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Trump se queda con 65.000 millones de barriles de Venezuela y duplica las reservas de petróleo de EEUU

El pacto contempla además la entrada masiva del sector privado en Venezuela

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Jose de la Morena
  • Jose de la Morena
  • Jose de la Morena, periodista especializado en economía desde hace más de 15 años, desarrolla su labor en el campo de la comunicación desde el prisma de las tendencias, los números y resultados de las distintas compañías. Una tarea que le ha llevado a conocer a fondo el mundo empresarial. Ha trabajado también en comunicación corporativa y como asesor para distintas marcas internacionales e institucionales.

Estados Unidos ha dado un paso de gigante para blindar su seguridad energética. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha anunciado un acuerdo con el Gobierno de Delcy Rodríguez por el que Washington obtendrá el control mayoritario sobre campos venezolanos que concentran más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo, una cantidad suficiente para prácticamente duplicar las reservas petroleras estadounidenses.

El pacto, que Trump ha calificado como el «mayor acuerdo petrolero de la historia mundial», contempla además la entrada masiva del sector privado en Venezuela, con inversiones previstas de alrededor de 100.000 millones de dólares, unos 86.000 millones de euros.

La operación tiene una característica especialmente relevante para Washington. Según Trump, el control estadounidense sobre esos recursos se conseguirá «sin coste alguno para el contribuyente estadounidense», ya que el desarrollo de los campos recaerá fundamentalmente sobre las compañías privadas.

«Estados Unidos acaba de firmar un acuerdo con Venezuela sobre el mayor acuerdo petrolífero de la historia mundial», insiste Trump. El presidente aseguró que su Administración, a través del secretario de Estado, Marco Rubio, y del secretario de Guerra, Pete Hegseth, ha conseguido que EEUU obtenga «el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo en Venezuela».

La magnitud de la operación se entiende al compararla con las reservas estadounidenses. EEUU dispone actualmente de alrededor de 38.000 millones de barriles de reservas probadas, mientras que los campos incluidos en el acuerdo venezolano contienen un potencial de 65.000 millones.

No significa que esos barriles pasen físicamente a formar parte de las reservas estadounidenses ni que Washington adquiera automáticamente su propiedad. El acuerdo anunciado por Trump supone el control mayoritario sobre la explotación de los campos que contienen esas reservas, pero ofrece a Estados Unidos una enorme capacidad de influencia sobre su producción futura.

Trump busca petróleo barato

El objetivo inmediato de la Casa Blanca es aumentar la oferta disponible y contener el precio de los combustibles.

Trump sostiene que el pacto permitirá «duplicar las reservas de suministro de petróleo» de Estados Unidos y reducir «de forma sustancial» el precio de los carburantes a largo plazo.

La operación llega además en un momento especialmente delicado para Washington por la guerra de Irán y las tensiones sobre el mercado energético internacional. La Reserva Estratégica de Petróleo estadounidense se encuentra aproximadamente al 41% de su capacidad, cerca de mínimos de más de cuatro décadas, mientras el precio medio de la gasolina regular alcanzó esta semana los 4,09 dólares por galón.

Trump tiene previsto reunirse el próximo martes con los responsables de algunas de las principales petroleras estadounidenses para abordar la situación del mercado.

El Gobierno de Delcy Rodríguez calcula incluso que el desarrollo de los campos permitirá generar 209.000 millones de dólares en ingresos tributarios para Venezuela.

El acuerdo contempla concretamente el desarrollo de 17 campos estratégicos, que conjuntamente albergan esos 65.000 millones de barriles de reservas probadas.

EEUU desembarca en el crudo venezolano

Las compañías estadounidenses ya empiezan a posicionarse ante la apertura del sector.

Chevron negocia ampliar su presencia en Venezuela mediante la incorporación de dos nuevos yacimientos petrolíferos a sus operaciones, mientras se estudian contratos de arrendamiento que podrían alcanzar hasta los 100 años para determinados campos.

SLB y Hunt Oil también han firmado contratos con el Gobierno venezolano durante agosto.

El potencial es gigantesco. Venezuela posee más de 300.000 millones de barriles de reservas probadas, las mayores del planeta y por encima incluso de Arabia Saudí. Representan aproximadamente el 17% de las reservas mundiales.

El gran problema es sacar ese petróleo

Décadas de falta de inversión y deterioro económico han dejado buena parte de la infraestructura energética venezolana en condiciones precarias. Las compañías que desembarquen en el país tendrán que afrontar instalaciones deterioradas, problemas de suministro eléctrico y cuantiosas inversiones para recuperar los niveles históricos de producción.

Venezuela llegó a producir alrededor de tres millones de barriles diarios, pero actualmente apenas representa alrededor del 1% de la producción mundial.

Los expertos del sector consideran que recuperar aquellos niveles podría necesitar más de una década de inversiones.

Precisamente ahí reside la segunda parte del acuerdo. Trump no sólo pretende garantizar a Estados Unidos acceso privilegiado a una de las mayores bolsas de petróleo del planeta, sino utilizar el capital privado estadounidense para reconstruir la capacidad productiva venezolana.

Washington consigue así un activo estratégico extraordinario: influencia mayoritaria sobre campos con 65.000 millones de barriles potenciales, inversión financiada fundamentalmente por el sector privado y una nueva fuente de suministro a escasa distancia del mercado estadounidense.

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