No dio opción al griego (6-2, 6-4, 6-0)

Nadal aplasta a Tsitsipas y ya está en la final del Open de Australia

Nadal
Nadal celebra su victoria ante Tsitsipas. (Getty)

No hay quien pare a Rafa Nadal. El número dos del mundo firmó su pase a la final del Open de Australia tras derrotar a Stefanos Tsitsipas (6-2, 6-4, 6-0) en un encuentro casi perfecto del español, en el que no dio opción a uno de los candidatos a dominar el circuito en los próximos años. En menos de dos horas y sin perder un set, igual que en el resto del torneo, Nadal se planta en su quinta final en Australia, donde espera a Djokovic o Pouille para batallar por su segundo título en Melbourne Park.

Se esperaba un gran ambiente en la Rod Laver Arena y a pesar de que más de la mitad de los incondicionales griegos se quedaron fuera de la pista central, la atmósfera no defraudó. El horario del encuentro permitió que el partido se jugará sin pista cubierta, como las dos semifinales del cuadro femenino, algo que beneficiaba a un Nadal que saltó a la pista con el mismo ritual de cada partido en los últimos quince años.

Las esperanzas de Tsitsipas y media Grecia se resquebrajaron en un primer set casi perfecto del manacorense. Nadal está más rápido que nunca y gracias a sus avances en el juego, con el saque a la cabeza, también destroza a sus rivales más rápido que nunca. El 6-2 con el que abrió Rafa el partido representaba la demostración del estado de forma actual del español, digno de mención teniendo en cuenta los cuatro meses de inactividad previos al torneo.

La ofensiva de Tsitsipas no podía esperar. El estilo agresivo del griego era el que le había dado el pase a las semifinales y a pesar de tener enfrente un muro, intentar hacer su juego era lo mínimo que se le podía pedir al joven de 20 años. Rafa ni había sudado en el primer set, pero la subida de nivel del cabeza de serie número 14 le obligó a ponerse el mono para seguir imbatido en Australia.

En un segundo set igualadísimo, Rafa no bajó un ápice su nivel de juego, hasta el punto de dejar boquiabierto a su box con algún golpe marca de la casa, pero Tsitsipas y sus winners mantenían la igualdad en el marcador. El 4-4 que lucía el luminoso prometía una decisión de nivel, pero Nadal, de nuevo por la vía rápida, acabó con la emoción al quebrar el saque de Tsitsipas y mantener el suyo, cerrando la manga por 6-4.

Rosco para terminar

Con 2-0 en contra, Tsitsipas tenía dos vías para continuar en el partido. La primera se resumía en el hundimiento lógico por el golpe de moral recibido, y la segunda, soltarse y disfrutar del partido a la espera de un fallo de Nadal. Teniendo en cuenta el rival que tenía enfrente, Stefanos se decidió involuntariamente por la primera, algo que, coincidiendo con la absoluta inspiración de Rafa, pronto colocó un 4-0 irremontable en el luminoso.

El rosco parecía inevitable y Rafa, en trance y acumulando winners casi en cada punto, puso punto y final a un partido con un rosco antes de las dos horas de reloj y demostrando que es tan candidato como el que más para derrotar a su gafe y ganar, diez años después, su segundo Open de Australia.

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