Alerta alimentaria

Piden no consumir este aceite en España: la OCU confirma que contiene una sustancia tóxica y puede ser peligroso

OCU cancerígeno aceite de orujo
Una muestra de aceite de orujo.
Estefanía Jorge

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha abierto el debate sobre el aceite de orujo de oliva tras analizar 65 productos alimentarios y detectar la presencia de hidrocarburos aromáticos (MOAH) en niveles elevados en los nueve aceites de este tipo incluidos en el estu

Según explica la organización, todas las muestras superan los valores recomendados por la Comisión Europea, lo que ha llevado a emitir una recomendación clara: evitar su consumo por la posible presencia de sustancias con tóxicas para la salud.

Desde la OCU señalan que no se trata de un problema aislado de marcas concretas, ya que los resultados han sido coincidentes en todos los productos analizados. Por ello, extienden su advertencia a todo el aceite de orujo de oliva disponible en el mercado.

Posible origen de la contaminación

La OCU apunta a diferentes causas que podrían explicar la presencia de estos compuestos en el aceite de orujo. Entre ellas, menciona la posible migración desde envases, la contaminación ambiental durante el procesado o el contacto con lubricantes industriales.

Además, el análisis también detectó trazas de MOSH, otro tipo de hidrocarburo de aceites minerales, aunque en niveles inferiores a los considerados orientativos.

Ante estos resultados, la organización ha solicitado que se aplique el principio de precaución y se retire el producto del mercado hasta aclarar el alcance del problema.

Qué son los MOAH y por qué preocupan

Los MOAH son compuestos derivados de aceites minerales que generan inquietud en la comunidad científica por su posible relación con el cáncer y daños en el ADN.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESAN) considera que existe una alta probabilidad de riesgo para la salud, especialmente en niños, cuando la exposición es continuada a ciertos tipos de estos compuestos. Esta preocupación ha llevado a la Comisión Europea a preparar una normativa que fijará límites concretos.

El umbral previsto se sitúa en 10 miligramos por kilo. Aunque aún no es obligatorio, las autoridades españolas ya recomiendan valores similares como referencia temporal.

Los expertos piden cautela

Especialistas en seguridad alimentaria llaman a interpretar los resultados con prudencia. Subrayan que los posibles efectos adversos de estos compuestos están asociados a un consumo prolongado en el tiempo, no a una ingesta puntual.

También advierten de que el número de muestras analizadas es limitado, por lo que consideran necesario ampliar los estudios, verificar los resultados y determinar si el problema afecta de forma generalizada o a casos concretos.

 

 

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