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Juan Roig lo confirma: adiós a la pescadería de Mercadona tal y como la conoces con este nuevo cambio revolucionario

pescadería Mercadona
Blanca Espada

La forma de comprar pescado en Mercadona está cambiando más de lo que parece a simple vista. La cadena lleva tiempo introduciendo modificaciones en esta sección, pero ahora el giro es más claro ya que el modelo de siempre de pescadería empieza a desaparecer poco a poco. Y todo parte de una pregunta bastante directa que se hicieron desde dentro: si de verdad el cliente estaba satisfecho con el pescado que se llevaba a casa.

Durante años se han ido ajustando detalles, desde cómo se presenta el producto hasta cómo se prepara, pero la experiencia final no siempre terminaba de convencer. Así que han decidido ir un paso más allá y tocar algo más de fondo, que tiene que ver no solo en cómo se vende el pescado, sino todo el recorrido que hace hasta llegar al consumidor. De este modo, las pescaderías con atención directa que siempre hemos visto en Mercadona comienzan a desaparecer, en pro de un modelo en el que el cliente pueda coger el pescado ya listo para cocinar, lo meta en el carro y lo lleve a casa.

El fin de la pescadería tradicional en Mercadona

Uno de los cambios más visibles es que el mostrador de pescadería con el trabajador cortando el pescado al momento empieza a desaparecer en muchas tiendas de Mercadona. No está pasando de un día para otro, pero el modelo va en esa dirección.

En su lugar, lo que gana peso es el producto ya preparado, en bandejas, listo para coger y llevar. Filetes, rodajas o piezas enteras, todo pensado para que no tengas que esperar ni pedir turno. Es un sistema que ya se ha visto en la carne y que ahora se extiende al pescado.

La idea es bastante simple: hacer la compra más rápida y adaptarse a cómo compra la gente hoy. Menos tiempo en tienda y menos pasos intermedios.

Un cambio centrado en la calidad y la frescura

Más allá de la comodidad, el argumento principal está en la calidad. Mercadona insiste en que el objetivo es reducir el tiempo que pasa desde que el pescado se captura hasta que llega a casa. De este modo, al trabajar más con proveedores y con producto ya preparado, se busca tener más control en ese proceso. Ya no depende tanto de lo que se haga en tienda, sino de cómo llega el producto desde el origen.

El propio Juan Roig lo explicó en esa línea tal y como recoge Cinco Días:  la idea es que sean los proveedores quienes preparen la mayor parte del pescado, siguiendo unos estándares más uniformes. Eso permite garantizar mejor la frescura y la seguridad alimentaria.

Menos espera y una compra más rápida

En el día a día, el cambio se nota sobre todo en el tiempo. La pescadería tradicional tenía algo muy claro y es que si había gente, tocaba esperar. Y eso, para muchos clientes, era un problema. Con este sistema, simplemente coges el producto y sigues con la compra. Sin turnos, sin colas y sin depender de que te atiendan en ese momento. Puede parecer un detalle menor, pero cambia bastante la experiencia.

Además, los formatos están pensados para lo que pasa después, cuando llegas a casa. Porciones más manejables, producto limpio y opciones que se pueden guardar o congelar sin demasiadas complicaciones.

Una inversión millonaria para cambiar el modelo

No es un cambio improvisado. Forma parte de algo más grande dentro de Mercadona, lo que llaman el modelo «Tienda 9», que supone una transformación bastante amplia de cómo funciona el supermercado.

En el caso del pescado, la empresa ha movido alrededor de 130 millones de euros para ayudar a los proveedores a adaptarse a este sistema. Es decir, no sólo cambia la tienda, cambia también cómo se produce y se prepara el producto antes de llegar allí. La idea de fondo es organizar todo el proceso de otra manera, con más control desde el origen y menos dependencia de lo que se hace en el último momento en tienda.

Cómo afecta al consumo en casa

Uno de los puntos en los que más insiste la empresa es en lo que ocurre después de la compra. El pescado ya limpio y preparado facilita bastante las cosas en la cocina, sobre todo para quien no tiene tiempo o no quiere complicarse. Además, muchos de estos productos se pueden conservar varios días en la nevera o congelar si hace falta, siempre siguiendo las indicaciones del etiquetado. Es un formato más pensado para organizar la semana que para cocinar en el momento.

En realidad, más allá del pescado, lo que se está viendo es un cambio en la forma de vender dentro del supermercado. Menos mostrador tradicional, más producto preparado y más rapidez en la compra. Mercadona lo plantea como una evolución necesaria. Y aunque todavía está en proceso, todo apunta a que este modelo irá ganando terreno en los próximos años.

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