PRIMER ANIVERSARIO DEL APAGÓN

El apagón sale caro a los ciudadanos: el 25% de la factura se usa para evitar un nuevo colapso eléctrico

Uno de cada cuatro euros de la tarifa eléctrica van destinados en la actualidad a mantener la red estable

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Alba Martín

Un año después de que España sufriera el mayor apagón eléctrico de la historia de Europa, la red funciona con aparente normalidad. Sin embargo, la factura de la luz es hoy bastante más cara que hace doce meses por una razón poco visible, pero fundamental: los servicios de ajuste del sistema. Es decir, todos los ciudadanos están pagando la prevención para que no se produzca un nuevo colapso eléctrico.

Según un análisis de la compañía y consejera energética Hello Watt, en marzo de 2026 estos costes alcanzaron un máximo histórico, hasta representar el 28% del término de energía del PVPC. Es decir, más de 1 de cada 4 euros del término de energía de la factura ya no van destinados a pagar electricidad, sino a mantener la red estable.

Tras el apagón del 28 de abril de 2025, Red Eléctrica (Redeia) ha querido curarse en salud para no repetir el cero eléctrico que provocó el caos en el país e incluso la muerte de ocho personas.

Para ello, la compañía presidida por Beatriz Corredor ha activado más mecanismos de seguridad y ha optado por recurrir con mayor frecuencia a centrales de respaldo, principalmente de gas. Un cambio que ha tenido un impacto directo en el bolsillo de los españoles.

Los servicios de ajuste, por las nubes

Como consecuencia de los fallos registrados por Redeia hace un año, los servicios de ajuste han pasado de situarse en torno a los 15,10€/MWh en 2023 a 15,85€/MWh en 2024, para escalar hasta los 26,69€/MWh en los meses posteriores al apagón y alcanzar un máximo histórico de 38,68€/MWh hace tan solo un mes.

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De esta manera, el precio por MWh se ha encarecido un 153% en los últimos tres años para los españoles y casi un 50% sólo desde el apagón del pasado abril de 2025.

En términos prácticos, los expertos traducen las consecuencias económicas del suceso en un incremento del 61% para un hogar medio, que ha pasado de pagar 4,15 euros al mes a 6,67 euros, lo que supone un sobrecoste de 30,27 euros al año.

Clientes expuestos a pagar de más

Los cambios implementados en el sistema para esquivar una nueva caída de la electricidad están afectando duramente al consumidor final. Este último mes de marzo, un hogar que consume habitualmente 250 kWh llegó a pagar hasta 9,67€ mensuales solo en servicios de ajuste, lo que equivale al 28% del término de energía del PVPC.

A nivel de sistema, estos costes alcanzaron los 3.812 millones de euros en 2025, un 43% más que el año anterior, según el informe de Red Eléctrica.

Lo más peligroso y dañino para los ciudadanos, según la CNMC, es que el 52,2% de los hogares no sabe qué tarifa tiene, lo que implica que millones de consumidores están expuestos a esta volatilidad sin ser conscientes.

Los consumidores con tarifa regulada (PVPC) son los más afectados, ya que su factura refleja directamente estas variaciones. En cambio, las tarifas fijas permiten evitar este impacto, al mantener un precio estable al margen de lo que ocurra en el sistema eléctrico o en los mercados.

«Tras el apagón, el sistema eléctrico ha blindado su seguridad, pero lo ha hecho a costa del bolsillo del usuario. Que en marzo 1 de cada 4 euros de la energía se destine a ajustes de red es la consecuencia de quemar gas a precio de guerra para mantener la operación reforzada. Para un hogar en tarifa regulada o indexada, esto es una trampa de volatilidad. La única forma real de protegerse hoy es una tarifa fija», explica Danny Salazar, Director General de Hello Watt.

España triplica el uso del gas

Uno de los principales cambios tras el apagón ha sido el papel del gas en el sistema. Aunque el avance de las energías renovables ha reducido el peso del gas previsto por el mercado, la operación real habría ido en sentido contrario.

Según los expertos, el gas planificado ha caído un 25%, mientras que el gas realmente utilizado ha aumentado un 29%. Esta diferencia responde a las restricciones técnicas del sistema, que obligan a activar centrales de ciclo combinado como medida de seguridad.

En términos absolutos, el uso de gas para estos ajustes se ha triplicado, pasando de 710 GWh en marzo de 2024 a 2.244 GWh en marzo de 2026. Este refuerzo del sistema provoca, además, vertidos de energías renovables que no pueden aprovecharse pese a estar disponibles.

A este aumento del volumen se suma un segundo factor clave: el precio del gas. Desde el inicio del conflicto en Irán, el mercado MIBGAS ha registrado una fuerte escalada, pasando de unos 30€/MWh a un pico de 63,49€/MWh en apenas 20 días.

Con todo ello, la factura se ha disparado y los ciudadanos están pagando uno a uno la seguridad de un sistema todavía inestable en aras de salvar al país de un nuevo apagón.

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