En el Real Madrid empiezan a estar hartos de Kylian Mbappé. Y eso que han hecho grandes esfuerzos para defenderle… pero es imposible. El francés acumula episodios que han terminado por desgastar seriamente su imagen dentro del club y ya existen voces muy críticas con una actitud que consideran demasiado individualista. «Mbappé va a su bola», explican desde dentro. Otros son todavía más contundentes: «Nada más que mira por él».
El malestar existe y ya no se esconde. De hecho, en determinados sectores de la cúpula blanca sienta peor la situación de Mbappé que la de Vinicius. Entienden que el brasileño atraviesa un momento deportivo muy malo, que no está ofreciendo el nivel esperado y que existe un problema evidente para recuperar su mejor versión. Pero consideran diferente el caso del francés. Con Mbappé entienden que algunas de las situaciones que han generado malestar son consecuencia de decisiones tomadas conscientemente. Y eso molesta mucho más.
Dudas hasta con su regreso
El último capítulo vuelve a estar relacionado con su estado físico. Mbappé continúa recuperándose de sus problemas en la rodilla y desde el vestuario consideran que debería estar recuperado para el próximo partido. Sin embargo, incluso hay quien mantiene dudas sobre lo que terminará sucediendo.
Este lunes, el francés aterrizó en Madrid a las 11:16 horas, cuando sus compañeros llevaban desde las 10:30 entrenando en Valdebebas. Tenía permiso del club para llegar más tarde, pero la imagen volvió a alimentar el malestar. Por la tarde acudió a la ciudad deportiva para trabajar en solitario, tanto en el interior de las instalaciones como sobre el césped, con y sin balón. El Real Madrid se apresuró a dejar constancia de esa sesión a través de sus medios oficiales. Un entrenamiento que, además de servir para avanzar en su recuperación, también tuvo una evidente lectura pública en plena polémica.
Dentro del club existen voces que no descartan que finalmente el delantero no esté disponible. Su particular gestión de las molestias físicas ha generado incertidumbre durante los últimos meses y en el Real Madrid quieren comprobar cómo evoluciona antes de dar por hecho su regreso. El problema es que alrededor del francés se ha instalado una sensación peligrosa: cada decisión vuelve a generar debate.
La bicicleta, la última polémica
El último episodio llegó durante su recuperación. Mbappé apareció montando en bicicleta pocos días después de que Mourinho hubiera hablado precisamente de los cuidados que debe tener un futbolista del Real Madrid fuera de Valdebebas.
El portugués había puesto incluso ese ejemplo. «Un futbolista no puede ir a esquiar ni montar en bicicleta. Te caes de la bici y te puedes perder tres partidos, o peor, partirte una pierna. El jugador del Real Madrid lo es las 24 horas», había señalado Mourinho.
Poco después, Mbappé publicó una imagen subido a una bicicleta. Puede tratarse de una actividad perfectamente compatible con su recuperación, pero internamente no gustó el gesto ni el momento. Mucho menos después del mensaje público de su entrenador. Otro episodio innecesario alrededor del francés.
Ceuta todavía escuece
Pero en el Real Madrid tampoco olvidan lo ocurrido con Ceuta. Mbappé fue uno de los futbolistas que decidió no mostrar de la manera prevista la camiseta de apoyo con el mensaje «Todos somos caballas». Posteriormente, explicó públicamente su postura y aseguró que no quería «priorizar sufrimientos».
Aquello sentó especialmente mal dentro de la institución. El Real Madrid había adoptado una posición institucional muy clara de apoyo a Ceuta y posteriormente reforzó ese mensaje. Florentino Pérez, Emilio Butragueño y Pirri, presidente de honor del club y ceutí, viajaron a la ciudad para escenificar personalmente el respaldo de la entidad.
La sensación dentro del Real Madrid fue que Mbappé había vuelto a tomar una decisión individual en un asunto en el que el club había marcado previamente una posición colectiva.
«Va a su bola»
No es el único precedente. Después del derbi, mientras Mourinho y el Real Madrid mostraban su enfado por determinadas decisiones arbitrales, Mbappé optó públicamente por mantenerse al margen. «El árbitro es humano, comete errores. Yo nunca he sido un jugador que hable de los árbitros y no voy a empezar ahora», aseguró.
De nuevo, su postura chocó con la línea marcada desde el club. También ha generado ruido su interés por los reconocimientos individuales y especialmente por el Balón de Oro. Todo termina alimentando la misma sensación entre sus críticos dentro del club: «Va a su bola».
Un problema diferente al de Vinicius Y ahí aparece la comparación inevitable con el brasileño. El Real Madrid también está tremendamente preocupado por el delantero. Su rendimiento ha caído, apenas está marcando diferencias y existen dudas sobre cuánto tiempo necesitarán para recuperar al futbolista que llegó a estar entre los mejores del mundo. Pero internamente separan ambos casos.
A Vinicius le ven mal. A Mbappé le reprochan determinadas decisiones. Uno preocupa por su rendimiento. El otro empieza a desgastar por comportamientos que algunos dentro del club interpretan como una demostración de que sus prioridades no siempre coinciden con las del equipo. Por eso alrededor del francés ya no existe unanimidad.
Hay voces muy críticas. Algunas, especialmente duras. Y en estos momentos no le salva nadie de las críticas internas. Mbappé continúa siendo una estrella, un futbolista diferencial y una pieza fundamental para Mourinho. Nadie discute su calidad. Lo que empiezan a discutir en el Real Madrid es otra cosa. Su manera de entender lo que significa representar al club. Y la frase que utilizan algunos dentro de Valdebebas resume perfectamente el hartazgo existente: «Nada más que mira por él».