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La empresa encargada del recuento electoral en Venezuela acusa a Maduro de manipular los resultados

Antonio Mugica, dueño de Smartmatic.
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Smartmatic, empresa a cargo del sistema de voto electrónico empleado en las elecciones a la Asamblea Constituyente de Venezuela, denunció el pasado miércoles que “hubo manipulación del dato de participación”. De este modo, corta sus estrechos lazos (incluso financieros) con el chavismo, previendo el final del sistema en el poder en Venezuela.

Esta declaración, y la admisión de que no discutieron sus datos de participación con su cliente (las autoridades venezolanas) antes de hacer pública esta acusación, ponen fin a una larga y estrecha relación de Smartmatic con el chavismo. Una relación que incluso ha tenido, según investigaciones realizadas, componentes de financiación del régimen bolivariano a la empresa.

The New York Times publicó un artículo en 2006 en el que se menciona un préstamo del gobierno de Chávez de 200.000 dólares a Smartmatic, garantizado con un 28% de las acciones de una empresa vinculada a Smartmatic; lo que claramente liga al chavismo con Smatmatic.

The New York Times también señaló que ese préstamo era una de las causas de las sospechas que motivaron una investigación sobre los supuestos vínculos entre la empresa y el gobierno venezolano por parte del congreso de EE.UU., tras la entrada de Smartmatic en el mercado estadounidense.

Dicho préstamo fue realizado siete meses antes de la obtención del contrato para el referéndum revocatorio de 2004. De modo que fue la primera elección de Smartmatic en Venezuela.

Según The New York Times, los tres primeros contratos de Smartmatic con Venezuela le garantizaron la cifra de 120 millones de dólares. Y eso alimentó aún más las sospechas de Washington. Según señala BBC Mundo, estas sospechas estaban también ligadas a las relaciones de Smartmatic con personajes cercanos al entonces rector del Consejo Nacional Electoral (CNE) y futuro vicepresidente de Chávez, Jorge Rodríguez. Y a los intensos rumores sobre una supuesta participación accionarial en Smartmatic del propio Chávez. Las dudas sobre esos vínculos nunca han dejado de perseguir a la empresa.

Smartmatic estuvo bajo investigación en Estados Unidos, tras el fracaso en el proceso electoral que tuvo a su cargo en la ciudad de Chicago en 2006, tras la compra de la empresa Sequoia Voting System, con la cual participó en las votaciones en el condado de Cook en Chicago, donde las máquinas electrónicas que utilizó dicha compañía “no funcionaron correctamente”, lo cual fue calificado como un “desastre” por las autoridades locales.

The Washington Post publicó el 31 de octubre de 2006 que “Smartmatic International Group es propiedad principalmente de fundaciones controladas por tres venezolanos –Antonio Mugica, Roger Pinate y Alfredo Anzola-. Era una pequeña empresa hasta que venció a Election Systems & Software Nebraska en 2004 para un contrato de suministro de la tecnología de votación en Venezuela. Con millones de dólares en ganancias de ese contrato, Smartmatic compró Sequoia el año pasado (2005) a una empresa británica por unos 16 millones de dolares. Sequoia, a su vez, suministra máquinas electrónicas de votación por lo menos en una docena de estados (de Estados Unidos)”.

“Un fallo en el uso de máquinas de votación de Sequoia en las primarias de marzo en Chicago dio lugar a preguntas acerca de la estructura corporativa de Smartmatic, que tiene su sede en las Antillas Holandesas en el Caribe, pero en manos de nacionales venezolanos”, publicó el mismo periódico.

Las actividades de Smartmatic han estado ligadas de forma regular con denuncias de irregularidades y fraude. No sólo en Venezuela en el pasado o en Estados Unidos, sino en otros países como Filipinas.

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