Tranquilidad en Valdebebas

El Real Madrid desmonta el alarmismo de Tebas: sus patrocinadores chinos entienden a Mbappé

El club está tranquilo porque sus patrocinadores chinos comprenden que las palabras del francés fueron una expresión personal sin intención de ofender

El presidente de la Liga pide disculpas y sitúa al delantero en el centro de una polémica que el Madrid aborda desde la calma y la libertad de expresión

Mbappé pide perdón a China

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El Real Madrid mantiene inalteradas sus relaciones con sus patrocinadores chinos. Esa es la posición que trasladan desde el club después de la polémica por las palabras de Kylian Mbappé sobre un meme que coloca su rostro sobre la imagen de Mao Zedong. Mientras Javier Tebas ha salido a pedir disculpas y a advertir de las consecuencias de una actuación individual para el conjunto de la competición, la entidad blanca transmite un mensaje bastante más sereno, ya que sus socios comerciales entienden el contexto y la ausencia de intención de ofender.

En el Real Madrid explican que se trata de una expresión personal del futbolista, que ya ha aclarado públicamente sus palabras. Los patrocinadores chinos del club, aseguran, comprenden esa circunstancia. No hay una ruptura de sus acuerdos ni un cambio en esas relaciones, según la información que trasladan desde la entidad a OKDIARIO.

La precisión importa porque la polémica ha mezclado escenarios diferentes. Dongpeng y Mengniu han anunciado el fin de sus colaboraciones con Mbappé. Son acuerdos del jugador. Esas decisiones no equivalen a una cancelación de los patrocinios del Real Madrid ni permiten atribuir al club unas pérdidas económicas que no ha comunicado.

Tebas convierte una broma en un reproche institucional

El presidente de la Liga eligió una intervención mucho más aparatosa. Pidió «disculpas al pueblo chino» y sostuvo que una actuación individual no puede perjudicar la relación construida con aquel mercado. Su mensaje situó a Mbappé como origen de un problema para los demás clubes, con referencias expresas a las autoridades, las instituciones y los operadores audiovisuales chinos.

Proteger los intereses comerciales de la competición entra dentro de sus responsabilidades. Presentar al futbolista como una amenaza para esos intereses es una elección de Tebas. También podía contextualizar lo sucedido, recordar que se trataba de una conversación sobre memes y defender que la ausencia de intención ofensiva debía tenerse en cuenta. Prefirió comenzar asumiendo el daño y ofreciendo disculpas en nombre de la competición.

Ahí aparece la cuestión de fondo. Mbappé se refirió a un dictador al comentar un montaje humorístico sobre su propia imagen. No lanzó un ataque contra los aficionados chinos. Equiparar una referencia a Mao con una ofensa a todo un pueblo supone aceptar el marco de quienes han reaccionado contra el jugador.

El respeto a los seguidores y a los socios comerciales merece cuidado. La libertad de expresión del futbolista también. En el comunicado de Tebas, la primera preocupación ocupa todo el espacio. La segunda apenas encuentra sitio.

El Madrid separa sus acuerdos de la decisión del jugador

La respuesta del club se sostiene en una distinción sencilla, ya que Mbappé habló a título personal y sus patrocinadores institucionales comprenden lo ocurrido. Entre las alianzas del Madrid con empresas chinas figura la colaboración global con Roborock, anunciada en enero de este año. El club defiende que sus relaciones continúan con normalidad.

Esa posición tampoco borra las consecuencias que está afrontando el delantero. Las rupturas comerciales existen y la polémica ha alcanzado las retransmisiones. Pero incluso ahí conviene precisar el alcance: se ha informado de la suspensión en CCTV, lo que no permite afirmar por sí solo que todo el fútbol español haya desaparecido de todas las plataformas del país.

Mbappé ha publicado sus disculpas. Es su respuesta y debe valorarse como tal, sin atribuirle presiones o instrucciones que no estén acreditadas. Desde el Real Madrid mantienen que nunca hubo ánimo de ofender y reivindican que un jugador pueda expresarse personalmente.

Tebas ha preferido ejercer de portavoz del agravio antes que explicar el contexto del futbolista. El Real Madrid, que también tiene intereses comerciales en China, sostiene que sus socios lo han entendido. Esa diferencia deja al presidente de la Liga ante una pregunta incómoda: por qué su primera reacción fue señalar públicamente a uno de los principales jugadores de la competición.

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