La guerra en Indra no ha terminado: los accionistas buscan ahora la salida de SAPA y De los Mozos
Las turbulencias y la caída de la fusión molestan a los accionistas, que buscan recuperar el rumbo
La guerra interna de Indra se saldó con el fin de cualquier operación de fusión con EM&E, porque los Escribano renunciaron a ello para que Ángel no tuviera que dejar la presidencia de Indra. La jugada pilla con el pie cambiado a Moncloa, que esperaba la renuncia a cambio de la fusión y se queda sin fusión, tragándose a Ángel al frente del gigante de Defensa español. Ahora, para mayor disgusto del Gobierno, vienen los fondos a quejarse de que esta batalla ha supuesto una sangría en bolsa, y buscan cómo relanzar el valor, para lo que quieren terminar con la disensión en Indra. Fuentes próximas a la Junta de Accionistas aseguran que quieren sustituir a SAPA en el accionariado, y también a José Vicente de los Mozos como CEO.
Pero ninguna de estas cuestiones va a suceder, al menos, en los próximos días. Más allá de revanchas personales, la situación es de bloqueo a la hora de realizar cualquier movimiento contra el bando contrario.
SAPA, accionista relevante, tiene detrás a los Aperribay, y el músculo del PNV, y ha estado presionando estos meses para que la fusión no saliera adelante. Un gigante de Defensa que no dirijan les podría hacer mucho daño a la hora de lograr contratos, y además su punto fuerte es la alianza con General Dynamics, la estadounidense que ha denunciado al ministerio de Defensa por la adjudicación de los Programas Especiales de Modernización (PEM). Consideran en General Dynamics que su filial española, Santa Bárbara, se ha quedado fuera de jugosos contratos en favor de Indra, y lo ha denunciado.
Por su parte, José Vicente de los Mozos termina mandato en junio, pero son muchas las voces (más allá de lo que pueda pensar Escribano), que piden su salida ya mismo, en tanto que creen que su afán por convertirse en presidente ha sido un factor importante a la hora de dinamitar la fusión entre Indra y EM&E. De los Mozos se ofreció en Moncloa a pilotar una transición de un año, con la intención de quedarse también después, sobre todo si llegaba el Partido Popular al Gobierno en unas hipotéticas elecciones.
Y frente a todo esto, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) ha tratado de fingir equidistancia, pero no deja de ser el brazo inversor del Gobierno en Indra, así que ha ido cumpliendo lo que la oficina económica que dirige Manuel de la Rocha le ha ido pidiendo. A muchos les resulta absurdo que planteen ahora la posibilidad de que exista un «conflicto de interés» del presidente, Ángel Escribano, en la operación de fusión entre Indra y EM&E. «El problema no es que pueda existir ese conflicto», dicen, «sino que era algo que todas las partes conocían antes incluso de nombrar al propio Escribano presidente de Indra».
Y esa es una de las claves.
La fusión con EM&E
Antes de salir de Indra, el propio Marc Murtra, igual que muchos otros accionistas de la compañía de Defensa, ya habían pintado un proyecto en el que compraban Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). Entonces, la valoración no llegaba (o rondaba) a los 1.000 millones de euros. Ahora, con los PEM disparando los benficios de las compañías de Defensa en España, el panorama es otro.
Lo que no ha cambiado es que se quería la fusión entre ambas compañías. Y esto se sabía cuando el Gobierno da su visto bueno a Ángel Escribano, que pasa a ser presidente de Indra. La SEPI de Belén Gualda lo sabía, la oficina económica de Manuel De la Rocha lo sabía, Moncloa lo sabía, y lo sabían perfectamente José Vicente de los Mozos y los Aperribay (SAPA).
Lo sabían hasta los accionistas, con la diferencia de que a los accionistas les da lo mismo el conflicto de interés porque ven con muy buenos ojos la operación, y la prueba está en que el anuncio de su cancelación le ha costado cientos de millones a esos accionistas. Incluyendo a la SEPI, por cierto, lo que supone que los españoles han perdido buena parte de su inversión en Indra a causa del juego de tronos escenificado ayer.
SAPA en Indra
Otra de las cuestiones que no termina de entenderse en el seno accionarial de Indra es la presencia de SAPA y los Aperribay como accionistas significativos. Su participación en la compañía está vinculada a un producto de inversión bancaria que hace que, cuando sube la acción, tengan que pagar más por mantener esas acciones. Es decir, a los vascos les sale más barato cuando la compañía cae en bolsa (collar, se llama), por lo que nadie entiende bien qué hacen en la compañía.
Sea como fuere, la mayoría de los accionistas de Indra creen que son problemas que hay que resolver para poder avanzar y devolver el rumbo a la compañía, más allá de si la operación con EM&E termina volviendo a resurgir en algún momento o si, por el contrario, se da por cerrada de forma definitiva.
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