit comercial negativo. El daño se extiende al tejido empresarial español importando inflación por el hecho de comprar materias primas clave en dólares. Petróleo y gas se pagan en dólares, lo que, en un escenario de precios al alza como el actual, añade más presión a la inflación.
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