Bankinter y Santander lideran la caída de la morosidad, que baja del 9,4% por primera vez desde 2012
El sistema financiero español está reduciendo la morosidad a niveles no vistos desde mediados de 2012, con una tasa del 9,39% al cierre de julio. Bankinter y Santander son las que registran las menores tasas de todo el sector y, según los datos del Banco de España, los créditos impagados (denominados técnicamente “activos de dudoso cobro”) se han reducido en 1.681 millones de euros en el séptimo mes del año, situando el volumen total en los 120.827 millones de euros.
La cifra publicada por el organismo que dirige Luis María Linde incluye el cambio metodológico en la clasificación de los Establecimientos Financieros de Crédito (EFC), que desde 2014 han dejado de ser considerados dentro de la categoría de entidades de crédito por el Banco de España.
De esta forma, la tasa de morosidad encadena cinco meses consecutivos por debajo del umbral psicológico del 10%. El máximo histórico de créditos impagados se produjo al cierre de 2013, cuando la tasa alcanzó el 13,6%. Desde entonces este porcentaje se ha reducido 4,2 puntos en términos globales, aunque hay entidades que han reducido el peso de activos dudosos por debajo del 5%.
En concreto, si se analiza la morosidad de las principales entidades financieras españolas, al cierre del primer semestre, la mejor posicionada es Bankinter, con una tasa del 4,2%; seguida por Santander, con una morosidad del 4,3% (con una cobertura del 73%), BBVA, con un 5,1%; Sabadell, con una tasa del 6,8%; y CaixaBank, con el 7,3%.
Por su parte, Bankia registró al cierre de junio una morosidad del 9,8% mientras que Popular es que más porcentaje de créditos impagados tiene, con un 12,3% y una cobertura del 50%.
Aunque la tendencia es positiva, desde el Banco de España y la Asociación Española de Banca (AEB) se considera que la morosidad global todavía está lejos de los niveles óptimos para garantizar la estabilidad del sector financiero español y evitar que una futura crisis pueda afectar de forma grave a los balances de algunas entidades.
El entorno de bajos tipos de interés, la creciente presión regulatoria y la competencia están estrangulando la rentabilidad de la banca y, por ello, el sector está inmerso en un proceso de ajuste de plantillas y oficinas, que dentro de unos meses dará lugar a una concentración, que ahora está en el aire por la incertidumbre política y el desgobierno de los organismos reguladores.
Cuando una entidad contabiliza un crédito como “dudoso” tiene un problema, ya que supone un aumento de costes por la obligación de provisionarlo, es decir, de destinar una parte de su capital a tapar el agujero generado si el cliente no devuelve el préstamo. Según los últimos datos del Banco de España, el volumen de provisiones del sistema financiero español es de 71.332 millones de euros lo que supone aproximadamente una cobertura del 60% de los créditos impagados.
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